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10 La Entrevista DOMINGO 20 2 2005 ABC MAREK BELKA Primer ministro de Polonia España necesita menos que nosotros el dinero de los fondos comunitarios VARSOVIA. La sede del Gobierno polaco, en la avenida Ujazdowskie, se halla muy cerca de donde se encontraba la central de la Gestapo durante la ocupación nazi. Para lo que es Varsovia, no hace excesivo frío. La nieve se está derritiendo. En el momento en que llegamos a Ujazdowskie, los agentes de seguridad andan inquietos. Algunos activistas de Greenpeace han conseguido colarse en el centro neurálgico del país para protestar por los alimentos genéticamente modificados. Marek Belka (Lodz, 1952) economista, es, desde mayo de 2004, el primer ministro de Polonia. Sus predecesores en el cargo, miembros del SLD (Alianza de la Izquierda Democrática, partido socialista, postcomunista) están involucrados en líos de corrupción, por lo que le va a ser difícil mantenerse en el poder. Responde de forma directa y más bien concisa. -Se estima que el apoyo al SLD ha pasado del 41 por ciento de 2001 a entre el 5 y el 8 por ciento actual. ¿Cree que su partido remontará posiciones o la derecha va a ganar estas elecciones parlamentarias? -Parece que para las próximas elecciones el SLD no será capaz de recuperar posiciones. Ello se debe a una serie de hechos que tuvieron lugar antes de que yo fuera presidente del Gobierno y que recientemente han salido a la luz pública: escándalos, líos, etc. Ésa es la razón principal de la crisis y de la pérdida de apoyo; y no que la política económica haya sido mala en los últimos años, ni la política exterior. ¿Será usted el candidato de la izquierda a la presidencia de la nación? -No. ¿Y candidato a primer ministro? -Yo estoy dispuesto a repetir. Ahora soy el primer ministro. Pienso que esa función la cumplo de una manera que no es la peor. Si un partido o un movimiento quiere ir a las elecciones declarando a la vez que el candidato para primer ministro es Marek Belka, yo no me escondo. -La fábrica polaca Bumar ha conseguido contratos millonarios para suministrar armas a Irak. ¿Es el resultado de la ayuda prestada allí por Polonia a los Estados Unidos? -Es difícil contestar directamente a esa pregunta. Polonia está presente en Irak y gozamos de unas relaciones muy buenas con las autoridades iraquíes. En los contratos de que habla no han intervenido los estadounidenses, porque al hacerlo, los perdíamos. ¿Qué le pareció la retirada de las tropas de España de Irak, ordenada por el presidente Zapatero? ¿Dejarán también Irak las tropas polacas Belka tiene fama de ser un político honrado y competente. Como polaco, su postura es muy comprensible: España está saliendo de los fondos, y Polonia entrando. Habrá discrepancias TEXTO: JOSÉ GRAU FOTOS: AFP o estarán allí el tiempo necesario? -La presencia de tropas en Irak es asunto de la soberanía de cada país, por lo que me resulta complicado comentarlo. El Gobierno español tomó esa decisión, y yo la tengo que respetar. Nos complicó mucho la organización de la división internacional, pero ya lo hemos superado. Por lo que se refiere a nuestras tropas en Irak, estaremos allí por lo menos hasta finales de 2005. Después, veremos. Lo que no quiere decir que, automáticamente, las vayamos a retirar a partir de 2006. ¿Les han dicho los estadounidenses que estén más tiempo? -No me consta. En nuestras últimas conversaciones, los cargos más importantes del Gobierno de los Estados Unidos expresaron su comprensión ante el hecho de que el contingente polaco en Irak bajara de 2.500 a 1.800 soldados. Además, nos dieron las gracias por prolongar nuestra presencia en Irak hasta finales de 2005 y no por seis meses, como suele ser lo normal. ¿De quién están más cerca los polacos, de la Unión Europea o de los Estados Unidos? -Me parece que los jóvenes están más ligados emocionalmente a Europa. Las generaciones mayores siguen viviendo a la sombra, o al sol, mejor dicho, del mito de EE. UU. como tierra prometida, como un país que en dos ocasiones ha liberado a Europa de la pesadilla de la guerra, de unos EE. UU. que durante la postguerra mundial fueron los garantes de la paz en el mundo. Sin embargo, hoy, la gente joven aprovecha la opción de moverse por Europa. Son becarios que, por ejemplo, viajan a España, un sitio muy popular, o jóvenes que viajan por motivos de negocio. A nuestros amigos norteamericanos les digo que, dentro de una generación, podría disminuir la cálida simpatía de los polacos hacia ellos. ¿Qué le pareció el pretexto de Zapatero para no venir a Polonia en la fecha prevista, en diciembre del año pasado, para la cumbre bilateral, porque estaba cansado tras su comparecencia en la comisión del 11- M? (Responde con un gesto sin duda irónico) Yo también me canso en las comparecencias de las comisiones parlamentarias. ¿Se interpretó esa medida en Polonia, y la interpretó usted, como un plantón premeditado? ¿Ha dañado las relaciones bilaterales? -No creo, porque unos días después nos vimos improvisadamente en Bruselas. Fijamos entonces la fecha de las consultas bilaterales que han tenido lugar ahora en febrero. En mi agenda no cabían antes. Estas conversaciones han sido muy fructíferas, y lo digo ab- solutamente convencido. ¿Y cómo califica las declaraciones del presidente del Parlamento europeo, Josep Borrell, que criticó la política de Polonia en Irak y la mediación de Polonia en Ucrania? -Hay varias versiones sobre lo que dijo y sobre lo que pensaba Borrell. En cualquier caso, me parece que los asuntos de Ucrania, y de los vecinos del Este de la UE, quedan un poco lejanos, por ejemplo, para los españoles y para otros países mediterráneos. Sinceramente estoy convencido de que el diálogo polaco- español puede aportar mucho al común entendimiento. Así como para los españoles son tan importantes las relaciones con el Sur y con Iberoamérica, de la misma manera es importante para Polonia el diálogo con el Este: con Ucracia, con Rusia, etc. Considero que es un proceso en el que todos estamos aprendiendo. Lo de Borrell es consecuencia de la falta de entendimiento en ese sentido. ¿A qué acuerdos concretos se ha llegado en la recién celebrada cumbre bilateral hispano- polaca? -Firmamos dos documentos. Uno de colaboración en el campo de las telecomunicaciones y un memorándum de entendimiento sobre el uso de los fondos europeos para infraestructuras. Comprendemos que en este punto España es la campeona del mundo, de Europa como mínimo. En los siete grupos de trabajo sectoriales, hablamos de otros temas, por ejemplo, de defensa, educación, justicia... Las relaciones bilaterales entre Polonia y España ya no dependen de la coyuntura política. ¿Cómo ve el futuro reparto de los fondos comunitarios, que ha sido objeto de discrepancias entre las de- El Papa, la clase de religión y los matrimonios gays -En Polonia, la asignatura de religión es una asignatura más del plan de estudios. ¿Se ha planteado alguna vez quitarla o sacarla del horario escolar? -No está en los planes del Gobierno. -Determinados círculos en España han expresado con frecuencia, y desde hace ya bastante tiempo, que el Papa debería dimitir. ¿Cómo se juzgan en Polonia comentarios de ese tipo? -No de forma amistosa. Los polacos tienen una relación especial con Juan Pablo II. No sólo porque Polonia es un país tradicionalmente católico, sino también porque la persona de Juan Pablo II es un orgullo para los polacos, porque es nuestro compatriota. Claro que nos damos cuenta de su estado de salud, pero también consideramos que dimitir sería una decisión suya. No soy historiador de la Iglesia, pero no recuerdo ahora que un Papa dimitiera por su mal estado de salud. -Polonia tiene una legislación restrictiva sobre el aborto. ¿Le gustaría a su partido, el SLD, cambiarla? ¿Y legislar a favor de los así llamados matrimonios gays? -Mi Gobierno goza del apoyo del SLD. Pero es difícil decir que es un Gobierno del SLD. Su apoyo no sería suficiente para promulgar cualquier ley. Nuestro Parlamento está tan fragmentado que el apoyo a mi Gobierno se lo dan diversos partidos, de izquierda y de centro. Dentro del SLD hay grupos a favor de ampliar los supuestos de aborto, o de legislar sobre las parejas de gays. Pero no es la postura oficial del SLD. El Gobierno, por otra parte, no toca esos asuntos en absoluto. Pensamos que son cuestiones que dividen fuertemente la opinión pública. Si el Gobierno tratara esas cuestiones, se expondría al riesgo de no realizar las tareas programadas. Y además, este Gobierno no va a durar mucho, por lo que tratar eso ahora sería ineficaz. Nadie en Polonia sabe cuál es mi opinión sobre esos temas.