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40 Madrid SÁBADO 19 2 2005 ABC Las mujeres que escaparon del asesino de la baraja sufren graves secuelas psicológicas Teresa, dueña del bar Rojas, va casi todos los días al cementerio para estar junto a su hijo b La ecuatoriana que es testigo protegido espera un hijo que, según un especialista, sufrirá problemas de irritabilidad en sus primeros meses de vida Á. G. MORENO MADRID. Las dos mujeres que sobrevivieron al asesino de la baraja Teresa S. dueña del bar Rojas, y la ecuatoriana y testigo protegido A padecen, dos años después de los hechos, graves secuelas psicológicas, en concreto sufren un estrés postraumático agudo según varios peritos que comparecieron ayer en el juicio que se sigue por este caso. Este estrés es especialmente agudo en el caso de Teresa, la dueña del bar Rojas de Alcalá de Henares, ya que, a los efectos que produce esta patología por haber presenciado la muerte de su hijo a manos del asesino de la baraja se une el hecho de que ella misma fue víctima, porque recibió tres disparos. Teresa, según los médicos que la atienden en Bilbao, precisa de psicofármacos, psicoterapia y acude a consulta cada quince días. Esta mujer, que dejó la localidad donde se produjeron los trágicos sucesos en los que se vio envuelta, presenta entre sus síntomas, según los médicos, la rememoración de los episodios vividos, a pesar de los esfuerzos que haga contra ello; los acontecimientos del pasado los vive en el presente; tiene que evitar todo aquello que le evoque ese pasado; padece ansiedad, nerviosismo, hipervigilancia, y un truncamiento de su futuro y proyecto vital. Además, tiene un sentimiento de duelo muy intenso y prolongado, de tal manera que, según uno de los facultativos, le lleva a acudir prácticamente casi todos los días al cementerio donde reposan los restos mortales de su hijo. De hecho, se da la terrible circunstancia de que no consigue recordar a su hijo Mikel cuando era pequeño, sólo co- Alfredo Galán, acusado de los crímenes de la baraja mo quedó cuando le disparó el asesino de la baraja Todo ello, sin contar las graves secuelas físicas que sufre. Por lo que respecta a la testigo protegida A, la ecuatoriana que estaba junto a un compatriota que recibió el disparo del asesino en Tres Cantos, su vida también se ha visto alterada. Igualmente padece un estrés postraumático crónico. Entre sus síntomas estuvieron en su momento el insomnio, la hiperactividad... De hecho, el día que tuvo que declarar en la Audiencia Provincial en este juicio hubo de ser ingresada en un hospital posteriormente CHEMA BARROSO por pérdida de líquidos y arritmia. La testigo está actualmente embarazada de ocho meses, lo que le ha obligado a dejar la medicación. Según uno de los especialistas, entre las secuelas que puede padecer el niño seguramente están las de irritabilidad en los primeros meses de su vida y, posteriormente, problemas de atención en el colegio. También declararon en la sesión varios peritos, quienes coincidieron en que los disparos efectuados contra las víctimas del bar Rojas y el matrimonio de ciudadanos rumanos fueron realizados a poca distancia.