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30 Internacional SÁBADO 19 2 2005 ABC Comienzan a rodar cabezas en Argentina por el caso de la droga b El jefe de la Fuerza Aérea, briga- A punto de cumplirse en Haití el primer aniversario de la caída del anterior presidente, las condiciones de vida y de seguridad apenas han mejorado, y el desarrollo de las infraestructuras es nulo. La Misión de la ONU podría prolongar durante dos décadas su presencia dier general Carlos Rohde, fue el primero en pasar a retiro. En su lugar, el presidente nombró ayer al brigadier Eduardo Schiaffino CARMEN DE CARLOS CORRESPONSAL BUENOS AIRES. Se veía venir. En Argentina comenzaron a rodar las primeras cabezas en la Fuerza Aérea por el escándalo del tráfico de cocaína a España. El presidente Néstor Kirchner relevó a su máximo exponente, el brigadier general Carlos Rohde, y a buena parte de la cúpula del arma. En sustitución de Rohde ayer fue nombrado el brigadier Eduardo Schiaffino, hasta ahora jefe de la Región Aérea Sur. La medida se intepreta como un castigo y un intento, al mismo tiempo, de proteger la imagen de la institución que, cuando menos, bajó la guardia en la vigilancia del aeropuerto internacional de Ezeiza de donde salió la droga. El miércoles Kirchner había ordenado la intervención de la Policía Aeronaútica (PAN) por su falta de control en Ezeiza, desde donde salieron sesenta kilos de cocaína, rumbo a Madrid, en un avión de la compañía Southern Winds (SW) subvencionada por el Estado y que opera con la estatal Lafsa (Líneas Aéreas Federales) La pasada madrugada, el presidente pasó a retiro al brigadier Rohde y al menos media docena de altos oficiales correría ayer la misma suerte. Esta decisión se produce después del relevo del director de la Policía Aeronaútica, brigadier Horacio Giagischia, y del comodoro Alberto Beltrane, jefe del Aeropuerto. Además, el comodoro es padre de uno de los tres únicos detenidos en la causa, Walter Beltrane, que se entregó el jueves, tras permanecer prófugo cincuenta días. Un año sin Aristide MANUEL M. CASCANTE. ENVIADO ESPECIAL Bajo sospecha judicial En caída libre la Fuerza Aérea, tras destaparse la operación de contrabando sobre la que juez Carlos Liporace piensa que se esconde una red organizada, peor está SW. Pese a ser la impulsora de la denuncia en Buenos Aires, la compañía se encuentra bajo sospecha judicial y con tres de sus empleados en prisión preventiva. Los únicos detenidos por el caso son Fernando Arriete, gerente comercial de SW; Claudio Baudino, jefe de Base y el mencionado Walter Beltrán. Las maletas con la droga eran supuestamente cuatro, aunque Liporace advierte de que los números de embarque tienen un salto y sospecha que, al menos, habría otra más que llegó a destino. La cocaína se embarcó el 16 de septiembre y el envío fue detectado en Barajas. PUERTO PRÍNCIPE. Hace ahora un año, el antiguo jefe policial de Haití, Guy Philippe, se paseaba por provincias espantando a gritos a los escasos y mal equipados agentes de la Policía Nacional. Llegado desde su exilio en la República Dominicana (donde se refugió tras ser acusado de golpista y narcotraficante) Philippe se movía junto a guardaespaldas con aspecto de mercenarios, medio centenar de ex militares y una bolsa repleta de dólares, mientras amenazaba con marchar sobre Puerto Príncipe. En la capital, el Grupo 184 (coalición de empresarios, partidos y medios de comunicación) presionaba contra el presidente Aristide, eludiendo cualquier vínculo con los antiguos miembros del Ejército, disuelto hace una década. El ex sacerdote resistía en el Palacio Nacional y reclamaba ayuda exterior, al tiempo que sus más violentos seguidores, los chiméres (muchos de ellos, delincuentes azuzados por el partido presidencial, Familia Lavalás) sembraban el caos en las calles. La intervención militar de Estados Unidos y Francia impuso, el 29 de febrero, la renuncia de Aristide a la Presidencia, que ya había tenido que abandonar en 1991 tras el cuartelazo de Raúl Cedrás. Pese a los excesos del presidente (las legislativas de 2000 fueron unánimemente contestadas, por fraudulentas) se consumaba así una nueva pueblada para jubilar anticipadamente a un dirigente electo en las urnas. Una costumbre en el Continente. El recuento no oficial de aquellos acontecimientos eleva a tres mil el número de víctimas mortales, incluido el periodista español Ricardo Ortega. Aunque los responsables de la Minustah (Misión de Naciones Unidas para la Estabilización de Haití) invitan al optimismo sobre el futuro del país, la realidad parece desmentir tal confianza. Con la fe puesta en que las elecciones de noviembre próximo proporcionarán un Gobierno fuerte y estable, la ONU sueña con sacar a Haití de dos siglos de miseria y agitación política mediante la ayuda de la comunidad internacional Esfuerzo que podría prolongarse por veinte años, de cumplirse las previsiones del secretario general, Kofi Annan. Sin embargo, Porter Goss, director de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense, identificaba a Haití en su reciente informe ante el Senado como un país potencialmente inestable en 2005. La CIA considera muy turbias las perspectivas para que las elecciones puedan celebrarse de forma legítima. Entre la población de Puerto Príncipe, abigarrada y espesa ciudad de dos millones de almas, prima la sensación Fuerzas chinas de la ONU patrullan el arrabal de Cite Soleil, en Puerto Príncipe de inseguridad y de que Naciones Unidas no se emplea a fondo para contener la violencia, tras cuyo aparente trasfondo político se ocultan a menudo delitos comunes y actividades de la delincuencia organizada (tráfico de armas y de drogas. El balance criminal ron- AFP Un hombre, un voto... y un candidato Tras comprobar que, por las bravas o por las urnas, cualquiera puede acceder al poder, todos los haitianos se ven con opciones de ser presidente. Para un censo de cuatro millones de votantes, ya hay 91 partidos, cada uno con su aspirante. A ellos habrá que añadir a quienes se postulen para senador, diputado, alcalde o jefe de consejo. Y restan ocho meses para las elecciones. Entre los presuntos favoritos hay dos antiguos presidentes- -Leslie Manigat y René Preval- un ex alcalde de la capital- -Evans Paul- un líder rebelde- -Guy Philippe- -y un empresario- -André Apaid- (si su Grupo 184, que reunió a la oposición civil a Jean Bertrand Aristide, decide pasarse a la política) E, incluso, el propio Aristide, que podría presentarse desde el exilio en Suráfrica; su partido, Familia Lavalás, es aún la principal fuerza política del país. da una media de cincuenta muertos al mes. Días atrás, pasada la tregua del carnaval, eran asesinados cuatro policías, aparentemente a manos de los militares desmovilizados que operan en la capital (hay unos tres mil en todo el país. Horas después, una niña moría durante un tiroteo entre rebeldes y cascos azules, cuando tropas de Minustah intentaron desmantelar, sin éxito, el cuartel general del cabecilla Ravix Rémissainthe. Burocracia La reconstrucción del país es muy lenta; los efectos visibles, prácticamente nulos. Desde la propia Minustah se admite que sus proyectos de impacto inmediato son papel mojado. Y el dinero que aportan los países donantes parece agotarse en alimentar la torre de Babel (senegaleses, chinos, jordanos, nepaleses, canadienses... que conforma la burocracia de la Misión. El primer ministro, Gérard Latortue, declara a Le Monde que de los 1.400 millones de dólares prometidos, no espero más de 350 hasta 2006. Hay demasiadas líneas presupuestarias dedicadas a estudios y consultorías; es la naturaleza de los organismos internacionales, y eso es lo que habría que cambiar En Naciones Unidas se mantiene la esperanza de que las divisas que los haitianos reciben de sus familiares en el extranjero (una media de cien dólares mensuales per cápita) sirvan para no agotar su paciencia. Se estima que hay tres millones de emigrantes, para una población de ocho millones.