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16 Nacional SÁBADO 19 2 2005 ABC Imperturbable e indescifrable, Abel López de Aguileta es el observador del Gobierno vasco en Madrid para una misión tan imposible como surrealista: ver algo (se supone que raro) en el juicio contra Jarrai- Haika- Segi. ABC se ha fijado en su labor Un convidado casi de piedra TEXTO MANUEL DE LA FUENTE FOTO CHEMA BARROSO No parece que nadie le haya invitado. Ni que tenga mucho que observar aunque durante las tres horas de vista no pare, como cualquier periodista (entre los que se sienta) de tomar notas, sobre las palabras de los encausados, de los abogados defensores, de los fiscales, de la acusación. No, no teman, no es Jimmy Carter. Ni el juicio al que este hombre asiste se desarrolla en un oscuro y siniestro tribunal del Tercer Mundo sin las más mínimas garantías procesales y judiciales. No, no es un enviado de Kofi Annan. Es un compatriota nuestro, Abel López de Aguileta, Director de Estudios y Régimen Jurídico del Departamento vasco de Justicia. Es el observador del Gobierno de Vitoria en el proceso que se sigue en la Audiencia Nacional contra los presuntos miembros de Jarrai- Haika- Segi, las organizaciones juveniles del entorno de ETA. López de Aguileta, el observador de aquí en adelante, llegó a la Audiencia Nacional con el tiempo justo, y con una sombra a su espalda, un hombre maduro, silencioso y con la mirada descreída, el mismo hombre que se sentará durante toda la vista a la derecha del que llamamos observador Más parece ayuda de cámara, edecán o secretario que otra cosa. Va hecho un pincel, el observador como corresponde a alguien educado, muy bien educado, como de colegio de pago. Traje oscuro, camisa blanca de cuadros rojos y azules, corbata azul, un buen reloj en la muñeca izquierda. A lo largo de la mañana, apenas sí intercambiará un par de frases con su acompañante. Sólo toma nota. Con una caligrafía minúscula y unos signos ilegibles (desde luego no es el calígrafo de Voltaire) salvo quizá para los indios navajos que trabajaron como codificadores para el Ejército norteamericano durante II Guerra Mundial. En esas tres horas y pico, el observador descansará su mejilla izquierda sobre la palma de la mano izquierda. Y seguirá tomando nota. Impasible el ademán. Con un sencillo cuaderno en cuyas páginas está impreso over gerstion consulting De bolígrafo no presume. Se apaña con el boli promocional de una conocida cadena de hoteles, hoteles muy funcionales, tan propios para ejecutivos de ida y vuelta. Se buscan traductores de euskera N. V. MADRID. La Audiencia Nacional se ha puesto en contacto con el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco para contratar a más traductores de euskera para el juicio que se está celebrando contra la trama juvenil de ETA, ya que ahora mismo sólo una persona- -la otra en plantilla está de baja- -tiene que afrontar las largas sesiones de la vista oral. Los imputados se niegan a declarar en castellano, y si ayer alguno lo hizo fue porque el intérprete confesó que estaba exhausto y era incapaz de hacer una traducción fiel. Hasta ahora sólo una empresa privada vasca se ha mostrado dispuesta a hacer este trabajo, pero con dos condiciones: la primera, que los traductores accedan a la Sala provistos de un disfraz para no ser identificados. La segunda consiste en cobrar en un día lo que los intérpretes de plantilla de la Audiencia Nacional reciben en un mes, unos 1.000 euros. El presidente del tribunal, Alfonso Guevara, se ha visto obligado a pedir a los acusados que declaren en castellano y que no corrijan al intérprete, pues entorpecen la vista. El artículo 3 de la Constitución señala que el castellano es la lengua oficial del Estado y que todo español tiene obligación de conocerla. El obervador del PNV, a su llegada a la Audiencia Nacional da. En la impenetrable coctelera de sus ojos asoma un trago largo de hastío, unas cuantas gotas de incomprensión, otro puntito de aburrimiento e, incluso, un generoso toque de la angostura del desprecio, mientras es de suponer que dentro de su cabeza (magníficamente amueblada y alicatada de nacionalismo correcto de Deusto, sin kaleborriquismos de por medio) se tienen que apelotonar palabras como asambleario dialécticas problemática un tufillo (un tufazo) a guevarismo setentero, a lucha de masas que le deben poner de punta los pelos bien CHEMA BARROSO Dar el cambiazo Aunque se eche mano de todos los trucos aprendidos durante años de bachillerato y de facultad es absolutamente imposible copiar al observador El cate está asegurado. Ni siquiera un cambiazo nos sacaría del apuro. Porque el observador sigue a lo suyo, ya saben, impasible el ademán. Ni un gesto de más, ni un gesto de menos. Sólo mira y toma nota. Y su mirada, como su letra, también es un callejón sin sali- López de Aguileta no habla, no gesticula, no parece inmutarse ante nada ni nadie. Sólo toma nota peinados por los que ya asoman algunos atisbos de canas. En este espeluznante aquelarre en el que se convierten los juicios relacionados con ETA, en el que se mezclan víctimas y verdugos, discursos de la marinería de Krondstadt con el pandillismo de aldea, la chulería de barrio con las técnicas de dominio y sabotaje de Toni Negri, las lágrimas y el desgarro con los molotov de la intolerancia y de la muerte, el observador sin embargo, no arquea una ceja, no mueve un músculo. Tan sólo cuando uno de los acusados accede a declarar a las preguntas del fiscal, el observador aunque sigue tomando nota, por supuesto, se sale del guión: rodea una palabra con un círculo y escribe una x que también subraya con un círculo. Gorka, el intérprete, ha dicho basta. Y otro de los encausados solicita declarar en vascuence. Con histrionismo de árbitro tarjetero, el presidente del tri- bunal da por concluida la vista. Con las mismas, el observador (y su sombra) sin despedirse siquiera de sí mismo, abandona la sala. Señor, sí señor Se le imagina entrando en Ajuria Enea con su cuaderno y todavía con el bolígrafo del hotel en el bolsillo, porque los profesionales también tienen sus manías y sus supersticiones. En el despacho, frente al jefe, con la tranquilidad del deber cumplido y del trabajo bien hecho, y con su aplomo de espía que surgió del frío, por primera vez en todo el día abre la boca: Señor, con el debido respeto, ¿y para este viaje hacían falta estas alforjas? Y luego, a soñar con que hoy el Athletic gane en el Bernabéu. Tal vez entonces, cuando Yeste bata por bajo a Casillas, el observador el convidado casi de piedra, se dé un respiro: