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14 Nacional REFERÉNDUM EUROPEO SÁBADO 19 2 2005 ABC AGRICULTURA, PESCA Y MEDIO AMBIENTE Evolución de las ayudas agrícolas europeas en España Datos en millones de euros LA CONSULTA DESDE LAS ENCUESTAS DEL CIS FERNANDO VALLESPÍN Presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas 7.000 6.803,53 6.800 6.600 6.400 6.200 6.000 5.800 5.600 5.400 5.481,88 6.169,49 5.933,07 6.459,07 6.539,13 C 2000 2001 2002 2003 2004 2005 La UE vigila la seguridad alimentaria y el medio ambiente Controlar la producción agrícola, mediante topes de producción y subvenciones, es uno de los sistemas para garantizar la seguridad alimentaria a los ciudadanos MARIBEL NÚÑEZ MADRID. Si algún colectivo en España sabe lo que se hace en la Unión Europea y sufre cada decisión que se toma allí son, sin duda, los agricultores y los pescadores. De hecho, la Política Agrícola Común (PAC) es una de las pocas materias completamente comunitaria en el sentido de que los Estados miembros han cedido esta competencia a Bruselas. Un ejemplo práctico de esta política es el hecho de que los ganaderos no pueden producir toda la leche que quieren, sino que están sometidos a unas cuotas que se les asignan en función del país europeo al que pertecencen. Además de las restricciones a la producción, los agricultores reciben por lo que producen una serie de ayudas comunitararias que no son baladí ya que este año está previsto que lleguen de las arcas comunitarias 6.539,13 millones de euros a España. Los pescadores se rigen por otro sistema ya que en su caso no pueden pescar todo lo que les parece sino que, en función de la especie y del caladero, se ven sometidos a unos topes denominados Totales Admisibles de Capturas (TAC) que cada mes de diciembre fija la Unión Europea para el año siguiente en función de un criterios de conservación de las especies. Estas dos políticas, la agrícola y la pesquera, que se recogen en el capítulo III del título III de la tercera parte de la Constitución Europea, no sufrirán grandes modificaciones cuando entre en vigor el Tratado que se votará el día 20 ya que, al ser dos de las más antiguas, llevan años adaptándose a los cambios. Entre ellos, el más reciente y uno de los más importantes de los últimos años, es la decisión tomada por los entonces Quince países de la Unión Europea de iniciar un proceso de desvinculación de las ayudas comunitarias de la producción. Esta decisión obedece a las directrices dadas desde la Organización Mundial del Comercio (OMC) en el sentido de que las ayudas que se dan a los agricultores europeos distorsionan el comercio de estos productos en todo el mundo. Este problema no sólo afecta a los agricultores europeos sino que los estadounidenses también verán recortadas las subvenciones que reciben de su Gobierno, denominadas allí restituciones a la exportación Directamente relacionada con la agricultura aparece una política, como es la de medio ambiente, que figura también en la tercera parte del texto constitucional, y que, en síntesis tiene como objetivos preservar, proteger y mejorar la calidad del medio ambiente, proteger la salud de las personas, utilizar los recursos naturales de forma prudente y racional así como promover medidas a escala internacional destinadas a hacer frente a los problemas regionales o mundiales en el medio ambiente. Así, la política mediambiental de la Unión Europea se basará en los principios de precaución y de acción preventiva. on la publicación de las encuestas ocurre algo similar a lo que pasa con la publicación de cualquier otro dato o texto. No es posible ya controlar cómo vayan a ser interpretados, comentados o utilizados. Una encuesta electoral no es más que un conjunto de datos que intentan dar cuenta de determinadas opiniones para a partir de ahí ayudar a anticipar comportamientos posibles. Esta capacidad predictiva depende muy directamente de lo que seamos capaces de extraer de esas opiniones. En el CIS- -contrariamente a lo aparecido en algunos comentarios mediáticos- -nos hemos limitado a ofrecer la evolución de la opinión pública española sobre la Constitución Europea sin proceder a una estimación de qué es lo que efectivamente harán los españoles el 20 de febrero. Y ello, porque se ha venido observando una gran indefinición en todo lo relativo al posible comportamiento electoral. Tanto respecto de la participación como respecto del mismo sentido del voto. Veámoslo en perspectiva. Las cuatro encuestas elaboradas por el CIS durante los meses de octubre, noviembre, diciembre y enero tienen en común un extendido desconocimiento de la Constitución Europea, que contrasta con una alta valoración de la importancia que los mismos ciudadanos otorgan a su aprobación. Para una amplia mayoría- -el 65 por ciento según el barómetro de enero- -su aprobación es considerada muy o bastante importante frente a sólo un 15 por ciento que considera que es poco o nada importante. Existe también una amplia mayoría que considera que es positiva para los intereses de España y para el propio desarrollo político de las Comunidades Autónomas. La evidente paradoja de que seamos capaces de evaluar lo que afirmamos desconocer no es algo único de la política europea. Si observamos el grado de conocimiento que los españoles reconocen tener de la propia Constitución española nos encontramos con que el 60 por ciento admiten conocerla muy poco o casi nada (CIS, Estudio 2.401 del año 2000) Y eso no obsta para que, en su mayoría, la enjuicien positivamente. Con todo, a pesar de considerar en su mayoría que la Constitución Europea contribuirá a profundizar en el proceso de integración europeo y será aprobada sin problemas, los españoles siguen mostrando grandes reticencias a la hora de acudir a votar. Los resultados del barómetro de enero indican que el 43 por ciento de los encuestados manifiestan que irán a votar con seguridad en el referéndum. Otro 22 por ciento dice que es probable que lohagan. En este tipo de preguntas se produce siempre un sesgo a favor de la participación derivado del hecho de que el voto se entiende como un deber ciudadano. Los Desde octubre ha crecido el número de los que dicen que votarán sí (51 por ciento) y, de forma ligera, el de los decididos a votar no (6 por ciento) resultados de la participación real siempre acaban estando por debajo de estas cifras. En las encuestas electorales con distribución del voto por partidos puede, no obstante, estimarse un índice de participación apoyado sobre criterios estadísticos, facilitados por la gran cantidad de precedentes que existen de las mismas. Esto no es posible, sin embargo, en el caso de un referéndum de estas características, tan excepcional en nuestra práctica política. De ahí que el CIS no haya procedido a estimar un índice de participación específico. Desde octubre ha ido creciendo el número de ciudadanos que afirman que votarán a favor- -51 por ciento en enero- -y, ligeramente, el de personas decididas a votar en contra- -6 por ciento- En todo caso, las proporciones entre el voto afirmativo y el negativo se mantienen a niveles similares a los de encuestas anteriores, con, aproximadamente, un voto negativo por cada diez positivos. Es importante destacar que el trabajo de campo de esta encuesta se hizo entre el 19 y el 24 de enero y por tanto mucho antes de que empezara la campaña, por lo que es de esperar que las inclinaciones a votar o a no hacerlo, y a hacerlo a favor o en contra sufran cambios importantes a lo largo de una campaña que se ha intensificado claramente en las últimas semanas. Esto es aún más evidente cuando la mayor parte de la ciudadanía manifestaba dudas respecto a su voto: más de un 20 por ciento no sabe que votar y un 42 opor ciento no está seguro de si acudir finalmente a las urnas. La única certeza posible que se extrae de la encuesta del CIS es que hacia el 20 de enero en torno a un 32 por ciento de la población manifestaba que votaría con seguridad y que lo haría a favor de la Constitución europea y que un 4 por ciento hacía lo mismo respecto al voto negativo. Y estas cifras se obtienen como resultado de filtrar la decisión de votar con seguridad con la dirección del voto declarado. Muchas otras personas anuncian cierta predisposición a votar- la gran mayoría afirmativamente- pero todas ellas con algún nivel de incertidumbre al respecto. Somos conscientes de que quizá sea mucho más lo que se espera de los instrumentos demoscópicos, pero también de que hay que saber utilizarlos con rigor.