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ABC VIERNES 18 2 2005 Espectáculos 63 El hundimiento Últimos días en el búnker ANTONIO WEINRICHTER Joachim Fest: Resaltar el Hitler humano es del género tonto Joachim Fest, toda una institución en Alemania, es el historiador más lúcido de Hitler y el nazismo y el autor de El hundimiento obra que ha servido de base para elaborar el guión de la película homónima dirigida por Olivier Hirschbiegel. En una entrevista que concedió a ABC y que publicamos el pasado domingo, realizada por nuestro compañero José Grau en su villa de Kronberg, Joachim Fest cree que resaltar el Hitler humano que es una de las críticas que se ha hecho a la película, aunque esa interpretación no se desprende de la lectura de su libro, sino más bien la de un poseso por la destruccuión total es del género tonto Hitler era un hombre, claro, pero un hombre que nos mostró hasta dónde pueden llegar a ser capaces los hombres. La Ilustración nos decía que los hombres realizaban obras magníficas y que no existía el mal. Existe el mal. Hitler nos lo recuerda. Stalin también. Pol Pot también. Y otros muchos. Porque una vez Hitler le diera un beso a su amante, o porque fuera simpático con una secretaria, por eso concluir que era humano es una idiotez. Cada día morían miles de personas simplemente porque no cedía A lo largo de la entrevista en ABC, Fest señala que a veces el mal gana de tal manera a los hombres que se convierten casi en diablos. Pero siguen siendo hombres. No son monstruos de otra galaxia. Son hombres de aquí, de los que tenemos que ocuparnos. Tenemos que enfrentarnos al mal, y eso tiene muchas consecuencias en la actualidad, que aún no se han extraído Joachim Fest, director durante muchos años del diario Frankfurter Allgemeine Zeitung considera que a Hitler no hay que olvidarlo: No. No se le puede olvidar. Ocurre también en otros espacios geográficos. Hace algún tiempo que viajé por el Este y, por ejemplo, en Varsovia a Hitler se le considera el mal absoluto. Pero en los Estados bálticos o en Kiev es Stalin. Eso está en la memoria de los hombres. Es indeleble. Para los historiadores. Hitler será siempre un desafío La segunda guerra mundial ha dado lugar a todo un género cinematográfico en el que los militares nazis aparecen como bestias implacables y su führer Hitler se reduce a una figura apenas entrevista, quizá porque nada puede igualar la fuerza icónica de su imagen real en los materiales de archivo. Esta película se propone una misión quizá imposible: dar el contracampo de la caída de Berlín, no como feliz victoria de los aliados sino como derrota de un ejército diezmado, y al mismo tiempo ofrecer un retrato de Hitler como personaje dramático, no la caricatura en que lo convirtieron desde Chaplin El gran dictador a Sokurov Moloch El genial trabajo de Bruno Ganz sobrepasa la mera imitación: sus arrebatos de ira, sus momentos de calidez humana (pese a todo) y la forma en que somatiza, encogiéndose, el hundimiento de su imperio, hacen que su Hitler roce lo milagroso. Se convierte en un personaje trágico, eso sí, como le pasaría hasta al más ario en su tesitura, pero no se humaniza: en su locura mueve divisiones que sólo existen en su mente, desprecia hasta el final a los débiles, aunque sean sus más allegados, y afirma que ante la derrota del Reich es irrelevante que el pueblo alemán sobreviva. Le importan tan poco como los judíos que ha exterminado y a los que tanto se parecen los civiles que vemos en un Berlín bombardeado pero también los miembros de su ejército que se hacinan en los pasillos subterráneos del bunker co- Juliane Köhler y Bruno Ganz Dirección: Oliver Hirschbiegel Intérpretes: Bruno Ganz, Alexandra Maria Lara, Corinna Harfouch Nacionalidad: Alemania, 2004 Duración: 150 minutos Calificación: mo los judíos- ratas de aquel infame documental rodado por los nazis en el ghetto de Varsovia: la Historia y la desdicha nos igualan a todos. El toque maestro viene al final, cuando esta igualdad es afirmada por la secretaria personal de Hitler, la verdadera frau Junge, no la que hemos visto encarnada en la ficción por A. Maria Lara: un breve epílogo documental que justifica esta angustiosa visita de dos horas y media al búnker. Hitler era una persona normal. -dice el director- Actuaba con sangre fría continuamente El antisemitismo, como tal, ya no existe en Alemania. Los judíos viven hoy bien y cómodos en el país. Más peligroso es lo que pasa en Austria es mucho más peligroso, porque goza de popularidad y tiene muchos votos Al preguntarle al director lo duro que tiene que haber sido el rodaje, su respuesta no se hace esperar, porque le antecede el gesto: No fue fácil y, sobre todo, algunas de las escenas, como la de Magda Goebbels envenenando a sus hijos. Tengo dos niños y fue terrible Para obtener el mayor número de datos estudió por activa y por pasiva todos los libros sobre el tema que fueron cayendo en sus manos. Se trataba Olivier Hirschbiegel SIGEFREDO de una deuda del cine con la historia argumenta. Aunque la cinta se centra en los últimos días de Adolfo Hitler, no excluye en el diálogo otros datos o leyendas sobre Hitler, sobre su supuesta afición al ocultismo, que compartiría con Himmler. La magia negra era más del gusto de Himmler. Hitler no era nigromante. Ridiculizaba a Himmler, su culto al sol, no le tomaba en serio. Nunca tuvo una gran educación, pero era una persona muy inteligente. Hablaba sobre perros, esoterismo, magia negra, pero creo que lo que más le gustaba era hablar de motores y de los búnker Hay estudios psiquiátricos en los que se dice que Hitler era un paranoide psicópata, que fue un niño sádico, amoral, homosexual y neurótico. Hirschbiegel opina que ese pensamiento está obsoleto. Era una persona normal. Actuaba con sangre fría continuamente. Hoy conocemos mucho sobre el tema. Los forenses aseguran que los asesinos en serie tienen un momento en que empiezan a dudar y tienen el deseo de que les descubran. Él no quería ser desenmascarado. Hitler no era un neurótico. Al menos no era más extraño que muchos millones de personas, con sus neurosis o rarezas y que no por eso son asesinos Blanco y Negro Cultural Con motivo del estreno de la película El hundimiento Blanco y Negro Cultural ofrecerá mañana unas páginas en las que incluye un artículo de José María Peset sobre las patologías del poder y un texto de José María Latorre en el que repasa las películas basadas en Adolf Hitler.