Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC VIERNES 18 2 2005 Sociedad 57 Ciencia Más de cincuenta países coordinarán sus satélites de observación para prevenir catástrofes naturales Miles de estaciones climáticas, además, unirán a partir de ahora sus esfuerzos Cumbre Mundial de Observación de la Tierra firman un programa que deberá estar plenamente operativo en los diez próximos años JOSÉ MANUEL NIEVES BRUSELAS. A la tercera va la vencida. Hace dos días, el mundo intentó por tercera vez (y esta vez lo consiguió) ponerse de acuerdo en una cuestión tan lógica como trascendente: la coordinación de los esfuerzos para que la observación de nuestro planeta desde el espacio tenga una coherencia de la que hoy carece. Como ya hicieron Washington en 2003 y Tokio en 2004, Bruselas se ha convertido durante toda esta semana en el escenario (el tercero) de la Cumbre Mundial de Observación de la Tierra, en la que representantes autorizados de más de cincuenta naciones y cuarenta organismos científicos (entre ellos el Instituto Nacional de Meteorología español) han intentado poner orden en el extremadamente complejo panorama de la observación terrestre (EO, por su forma inglesa Earth Observation) La cumbre tuvo lugar en el marco de la Semana de la Tierra y el Espacio, nueve días (del 12 al 20 de febrero) durante los que la Comisión Europea y la Agencia Europea del Espacio (ESA) han organizado diversas jornadas y exposiciones para dar a conocer al gran público los nuevos objetivos del viejo continente. b Los participantes en la ciones de monitorización climática. Y esto sería sólo el principio... La principal ventaja de GEOSS es que toda esta ingente cantidad de material científico trabajaría de una forma coherente, ofreciendo datos consistentes sobre problemas concretos. Datos que, de paso, estarían a disposición de todo el mundo, incluso de los países en vías de desarrollo. La idea de desarrollar este ambicioso plan se puso en marcha en 2003, durante la primera Cumbre de Observación de la Tierra, celebrada en Washington, y tomó forma el año pasado, durante la segunda cumbre, en Tokio. Pero ha sido necesario llegar a esta cumbre de Bruselas para que las ideas se transformaran en un proyecto concreto, que necesitará diez años para ponerse en práctica. Datos inconexos En la actualidad, miles de sistemas tecnológicos, tanto basados en tierra como en el espacio, vigilan y monitorizan las reservas de agua dulce, la calidad del aire, la formación de tormentas y huracanes, la actividad sísmica, los volcanes, las corrientes oceánicas, las crecidas de los ríos, los incendios forestales, las áreas boscosas y las cultivadas... Pero muchos de estos sistemas trabajan de forma individual, ofreciendo millones de datos que no pueden cruzarse porque a menudo han sido obtenidos con tecnologías que no son compatibles entre sí. Así que los científicos, a pesar de estar literalmente inundados de información, en muchas cuestiones siguen estando ciegos. Este sistema de sistemas de observación terrestre promete ser capaz de curar esa ceguera. En palabras del director general de Investigación de la Comisión Europea, Achilleas Mitsos, uno de los protagonistas de la Semana de la Tierra y el Espacio, lo que hacemos hoy es absurdo. Es como si un médico tuviera que dar un diagnóstico de su paciente tras hacerle una sola prueba y sin poder tener en cuenta las que le han realizado otros especialistas Dos fotos de satélite muestran el antes y el después del tsunami en Indonesia Kenia el mismo mar, pero que no dispone de esas defensas espaciales, contó sus víctimas por cientos... El medio centenar largo de países representados el pasado miércoles en el Palacio d Egmont de la capital belga discutió durante toda la mañana, y aprobó por la tarde, los últimos detalles del llamado GEOSS (Global Earth Observation System of Systems) o lo que es lo mismo, Sistema de Sistemas de Observación Global de la Tierra, un plan que establece una estrategia para AFP Una cuestión de vida o muerte La cuestión está clara. El mundo no puede continuar permitiéndose el lujo de perder vidas y dinero por culpa de un seguimiento y una prevención deficientes de fenómenos catastróficos, tanto naturales como provocados por el hombre. La lección dejada por el tsunami que arrasó Asia el pasado 26 de diciembre, causando más de ciento cincuenta mil muertes y unas pérdidas materiales aún por calcular, ha sido tan clara como dura. Y es que casi todos los mares, incluidos los del hemisferio sur, cuentan ya con eficaces sistemas para detectar esta clase de olas gigantes, basados en la observación de los movimientos de las masas de agua por satélite... todos excepto la cuenca del Índico, el océano al que se asoman algunos de los países más pobres de Asia. Un ejemplo de la diferencia entre tener y no tener lo ofrece el continente africano. En Kenia, nación que ha suscrito un protocolo de prevención de catástrofes y cuenta por lo tanto con un adecuado paraguas satelital sólo hubo un muerto en la costa a causa del tsunami. Somalia, que comparte con los próximos diez años que tenga como resultado la unificación de métodos y esfuerzos de observación de la Tierra, así como la absoluta compatibilidad entre los incontables trabajos y estudios que ya están en curso. Según datos facilitados por la Comisión Europea, el resultado de activar GEOSS será un ejército de más de cincuenta satélites de observación, 10.000 estaciones meteorológicas (tanto automáticas como habitadas) 3.000 boyas oceánicas y varios miles más de esta- El espacio, también La Comisión Europea anunció ayer que también aumentará sensiblemente los esfuerzos en I+ D en el campo espacial, durante una Conferencia en Bruselas para reforzar la cooperación en este terreno a nivel mundial. La Conferencia, Ganando a través de la cooperación: compartir las ventajas espaciales volvió a reunir, como en la jornada anterior, a más de 40 países y cerca de veinte organizaciones internacionales, y se inscribe en el marco de la Semana de la Tierra y el Espacio, organizada por la CE y la Agencia ESA. El vicepresidente y comisario europeo de Empresas e Industria, Gunter Verheugen, dijo que alcanzar las estrellas puede aportar ventajas muy cercanas a nuestros ciudadanos y a nuestra industria, desde la radionavegación a la comunicación por satélite, pasando por la detección precoz de catástrofes naturales Por su parte, el vicepresidente y comisario europeo de Transportes, Jacques Barrot, se refirió al primer sistema europeo de navegación por satélite Galileo como el primer auténtico servicio público mundial y el ejemplo mismo de lo que una utilización inteligente del espacio puede aportar a nuestra sociedad