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22 Nacional REFERÉNDUM EUROPEO SEIS ACTITUDES ANTE EL 20- F VIERNES 18 2 2005 ABC UNA CONSTITUCIÓN PARA LOS CIUDADANOS Y LAS CIUDADES DE EUROPA ÁLVARO CUESTA Secretario federal de Política Municipal y Libertades Públicas del PSOE l día 20 de febrero los españoles estamos llamados a ratificar el Tratado por el que se establece una Constitución para Europa. Con este paso seremos los primeros en adherirnos al texto que regulará los derechos y libertades de los ciudadanos de la UE. Al dotarnos de una Constitución, los ciudadanos de la Unión nos convertiremos en los primeros cuyos derechos ya no dependen de la Nación- Estado, sino que están protegidos por un organismo de Gobierno transnacional. Esta Constitución está hecha para los ciudadanos europeos. Es, además, una Constitución para las ciudades y regiones de Europa, porque otorga nuevos poderes y nuevas responsabilidades a los representantes locales y regionales, prevé un nuevo reparto de competencias y establece la cohesión territorial como objetivo. No resulta casual que sea la primera Constitución con la que cuenta Europa la que recoja con mayor empeño objetivos como la paz, la libertad, la democracia, los derechos humanos, la igualdad entre hombres y mujeres, la justicia, la solidaridad, la econo- E mía social de mercado, el pleno empleo, el desarrollo sostenible, la protección del medio ambiente, la no discriminación o la erradicación de la pobreza. Consagrado desde hace más de una década en el proceso legislativo de la UE, el principio de subsidiariedad es recogido por el texto Constitucional europeo como uno de los principios fundamentales, dentro del Título 3, en el que se describen las competencias de la Unión. De acuerdo con este principio se requiere que las decisiones se tomen lo más cerca posible de los ciudadanos Es decir, las decisiones deben adoptarse a escala local, regional o nacional, siempre y cuando su ámbito no sea de competencia exclusiva de la Comunidad o no existan motivos para adoptarlas a escala comunitaria. El principio de subsidiariedad se caracteriza porque se aplica a competencias no exclusivas de la Unión, cuando los objetivos perseguidos por el ejercicio de la competencia no puedan ser alcanzados de manera suficiente por los Estados miembros y siempre que el ejercicio de la competencia por la Unión sea mejor para los ciudadanos. Tiene por objeto, sobre todo, garantizar que la toma de decisiones se haga lo más cerca posible del ciudadano, a nivel local, regional o nacional. Es decir, garantizar, en los ámbitos en los que haya competencias compartidas entre los Estados miembros y la Unión Europea (por ejemplo en medio ambiente, transportes, energía o protección de los consumidores) que la actuación se llevará a cabo por los órganos que estén efectivamente en mejores condiciones para actuar. Además, en los protocolos sobre la aplicación de los principios de subsidiariedad y proporcionalidad, se establece que, cuando corresponda, la Comisión habrá de tener en cuenta la dimensión regional y local previamente a la presentación de un acto legislativo. Con la incorporación de este principio fundamental se introduce una modificación importante en la legislación europea, que nos hace considerar el texto Constitucional como una Constitución para la Europa local, por las Somos los ciudadanos, con nuestros votos y nuestra voz, quienes tenemos la decisión definitiva sobre la construcción de una nueva Europa nuevas responsabilidades que concede a los representantes electos locales y regionales. Europa nació y ha crecido sobre la base de una red de ciudades y de municipios. La cultura de la ciudad y la tendencia a profundizar en la idea de la proximidad son características comunes en casi todas las naciones que conforman la Unión. La Constitución Europea, al instituir la ciudadanía de la Unión y crear un espacio de libertad, seguridad y justicia, sitúa a la persona en el centro de su actuación. La Unión Europea contribuye a la preservación y el fomento de estos valores comunes, dentro del respeto a la diversidad de culturas y tradiciones de los pueblos de Europa, así como de la identidad nacional de los Estados miembros y de la organización de sus poderes públicos en el plano nacional, regional o local. La Constitución Europea sitúa a los ciudadanos y las ciudades en un lugar principal. Ya no estamos sólo ante la Europa de los Estados, la nueva Europa es la fuerza de lo local y la reunión de los ciudadanos europeos. Recoge además expresamente el derecho de todo ciudadano de la Unión al sufragio activo y pasivo en las elecciones al Parlamento Europeo y en las elecciones municipales, y el derecho a una buena administración. Recoge los mejores valores de nuestra tradición democrática y los derechos y garantías fundamentales de la persona. También recoge los llamados derechos sociales y económicos de nueva generación.