Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC VIERNES 18 2 2005 Nacional REFERÉNDUM EUROPEO 21 CÓMO DECIR QUE SÍ A UN REFERÉNDUM MAL PLANTEADO MARÍA TARDÓN JUEZ EN EXCEDENCIA NO BASTA CON LA ABSTENCIÓN AGUSTÍN GARCÍA CALVO FILÓLOGO esulta difícil imaginarse una puesta en escena más lamentable. El próximo domingo los electores estamos llamados a votar si aprobamos o no el Tratado por el que se establece una Constitución para Europa. Y, aunque los dos partidos mayoritarios en España propugnan el sí, y hacen, además, campaña en este sentido, nadie en su sano juicio puede ni siquiera imaginarse que sus veinte millones de votantes vayan a acudir a las urnas para votar que sí. Por el contrario, se oyen mucho más las voces de quienes consideran que la cosa no acaba de ir con ellos o, incluso, las de aquéllos que se oponen abiertamente a su aprobación. Sus razones me parecen perfectamente respetables, y hasta, incluso, puedo llegar a compartir alguna de ellas. Pero yo voy a votar sí Voy a votar sí porque este Tratado de la Unión representa un nuevo e importante paso en la construcción de la Europa Unida que siempre hemos anhelado. Se dirá que se podría haber llegado más lejos. Puede que sí. Pero un Tratado que comienza propugnando como valores de la Unión Europea el respeto de la dignidad humana, la libertad, la democracia, la igualdad, el Estado de Derecho y el respeto de los derechos humanos, que ofrece a sus ciudadanos un espacio de libertad, seguridad y justicia, y que incorpora una Carta de Derechos Fundamentales de los que todos ellos son titulares, no es un documento cualquiera. Es un verdadero Texto Constitucional cuya vocación es la de articular la Europa Unida como una verdadera unión política, como una realidad superadora de la vieja Europa de los mercaderes Este paso permite pasar de la mera conjunción de intereses económicos, sin duda fundamental para dotar a todos los Estados miembros de un marco de estabilidad que propicia su desarrollo económico, -que nos pregunten a los españoles- -a la creación de una sólida comunidad supranacional de carácter político y social. A quienes piensan que su planteamiento no está debidamente contemplado, yo sólo les diría que la construcción europea no se termina aquí. Pero hay que ir dando los pasos uno a uno. Y aprobar el Tratado que establece la Constitución Europea es, sin duda, el primero para que los españoles sigamos obteniendo los beneficios que, desde que nos integramos, hemos recibido siempre de la Unión. R i uno está conforme con el Régimen del Dinero, con que las vidas de la gente (y sus artes y ciencias) estén sometidas al servicio de ese ideal, si uno cree que eso es el futuro inevitable que nos queda, que es como decir que si cree en Dios, entonces debe votar sí a la Constitución Europea y a cualquier cosa que le echen a votar: S pues ello es que la idea de Europa Unida nació siendo una idea de Mercado Más Grande, y no otra cosa, de modo que los Estados Unidos de Europa son un desarrollo consecuente de eso mismo, y todo lo demás son cuentos para entretener al personal. Si alguno siente al menos la sospecha de que ese Régimen está montado sobre una falsificación de sentimientos y razones y un sacrificio de las vidas en aras de ese Dios, y no cree que ese Régimen tenga nada de inevitable ni de eterno, entonces no basta con que se abstenga de la votación mientras se va a echar unas copas o a ver el Telediario: debería más bien aprovechar una ocasión tan fastuosa como ésta para hacer algo (hablando, lo primero) con amigos o en los lugares de que disponga (como éste que hoy ABC me ofrece) en contra. No de minucias como el resto de la Constitución o el ideal de Europa, sino en contra del Régimen en general y en sus varias fúnebres manifestaciones, sintiendo y haciendo sentir la falsificación de la Realidad bajo la que vivimos.