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ABC VIERNES 18 2 2005 Nacional EL DEBATE DE LA SEGURIDAD EN LOS RASCACIELOS 19 Parte del celo por la seguridad en los hoteles responde a la exigencia de los turoperadores que traen a los clientes Las torres elevadas están construidas en hormigón, lo que hace muy difícil su derrumbe por incendio Diez minutos. Ése el tiempo máximo que los hoteleros de la ciudad se conceden como límite para llevar a término ese desalojo. Los establecimientos de cierta altura cuentan con los equipos electrógenos preceptivos que le proporcionan autonomía energética y tienen al menos dos escaleras de incendios independientes y protegidas una de la otra ante un potencial fuego; por tanto, el tiempo de evacuación no tiene por qué exceder esos diez minutos La necesidad de salvaguardar la imagen ante los operadores turísticos tiene mucho que ver en este celo por la seguridad de los empresarios hoteleros de Benidorm. Los turoperadores son extraordinariamente exigentes en lo referido a la protección de los clientes que nos alojan, entre otras cosas porque son los que tienen que responder ante ellos en caso de accidente Especialmente puntillosos resultan los operadores británicos, cuyos índices de competencia en la materia son estrechamente vigilados por algunas asociaciones de familiares de turistas accidentados, poseedoras de una gran influencia en el sector turístico de las islas. Desde un punto de vista técnico, los hoteles de Benidorm aprueban con nota en seguridad gracias a que cumplen cuatro premisas básicas para defender una construcción del fuego dice José Luis Camarasa, arquitecto municipal de la localidad. En primer lugar, casi todos están construidos a base de hormigón. Eso fue precisamente lo que salvó a la torre Windsor del derrumbe, al contrario de lo que ocurrió en el caso de las Torres Gemelas En el Gran Hotel Bali, desalojaríamos a 1.500 personas en siete minutos Con 210 metros de altura (190 habitables) el Gran Hotel Bali, construido entre 1987 y 2002, continúa concentrando la interpretación extrema de la filosofía urbanística que ha dado fama mundial a Benidorm. Su promotor, Joaquín Pérez Crespo, no vacila en asegurar que, en cuanto a sistemas y medidas contra incendios, tuvimos un claro sentido de la anticipación En concreto, a la normativa que sería aprobada en 1996. Aparte de la estricta adecuación de las instalaciones a la ley, el gigante arquitectónico dispone de una serie de medidas de protección de tercera generación que lo emparentan con el concepto de edificio inteligente. Su principal virtud es su enemistad con el fuego. La construcción, hasta en la zona vista, es de hormigón; del mismo modo, todos los materiales interiores, incluidos los efectos decorativos, son ignífugos Pero, como desconfiamos de los elementos mecánicos los responsables del hotel decidieron habilitar entre plantas depósitos de agua con capacidad para 150.000 litros que eviten cualquier deficiencia del sistema de bombeo en caso de intervención de los bomberos Además de las consabidos sistemas de rociado y de detección de humos, el Gran Hotel Bali cuenta con una columna seca (toma de agua para las mangueras de los bomberos) por planta, su cableado es capaz de no emitir llama ni humo en contacto con el fuego y dispo- Gran Hotel Bali La garantía de las terrazas Además, la propia configuración de los inmuebles- -con vistas al mar- lleva de forma invariable a que los edificios presenten salidas abiertas, lo que evita la excesiva concentración de humos, algo que no siempre se produce en los edificios de oficinas La tercera garantía se localiza en lo que Camarasa define como tipología de la terraza, un cortafuego natural de extraordinaria efectividad, que hace muy difícil la propagación del incendio de una planta a otra Como cuarta virtud, desde el punto de vista urbanístico Benidorm es una ciudad esponjada donde la verticalidad de las edificaciones permite que éstas estén razonablemente aisladas las unas de las otras En este sentido, el casco histórico de la ciudad, donde la densidad de viviendas adosadas es mucho mayor, constituye una zona con más riesgo de incendios. En el otro lado, el gran elemento de preocupación de los técnicos urbanísticos se localiza en la vetustez de algunas instalaciones. Es una constante de los edificios, altos o bajos, de los países mediterráneos, donde, al contrario que en los anglosajones, no existe una cultura del mantenimiento ni para llevar el coche al taller Altura: 210 metros Número de plantas: 52 Total superficie construida: 69.383 m 2 Capacidad: 776 habitaciones ne de conducciones capaces de resistir la temperatura de fusión del cobre. Por si fuera poco, sus ascensores exteriores están habilitados para evacuar personas en caso de incendio, lo que permite afirmar a Pérez Crespo que podríamos desalojar a 1.500 personas del establecimiento en un tiempo máximo de siete minutos Esperamos no tener que demostrarlo nunca añade.