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ABC VIERNES 18 2 2005 Opinión 5 Marejada No quiso extenderse mucho sobre el particular, pero Manual Fraga reconoció ayer que el Gobierno de Aznar no apoyó suficientemente a la Xunta en la crisis del Prestige Pequeño pero significativo dardo envenenado contra el anterior Ejecutivo y con el que el presidente gallego trata de protegerse de una marea de chapapote que podría reactivarse en las próximas elecciones autonómicas. La medida de la altura Pese al poco tiempo transcurrido desde que tomó posesión de su cargo como alto comisionado para las Víctimas del Terrorismo, Gregorio Peces- Barba no ha perdido ocasión para hacer gala de un doble rasero poco presentable en las excepcionales circunstancias de sensibilidad que exige el puesto. Ayer estuvo en el acto de homenaje- -merecidísimo- -a Fernando Buesa, pero no acudirá al Congreso sobre terrorismo que se celebra la próxima semana en Colombia, como tampoco fue a los homenajes tributados a Gregorio Ordóñez y Jiménez Becerril, del PP. Poca talla la del alto comisionado. Minuto y resultado Las actuales políticas de vivienda, dijo ayer la ministra María Antonia Trujillo, están dando ya resultados El problema es que los resultados los estaba dando Tinsa en otro lado y casi a la misma hora: los pisos subieron entre el 17 y el 19 por ciento hasta diciembre. La ministra de Vivienda suele ser reservada, pero cuando habla hace pleno. O está mal asesorada o busca notoriedad. JAVIER PRIETO Árboles pequeños, gran mecenas Felipe González inauguró ayer en la terraza de los laureles del Real Jardín Botánico de Madrid la exposición con el centenar de bonsáis que el ex presidente del Gobierno donó hace nueve años al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) para su exhibición en esa institución botánica. Según él, esta afición le supuso durante sus trece años en La Moncloa una descarga de esa actividad despreciable que es la política El presidente del CSIC, Carlos Martínez, aseguró que la donación de González es un acto de mecenazgo sin igual en la historia En la imagen, el mecenas señala uno de los bonsáis de la muestra, en presencia de la ministra de Educación, María Jesús San Segundo, del propio Martínez y de Carmen Romero. ca, y que lo sepa Gerardo Diego, y que lo sepa el ciprés de Silos, una mísera retama que ya no acongoja al cielo con su lanza desde que González se dedicó a la cría del arbolito jibarizado. Quién sabe lo que dirán a todo esto los inquilinos centenarios del Jardín, ese olmo cuya circunferencia es imposible abarcar por tres hombres, los castaños de Indias (a los otros les metieron un buen moneo la rosaleda, los camelios, los pinos del Himalaya, los naranjos de la China, y hasta las garbanceras y tomateras. Que los árboles (enanos) no nos impidan ver el bosque (animado) del Botánico. Bienvenidos sean los bonsáis, pero que nadie se ande por las ramas. MONTAMOS UN JARDÍN Y NOS CRECEN LOS ENANOS (LOS BONSÁIS) MANUEL DE LA FUENTE ESDE luego, su hermano mayor, el Retiro, se lleva la fama, pero el Jardín Botánico ha cardado mucha, pero que muchísima lana en sus doscientos cincuenta años de vida a flor de piel desde que primero Fernando VI y después Carlos III dotasen al proyecto de toda la savia nueva que las expediciones ultramarinas acercaban hasta España. Sin embargo, desde ayer mismito, la flo- D rida historia de este bellísimo rincón madrileño se divide en dos partes muy bien diferenciadas, meridianamente distintas: antes y después de la llegada de la colección de bonsáis de Felipe González al vergel del Paseo del Prado. Y lo dice el CSIC: Un acto de mecenazgo sin igual en la historia Casi tres siglos para levantar uno de los jardines más hermosos y curiosos del mundo y ahora nos crecen los enanos, bueno los bonsáis. Un hito. Al carajo con Darwin, con la expedición Malaspina, al carajo con Linneo y hasta con el padre Mundina. Que lo sepan los madrileños, los españoles, que lo sepa el mundo entero, que lo sepa el olmo de Machado, ese hierbajo hendido por el rayo y en su mitad podrido y que lo sepa Alberti y su arboleda perdida de hoja cadu-