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4 Opinión VIERNES 18 2 2005 ABC Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA PRESIDENTE DE HONOR: DIRECTOR: Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Ignacio Sanz IGNACIO CAMACHO ACECHO TERRORISTA L aumento gradual de la potencia de los atentados con explosivos cometidos desde agosto del pasado año revelaba el camino que estaba siguiendo ETA para escrutar la profundidad del cambio político producido tras el 14- M. Tras las pequeñas cargas en verano, se subió un peldaño con las del puente de la Constitución para llegar a los atentados, potencialmente mortales, de Guecho y del recinto ferial Juan Carlos I. El siguiente paso, el atentado mortal, ya está ordenado por la actual cúpula de la banda terrorista, según se ha demostrado en las cartas que Garikoitz Aspiazu, Txeroki envió al etarra Pérez Aldunate. La orden era poner muertos sobre la mesa y esto era lo que iban a hacer los etarras detenidos ayer en Valencia, con suficiente arsenal de armas y explosivos para satisfacer las criminales demandas de sus jefes. Esta exitosa operación policial, al mismo tiempo que confirma la eficacia de las Fuerzas de Seguridad del Estado, pone de manifiesto que ETA, aunque débil, conserva capacidad operativa. Y la conservará hasta el último minuto de su existencia. Se trate o no de los indicios de una reorganización más o menos profunda de la banda terrorista, la sucesión de detenciones de comandos en trance inmediato de asesinar demuestra que ETA ha superado el efecto del 11- M y que ya busca víctimas mortales. En la lógica terrorista, la audiencia a un discurso especulativo sobre treguas y negociaciones constituye un revulsivo que pone la paz como escenario no de la derrota a manos de la Policía, sino de una transacción con el Estado. Y siempre a una negociación se va desde una posición de fuerza y no de debilidad. Después de que Zapatero dijera que no hay contactos con ETA y de que Rajoy aceptara la palabra del presidente del Gobierno, sobran las especulaciones y falta recuperar la sinceridad del consenso antiterrorista que está plasmado en el Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo. Entre Gobierno, PSOE y PP no debe haber E un resquicio de desconfianza cuando se trata de oponer a ETA un mismo mensaje y una misma política de firmeza. Sin embargo, el presidente del Gobierno parece desentenderse del valor de las palabras, pese a que aprecia tanto los adornos retóricos, cuando lanza el enigmático compromiso de que él está dispuesto a arriesgarse por la paz y que a ETA sólo la escuchará cuando cese el ruido de las bombas y las pistolas Tales palabras, repetidas ayer mismo en una entrevista radiofónica, pueden ser entendidas como una petición de tregua a ETA y no debe escandalizarse el presidente del Gobierno por una interpretación así. Es a la que conduce el significado político y literal de su discurso. Un discurso que, por otra parte, introduce confusión y perturba los antecedentes históricos, porque nada de lo que está pasando se parece a las conversaciones del anterior Gobierno con la cúpula etarra en Zúrich. ¿A qué riesgos se refiere el presidente del Gobierno? ¿Quién debe sentirse aludido o atraído por el compromiso del presidente? Rodríguez Zapatero no debería comportarse como si una tregua de ETA pusiera el contador a cero, porque, si algo se ha aprendido de la experiencia de Zúrich, es que ya no basta una tregua de ETA para escuchar a la banda terrorista. Se suponía que, tras el Pacto Antiterrorista, el PSOE descartaba que ETA pudiera aportar a la paz algo distinto de su rendición incondicional, con entrega de armas y puesta a disposición judicial. Zapatero tiene que practicar la sinceridad con la misma generosidad con la que practica el diálogo y decir cuáles son los riesgos que está dispuesto a asumir. Porque riesgos, lo que se dice riesgos, han sido muchos los asumidos en estos treinta años por el Estado, por los jueces, fiscales y policías, por los partidos no nacionalistas y por las víctimas, para lograr la derrota de una ETA que, si hubiera podido, ayer habría puesto en riesgo, una vez más, la convivencia pacífica en España. POPULISMO FISCAL S PASAJEROS MÁS PROTEGIDOS OS pasajeros europeos de líneas aéreas tienen desde ayer una mayor protección frente a las compañías de aviación. Un nuevo reglamento, de aplicación para todas las empresas europeas del sector con origen o destino en un aeropuerto comunitario, fija las atenciones e indemnizaciones que debe recibir el usuario en caso de denegación de embarque, bien sea por overbooking u otra causa achacable a la compañía, y por primera vez, por cancelación o retraso de vuelo y por cambio de clase. En estos supuestos se especifica la asistencia que deben tener los pasajeros, así como las indemnizaciones, que en caso de overbooking doblan las actuales y pueden llegar a los 600 euros. Se pretende de esta forma acabar con casos de total desprotección de los pasajeros frente al abuso de algunas L compañías. Lo mejor para todos, pasajeros y transportistas, es erradicar estas anomalías, asegurando lo más posible tanto el número de pasajes vendidos, como el cumplimiento de los horarios y los derechos de quien ha pagado su billete. De esta forma, el nuevo reglamento serviría para acabar con quienes abusan del cliente, y en definitiva, de los transportistas que cumplen. Las compañías aéreas argumentan en contra de este nuevo reglamento, entre otras razones, que estos mayores costes terminarán por repercutirse en el precio del billete. Un factor más de competencia en un sector sometido a una creciente presión en los precios por las llamadas compañías de bajo coste, que operan sólo en rutas rentables, desde aeropuertos periféricos, y con menores atenciones. I se confirman las palabras del presidente Zapatero en su entrevista en Punto Radio, el Gobierno presentará una reforma fiscal que es esencialmente continuista de las realizadas por el Partido Popular, con algunos toques de populismo. Sería una buena noticia, porque las reglas fiscales deben ser estables en el tiempo para evitar confusión y comportamientos oportunistas, y porque la política fiscal de los populares es uno de sus grandes activos y una de las razones de la prosperidad actual. Que, en el camino, Solbes recupere algunos puntos en su batalla particular con el asesor económico del presidente es una mera anécdota, aunque no será la última de esta manera tan curiosa de entender el arte de gobernar. Los populares, además de garantizar la estabilidad presupuestaria, realizaron varias reformas fiscales que redujeron la presión impositiva sobre la renta de personas físicas y sociedades y simplificaron la maraña tributaria. Se quedaron cortos, aunque conviene recordar que recibieron fuertes críticas precisamente por algunos de los que ahora anuncian imitarles, y por ello dejaron espacio para que los socialistas intenten apropiarse de una bandera política tan rentable. La reforma fiscal promete disminuir más el número de tramos del IRPF, reducir el tipo marginal máximo, elevar el mínimo exento y mantener las dos únicas deducciones significativas, la compra de vivienda y la inversión en fondos de pensiones. No pueden descartarse sorpresas de última hora dada la peculiar génesis del proyecto, pero parecen lejos los polémicos tipo único y renta mínima vital. Aunque en materia fiscal hay que leer siempre la letra pequeña, y algunos detalles son preocupantes. Es puro populismo pretender gravar al tipo marginal las ganancias de capital por encima de una determinada cantidad, porque sólo va a producir más deslocalización del ahorro y más economía sumergida, y porque contradice la directiva europea sobre el ahorro que entra en vigor en junio. No es lógico limitar la cuantía deducible en fondos de pensiones, cuando su naturaleza económica es análoga a la de las contribuciones a la Seguridad Social y el país necesita fomentar el ahorro a largo plazo y hacer calar en la opinión pública la idea de que los ciudadanos son corresponsables de su jubilación. Y tampoco es muy razonable en términos económicos, aunque se entienda bien la lógica política, mantener la discriminación fiscal positiva de la inversión en activos inmobiliarios frente a los demás activos reales o financieros. Por último, se atrasa inexplicablemente la reducción del impuesto sobre sociedades, que también estaba en el programa electoral.