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64 Cultura JUEVES 17 2 2005 ABC ÓPERA LOHENGRIN Autor: Wagner: Int. Kwangchul Youn (Rey Heinrich) Peter Seiffert (Lohengrin) Petra Maria Schnitzer (Elsa) Hans- Joachim Ketelsen (Telramund) Waltraud Meier (Ortrud) Detlef Roth (El heraldo) Coro de la Comunidad de Madrid, Orquesta y coro titular del Teatro Real. Dir. escena: Götz Friedrich. Real. de escena: Gerlinde Pelkowski. Iluminación: Bernd Hassel. Dir. musical: Jesús López Cobos. Lugar: Teatro Real. Fecha: 16- 02 Representaciones como la de anoche en el Teatro Real da alas a cualquier teatro Peter Seiffert, lleva ya 15 años representando el papel de Lohengrin y acaba de anunciar su inmediata despedida de los escenarios plo o los finales del II acto y de la obra, quizá resueltos con una pizca última de contención. Cuando se estrenó esta puesta en escena se llegó a decir que pecaba de oscurantismo, pero hoy llama la atención por proveer una iluminación exquisita, atenta a lo mínimo y al carácter de cada momento. Está al servicio de los protagonistas y tiñe todo de una cierta intemporalidad que facilita la concentración. Ha acertado el Real con este Lohengrin que, además, estrena acústica. La retirada de los cortinajes de los palcos realizada tras pruebas técnicas concluyentes ha engrandecido la presencia del foso, la amplitud sonora de las voces, y la desnudez de la escucha, pero ha hecho más agrio el sonido y genera incómodas reflexiones ante las dinámicas más fuertes. Al menos desde alguna localidad. Y aun cuando todo proceda del mundo de luz y felicidad que proclama el valiente caballero. ...Y EL HÉROE PISÓ LA TIERRA ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE epresentaciones como la de Lohengrin vista y escuchada anoche en el Teatro Real, da alas a cualquier teatro, o sea crean afición. Las razones son varias, pero todas sencillas. Se oye cantar, suena la orquesta y funciona una escena que da sentido y ordena el siempre estupendo maremagno wagneriano. No hay metafísica que valga. Los aplausos, los comentarios y las caras de satisfacción demostraban anoche que esta producción está a la altura de los medios en juego. Peter Seiffert, Lohengrin, lleva ya quince años (los mismos que tiene la puesta en escena de Götz Friedrich) recreando el papel. Acaba de anunciar su inmediata despedida, en el justo punto en el que las virtudes todavía superan los roces. Mantiene el atractivo del timbre, la generosidad de la materia y, lo más importante, una forma de decir en la que prima la línea y la largura. Desde luego, su presencia escénica no es baladí. Seiffert camina con la apostura del héroe y la humanidad del enamorado, de manera que el dúo con Elsa logra tensión y profundidad. También porque Petra Maria Schnitzer llega a él tras una irisada interpretación que gana allí donde el registro se hace más dramático. Se tambalea vocalmente ante la inocencia inicial, pero se crece con la tragedia a la canta con fuerza y seguridad en el agudo. Lo hace con la suficiente intensidad como para que el encuentro con Waltraud Meier, en el segundo acto, eche chispas. Aquí como unión de dos contrarios. Ni que decir tiene que Meier lo hace dispuesta a soltar por la boca los higadillos de la venganza, dejando en el aire el acero de una voz que tiene carne y saña. Flaquea con descaro en el tercer acto, pero antes ha dejado algún soliloquio memorable y un diálogo con Hans- Joachum Ketelsen (en el tercer gran dúo de la obra) de una complicidad inquebrantable. Él se presenta con una voz de empaque, vibrante y con cuerpo; ella sobria, grave y turgente, llenando el oído. Junto a todos, Kwangchul Youn, el rey Heinrich, canta sobrio y con elegante proyección, y Detlef Roth hace un heraldo de mérito. Se oye cantar, desde luego. También al coro que forman el de la Comunidad y el titular del Real, pocas veces tan certeros en afinación y empaste. El nuevo titular Jordi Casas no podía haberlo R Waltraud Meier, en una escena de Lohengrin hecho mejor. También Jesús López Cobos, quien entiende la obra con anchura, templanza y progresiva intensidad. Ofrece claridad en los planos, un JAVIER DEL REAL estupendo equilibrio entre el foso y escenario, y algunos momentos de filigrana para mérito de la orquesta: el preludio, la entrada de Elsa en el tem- EFE Fernán- Gómez, un Oso dorado y malhumorado Fernando Fernán- Gómez recibió ayer en Madrid, de manos de sus compañeros de reparto en la película Para que no me olvides el Oso de oro de honor que se le ha otorgado en el Festival de Berlín, al que el actor, autor y director no pudo acudir. Fiel a su fama, Fernán- Gómez protagonizó con uno de los informadores un rifirrafe cuando le preguntó su opinión sobre las críticas unánimes al cine español en la Prensa. Fernán Gómez dijo que él había dicho casi unánimes y, airado, siguió: Se me ha reprochado en la prensa el que haya dicho unánimes. Yo he dicho casi unánimes. No me pregunte. Siéntese y no vuelva a preguntar