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ABC JUEVES 17 2 2005 Cultura 63 ÁLVARO DELGADO- GAL Ensayista y editor Los surrealistas leyeron rigurosamente mal a Freud; lo volvieron del revés MADRID. Buscando el cero en cierta manera es un libro que propone a sus lectores que vean y lean sin prejuicios y lo hace con el rigor de un filósofo del lenguaje o el de un científico. Yo soy físico en primera instancia- -confiesa Delgado- Gal- pero no ejercí. Luego me doctoré en Filosofía. Estudié muchas matemáticas; filosóficamente me formé en la escuela analítica (hoy en cierta medida difunta) y contraje una aversión imperecedera a la jerga filosófica, al lenguaje gremial. Nunca me ha atraído la idea de divagar, sino que busco un lenguaje preciso y muy regido por la lógica. Intento decir lo que digo de la forma más clara posible -Dedica buena parte de su libro a desmontar las ideologías en que se sustentan algunos de los movimientos estéticos más característicos de la modernidad, en especial el simbolismo y el surrealismo. -Si se lee a los teóricos posrrománticos, a los presimbolistas y a los simbolistas, se detecta una ambición expresiva y una teoría sobre el lenguaje. La idea de fondo es que el poeta es un visionario (palabra que utiliza Rimbaud) que tiene acceso a una realidad última, esencial, o como quiera llamársela, que no está al alcance de cualquiera, por lo que hay que inventar un lenguaje específico que la refleje. Además, es una realidad que no ha sido percibida por las generaciones precedentes; por eso, el lenguaje ha de prescindir de toda deuda con las tradiciones a la vez que debe ser sometido a una depuración extrema. Todo ello exacerba el espíritu experimentalista. -Esto se transmite a los surrealistas, pero usted advierte algunas inversiones importantes. -Mientras que en Baudelaire o Mallarmé el estilo lo es casi todo, los su- La búsqueda de una esencialidad primordial caracterizó las aventuras estéticas de la modernidad. Delgado- Gal desmonta en Buscando el cero (Taurus) las ideologías que las sustentan TEXTO: TULIO DEMICHELI FOTO: ABC rrealistas (que también creen estar en contacto con una realidad interior, el deseo, que tiene que emerger a la superficie) piensan que es una servidumbre. Por eso le dan al término literatura una connotación peyorativa. Su deseo de genuinidad, o de originalidad, que es igual al de los simbolistas, en lugar de manifestarse como una ambición estilística (aunque la hay) produce una recusación total del lenguaje. -Además, en Rimbaud y en los surrealistas se propone que el arte y la literatura tienen un carácter salvífico. ¿No es algo religioso? -Los surrealistas están muy endeudados con el cristianismo, aunque sean anticlericales... Hay una actitud crítica general, no sólo ante la literatura o el arte heredados, sino ante las instituciones. Es una arte revolucionario en la acepción integral del término. Se ponen en solfa a los autores anteriores y también al sistema parlamentario, a la burguesía como clase social, a la religión... aunque su impulso sea religioso. La virulencia de los surrealistas es la virulencia de una secta religiosa. Rimbaud es un autor directamente religioso, aunque oír esto le hubiese indignado a Breton. Pero Paul Claudel tenía razón al interpretarlo, en parte, en esa clave. Si la expresión artística y literaria se hubiese secularizado como lo hizo la política, o mejor dicho, la moral política, seguramente hubiéramos asistido a una relación mucho más cor- Álvaro Delgado- Gal dial con la tradición, mucho menos tensa e inquisitorial. Pero a lo que asistimos entre el futurismo y el surrealismo es a una a explosión de emociones desatadas que yo interpretaría como un desplazamiento del sentimiento religioso hacia la militancia estética. -También destaca en su libro que al hacer una lectura estética del psicoanálisis, lo desvirtuaron. -Leyeron rigurosamente mal a Freud. Para Freud, la deformación onírica o la gramática irregular de los sueños era producto de la censura. Como el sujeto no se puede confesar a sí mismo sus horribles impulsos, los ejecuta en un plano simbólico que los oculta a la conciencia. Es una gramática mentirosa, pues emboza el carácter de nuestros deseos. Breton, por contra, veía la deformación onírica como expresión directa de los deseos. Los surrealistas vuelven a Freud del revés, donde él dice represión ellos ven liberación -Además de someter a análisis a autores literarios como Proust, Joyce, Flaubert, etc, su libro lo aplica a la pintura, donde el proceso de simplificación del lenguaje también es característico de la modernidad. ¿Propone una manera de ver más allá de los tópicos de las teorías? -Procedo de familia de pintores y he crecido en casas que olían a aguarrás. Mi contacto con la pintura no ha estado mediado por teorías ad hoc. Para mí la interacción física con la obra de arte, el placer que se obtiene al organizar las formas visualmente, es el punto de partida en el análsis que hago de Sorolla, por ejemplo. Para mí él no es un pintor moderno porque está endeudado con la tradición, aunque utilice facturas que puedan asimilarse con el impresionismo. Intento hacer un análisis a ras de suelo.