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42 Madrid JUEVES 17 2 2005 ABC El presunto asesino de la baraja daba las buenas noches a sus víctimas antes de matar Ante todo hay que ser educado en la vida se justificó el acusado Alfredo Galán ante la Policía y fue guiando a los policías que registraron sus viviendas y señalando cuáles eran las prendas que llevaba el día de los crímenes Á. G. MORENO MADRID. Por insólito o extraño que parezca, el presunto asesino de la baraja se manifestó ante la policía como una persona educada cuando perpetraba sus terribles crímenes. Así se desprende del relato realizado por una de las inspectoras del Cuerpo Nacional de Policía que participó, entre otras actuaciones, en el registro de la vivienda del acusado en Alcalá de Henares. En uno de esos momentos Alfredo Galán, a quien se acusa de ser el asesino de la baraja relató a los policías que cuando se presentaba ante sus víctimas siempre decía buenas noches o buenos días y les pedía por favor que se arrodillaran antes de dispararles. La razón de esta actitud, según relató la inspectora tomando como fuente los testimonios de Galán, es que éste dijo que ante todo hay que ser educado en la vida Ayer comparecieron en la sexta sesión del juicio que se sigue contra Alb En todo momento colaboró Entrega voluntaria o presionado No le capturaban. Alfredo Galán se jactó ante los agentes que le conducían en un vehículo policial a Comisaría que se había rendido él porque la policía no era capaz de cogerlo. cuando se entregó en Puertollano Tras sus pasos. Uno de los agentes de policía que le interrogó señaló que se entregó porque se sentía presionado e incluso veía policías por todos los lados una vez que salió en los medios de comunicación su perfil, como el hecho de que se buscaba a un militar o ex militar que había prestado servicio en los Balcanes. Número. Varios agentes fueron tajantes al asegurar que el asesino de la baraja actuó solo. El arma. La pistola llegó de Bosnia dentro del aparato de vídeo de un televisor combi que envió por correo aéreo. La munición la trajo él. fredo Galán como presunto responsable de los crímenes atribuidos al asesino de la baraja nueve inspectores del Cuerpo Nacional de la Policía y tres miembros de la Guardia Civil que participaron en las distintas actuaciones que condujeron a la detención e incriminación de Galán. Alfredo Galán, acusado de ser el asesino de la baraja Todos coincidieron en que tanto cuando se presentó voluntariamente en Puertollano afirmando ser el asesino de la baraja como en los interrogatorios o en los registros del domicilio de su familiar en Puertollano o el de Alcalá de Henares, Alfredo Galán se mostró siempre muy normal coherente frío e incluso en palabras de uno de los policías como si pensara que había puesto a prueba a las autoridades y las había ganado. Pero es más. En todo momento todas sus declaraciones fueron voluntarias y espontáneas. De hecho, desde el primer momento en el que se entregó en Puertollano dio datos a la policía que sólo conocían un reducido círculo de agentes o familiares de las víctimas y que no habían trascendido a los medios de comunicación. Es el caso de que las cartas que había dejado junto a sus víctimas estaban marcadas con un punto azul en el reverso; la mochila que llevaba el que CHEMA BARROSO fue asesinado en Plaza del Mar; la existencia de una billetera en la muerte del portero de Alonso Cano 89 y la existencia de un reloj y un anillo o la de que había un perrito marrón en el bar Rojas Pero además, es que, prácticamente él fue quien guió los registros en los domicilios de Puertollano y Alcalá de Henares. Según uno de los policías, la colaboración total fue a raíz de que los agentes encontraran en un jarrón en Puertollano un cartucho percutido pero sin disparar. Otros agentes sin embargo señalaron que ese hecho se produjo cuando en ese registro un agente buscaba el chaquetón que llevaba el acusado en uno de los crímenes, Galán dijo que parase la búsqueda allí, ya que la prenda que buscaba la policía estaba en su casa de Alcalá. A partir de ahí tanto en Puertollano como en Alcalá fue señalando a la policía cada una de las prendas que vestía el día de los crímenes que se le atribuyen.