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ABC JUEVES 17 2 2005 Madrid 39 INCENDIO EN EL CORAZÓN FINANCIERO DE MADRID EL RECUERDO DE UN TRAGEDIA MADRID AL DÍA FUEGO EN EL WINDSOR LUIS PRADOS DE LA PLAZA P El incendio de la discoteca Alcalá 20 fue una de las tragedias más serias que ha sufrido Madrid ABC Una empresa realiza obras de reforma en la discoteca Alcalá 20 para reabrirla En el local fallecieron 82 personas en el año 1983 a causa de un incendio b La licencia que se ha pedido al Recuerdos del pasado La discoteca Alcalá 20 sufrió un espectacular incendio el 17 de diciembre de 1983. A consecuencia del siniestro, 82 personas resultaron muertas, en uno de los más tristes sucesos que se recuerdan en la ciudad. Las obras. Una empresa solicitó hace algún tiempo la licencia para acometer obras de reforma en el sótano que ocupaba la discoteca. Las obras se cincunscriben a una parte del local- -aproximadamente de la mitad de su superficie- y tienen como fin adaptar el mismo al uso de discoteca, según indicaron fuentes municipales. El Ayuntamiento ha inspeccionado en varias ocasiones las referidas obras de reforma, y en todo momento ha encontrado los trabajos en regla. La licencia. Hasta la fecha, no ha sido solicitada la licencia de actividad como discoteca. ción urbanística han visitado en varias ocasiones el local, y han controlado el desarrollo de las obras que se están acometiendo, sin que se haya detectado en ellas ninguna irregularidad, añadió Asúa. Ayuntamiento es para acometer trabajos de adaptación del sótano como discoteca, y las obras afectan a la mitad del antiguo local SARA MEDIALDEA MADRID. Una empresa realiza desde hace meses obras de acondicionamiento de lo que fuera la discoteca Alcalá, 20. Su intención es reabrirla como local de ocio. Este establecimiento permanece cerrado desde que, en diciembre de 1983, un incendio lo redujo a cenizas. A consecuencia del siniestro, murieron 82 personas. Según confirmaron los responsables municipales, los trabajos sobre el inmueble- -en los bajos del teatro Alcázar- -cuentan con su correspondiente licencia de obras, que fue solicitada hace al menos dos años a la junta municipal de Centro. La licencia de obras se pidió, precisamente, para acondicionar el sótano y adaptar éste al uso de discoteca. Desde entonces, se llevan a cabo los trabajos aunque no sobre toda la superficie del local, sino únicamente sobre una parte del mismo, de aproximadamente la mitad de su superficie total, indicaron fuentes municipales. legal de negarlas. Pese a lo cual, no dudaban en manifestar su malestar ante la posibilidad de que Alcalá 20 vuelva a abrir sus puertas, después de la tremenda desgracia que se vivió en aquel lugar. Hace 22 años El incendio de la discoteca se produjo el 17 de diciembre de 1983. Hacia las cinco de la madrugada, cuando el local- -en cuyo interior había cientos de jóvenes divirtiéndose- -ya iba a cerrar sus puertas y comenzaba a desalojarse a los clientes, se inició un pequeño fuego junto a las cortinas del escenario que había en la sala. Lo que en un principio parecía no tener gran importancia, pronto cobró dimensiones extraordinarias, al extenderse rápidamente el fuego a otras zonas de la discoteca. El material con que estaba realizado el mobiliario atizó las llamas. Además, el hecho de que la discoteca se encontrara en un sótano dificultó mucho las tareas de evacuación. Pero lo peor no fue el fuego, sino el humo, que inundó la sala y la convirtió en una ratonera, de la que cientos de personas intentaban salir y no encontraban el camino, o hallaban las salidas de emergencia taponadas. Sin luz o con la vista nublada por la intensa humareda, el espanto se adueñó de la situación, y fueron muchos los que perecieron aplastados en la huida. En total, se registraron 82 fallecidos, la mayor parte de ellos debido a la asfixia y a las consecuencias del pánico que se produjo en las vías de salida. La reja que cubre el respiradero por el que, en su día, los bomberos rescataron a varios supervivientes sigue sobre la acera de Alcalá, como un estremecedor recuerdo de lo ocurrido. Actos reglados Hasta la fecha, la empresa en cuestión- -que según informa la junta municipal es la misma que gestiona una conocida cadena de restaurantes especializados en carne- -no ha realizado aún la solicitud para obtener la licencia de actividad para la nueva discoteca. No obstante, cuando esta petición se produzca, aseguran en el Ayuntamiento que habrá que darla las licencias, recuerdan, son actos reglados y si se cumplen los requisitos no hay posibilidad A ritmo lento Según explicó Luis Asúa, el concejal presidente de Centro- -el distrito en el que se encuentra la discoteca- los trabajos de recuperación del local que fue escenario de una de las mayores tragedias de la capital se realizan desde que se otorgó la licencia, aunque a un ritmo muy lento; de ahí que se estén prolongando durante tanto tiempo. Los servicios municipales de inspec- orque una cosa es que Madrid esté preparado para afrontar cualquier situación catastrófica como ha venido repitiendo el alcalde durante los últimos días, y otra muy diferente que exista una obligación continua de hacer demostraciones mediante gas, socavones, coches- bomba, apagones de luz o llamas que se tragan edificios enteros. Sobre la marcha y con la afición política para opinar de todo (se sepa o no de la materia) nos han dejado el recado de tener controlada la situación. Las emergencias siguen ocupando el escalafón de la fama, no así todo lo que ha sucedido en el edificio Windsor, puesto bajo sospechas e investigación judicial. Más de un bulo anda en danza. El gabinete de crisis y algunos espontáneos prometen garantías de seguridad para hoy y para mañana. Sin entrar en la valoración de que el incendio de la madrugada del domingo haya sido el mayor en extensión de la historia de Madrid (que va a ser que no) me permito recordar una crónica de Mesonero Romanos sin el menor ánimo de comparar nada, ni siquiera la forma de montar el cuartel general de autoridades para dirigir la lucha contra el incendio. Como la desgracia se llevó por delante diecisiete casas, entre Preciados, Zarza y Cofreros (febrero de 1815, a una década de conmemorar el bicentenario) todos los mandos municipales se concentraron en la Casa de Correos, enfrente mismo del voraz espectáculo de llamas. Más de medio Madrid se lanzó a la calle. El alcalde ordenó que todos los cántaros de cobre de los aguadores se pusieran a disposición de la causa. El presidente del Consejo de Castilla (primera autoridad) escuchó propuestas militares, eclesiásticas y civiles. El capitán general se mostró partidario de combatir las llamas con fuego de artillería sobre las casas incendiadas: cortar por lo sano El vicario propuso una procesión desde Santa Cruz o con la imagen de San Isidro. Y los corregidores querían fusilar allí mismo a los pillos y ladrones que quisieran aprovecharse de la tragedia. Todos mandaban y nadie obedecía ¡País!