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108 MIÉRCOLES 16 2 2005 ABC Gente Eugenia Silva con uno de los vestidos de estética rusa que presentó ayer Ailanto en su regrego a la pasarela madrileña QUÉ PUNTO Cibeles 2005 Las prendas de punto grueso, tricotadas a mano y de gran versatilidad, siguen en alza para abrigar el próximo invierno. Yasmin Warsame con la mezcla de texturas que propuso Jesús del Pozo Cibeles se pone folclórica Propuestas étnicas en un viaje a Rusia, México y Oriente se vieron ayer en la segunda jornada del certamen madrileño TEXTO: SILVIA CASTILLO FOTOS: ÁNGEL DE ANTONIO y EFE Se impone la estética de Doctor Zhivago Si hace unos días Custo presentaba en Nueva York una colección con referencias moscovitas, y el lunes Ágatha Ruiz de la Prada hacía lo propio en Cibeles con sus propuestas para invierno, ayer, los hermanos Iñaki y Aitor Muñoz, o sea Ailanto, regresaron a Madrid con la mirada puesta en Rusia. Tras varias temporadas en Pasarela Gaudí, el tándem vasco convenció con una puesta en escena muy dinámica y una colección muy cromática para vestir o desvestir- -por la ligereza de sus texturas- -el próximo invierno. Había expectación ante la vuelta de los gemelos diseñadores y, a primera hora de la mañana, el pabellón número uno de Ifema registraba lleno absoluto y caras de rasgos orientales en primera fila. Sobre la tarima, todo muy étnico también, con los dibujos de las típicas matrioshkas estampados en vestidos de campesinas a la conquista del asfalto. Geometrías, abrigos jaspea- dos, chalequitos cortos, chaquetas de piel de conejo, blusas de aire romántico y faldas hippies dieron paso a vestidos evocadores de los ballets rusos, repletos de pliegues y pañuelos, con gorras marineras y botas altas como complementos. La exaltación étnica y folk siguió en el desfile de Duyos, un mix de artesanía regional mexicana tras meter en la coctelera un sinfin de tejidos y colores, y convertirlos en abrigos de pachtwork jerseys de punto gordo, faldas generosas y elegantes sastres. Un guardarropa que hubiera encantado a Frida Kahlo. A la llamada de Miguel Palacio acudió toda la prensa especializada en moda, corazón y otras vísceras. No cabía un alfiler. Claro que para algunos tanta expectación genera su aristocrática primera fila como lo nuevo de su factura. ¿Nuevo? Algo había, como los esmoquines reinterpretados en abrigos, las faldas con pliegues, los volantes fruncidos en las sisas, los