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ABC MIÉRCOLES 16 2 2005 Cultura 67 Lohengrin la dualidad de Wagner puesta en escena por Götz Friedrich Waltraud Meier, Peter Seiffert y Petra Maria Schnitzer protagonizan la ópera b CLÁSICA Temporada OCNE Bach: Obertura núm. 3 Henze: La balsa de la Medusa Intérpretes: Camilla Nylund, soprano. Christian Hilz, barítono. Luis Álvarez, narrador. Escolanía del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Coro y Orquesta Nacionales de España. Director: Josep Pons. Lugar: Auditorio Nacional En el foso estará el director musical del Real, Jesús López Cobos, mientras que Jordi Casas debuta con esta partitura como nuevo responsable del Coro Titular del Real Sagi, un cambio votado en las urnas Emilio Sagi terminó su contrato, y ya está afirmó ayer la ministra de Cultura, Carmen Calvo, durante su visita a la Pasarela Cibeles. A pesar de ello, el director artístico va a seguir programando y vamos a seguir contando con él porque tiene producciones con nosotros en el Real, y va a hacer un relevo de meses con su sucesor para dejar las programaciones que ya están hechas, bien terminadas, y las que hay que hacer en el futuro Calvo subrayó que la sustitución de Sagi no está hecha; lo estará en algún titular de periódico- -matizó- -pero no en el estado de derecho Ésta se decidirá en la próxima Comisión Ejecutiva, donde se informará al resto de administraciones Sobre el motivo, aseveró que para la nueva etapa en la que nos embarcamos- -decidida por los ciudadanos en las urnas- -necesitamos alguien dedicado en exclusividad TABLA DE SALVACIÓN ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE SUSANA GAVIÑA MADRID. Cambios directivos aparte (la semana pasada se anunció la sustitución del director artístico, Emilio Sagi por Antonio Moral) el Real sigue con su programación musical. Esta tarde subirá a su escenario Lohengrin de Wagner, en una producción emblemática realizada en 1990 para la Deutsche Oper de Berlín por el que fuera su director, el ya desaparecido Götz Friedrich, que en Madrid ha sido llevada a cabo por Gerlinde Pelkowski. Pelkowski considera que el montaje que se verá ahora es el mismo que ideó Friedrich, y en él se respeta el tratamiento psicológico que hacía el director alemán de las relaciones entre los personajes. Sobre la situación de la acción, matizó que ésta se encuentra a medio camino entre su época y la abstracción. Es atemporal. Quince años después no me resulta anticuado confiesa Pelkowski. Algunos de los cantantes que participan ahora en esta ópera en el Teatro Real ya conocen la producción. Ése es el caso de Peter Seiffert (Lohengrin) que cantó por primera vez en el estreno de esta producción en Berlín, y continúa manteniendo el nivel de su interpretación desde entonces. Seiffert desmintió que fuera necesario chillar para cantar a Wagner. Eso es falso, lo que hay que hacer es bel canto. Sólo cuando hay que poner acentos especiales hay que usar más volumen de voz para superar a la orquesta De la misma opinión se mostró Waltraud Meier. La voz debe ser seductora y clara, cantando como bel canto Una forma de cantar que en su opinión sólo se puede aprender en la escuela italiana Meier se pone en la piel de Ortrud, un personaje que representa el lado oscuro, la magia negra. Es una mujer política y racional, es seductora pero no conoce el amor, y todo esto la hace peligrosa En contraposición, en este juego de espejos que reflejan una dualidad- -el bien y el mal- se encuentra el personaje de Petra Maria Schnitzer, Elsa, una mujer marcada por su tiempo y origen, pasiva bajo el poder pero con ideas propias Para Jesús López Cobos, director musical, la ópera se presta para la grandiosidad; además, en ella- -afirma- -Wagner puso ya la semilla para el Anillo López Cobos ha respetado la escritura del compositor incluyendo las quince trompetas- -repartidas por la sala- -que están reflejadas en la partitura. La gran masa coral ha necesitado de la participación del Coro Titular del Real y el de la Comunidad de Madrid. Waltraud Meier y Petra Maria Schnitzer JAVIER DEL REAL estas alturas, cuando no ha hecho nada más que empezar la Carta blanca a Hans Werner Henze organizada por la Orquesta y Coro Nacionales de España, quien más quien menos sabe ya de la voluntad escénica que irradia la obra del compositor alemán. La tabla de la Medusa escuchada esta semana, parte del famoso cuadro de Théodore Géricault, lienzo de grandes proporciones en el que se rememora la lucha de los supervivientes de la fragata homónima hundida en el Atlántico en 1816. Henze teatral y Henze comprometido. Haciéndose siempre cómplice del sufrimiento y, en este caso, de la alegoría que el cuadro plasma sobre una lucha universal por la supervivencia, así como de la denuncia política de la corrupción en la Francia de la Restauración que él toma, en 1968, como homenaje póstumo al Ché Guevara. Obviamente, de semejante lucha queda hoy la voluntad de una época observada con respeto y sin demasiada conmoción. O, al menos, eso cabe deducir de la apaciguada versión ofrecida por Josep Pons al frente del Coro y Orquesta Nacionales de España tan afín a la intención de los dos solistas vocales, Camilla Nylund, voz para la muerte, y Christian Hilz, encarnación del mulato y líder entre los supervivientes, Jean- Charles, ambos de justa penetración expresiva y timbre corriente. Luis Álvarez actuó como narrador en el papel de Caronte, encontrando mejor colocación, y una posición vocal más generosa e intencionada, en la segunda parte de la obra. Junto a él creció la obra mientras los miembros del coro se desplazaban hacia el lado que los muertos tenían reservado en los asientos del coro y la obra incrementaba su carga instrumental hacia un final con lo mejor de su autor. El programa se completó con la Obertura núm. 3 de Johann Sebastian Bach, obra que, ni por pretendido antagonismo, ni aún en el caso de que se hubiera interpretado con un mínimo de solvencia, podía caber al lado de la partitura de Henze. Acabado el concierto, el público que no desertó en el descanso y quiso solidarizarse con las desventuras de los naúfragos aplaudió la obra con generosidad y, muy especialmente, al compositor presente en la sala. A