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60 MIÉRCOLES 16 2 2005 ABC Cultura y espectáculos LV FESTIVAL DE BERLÍN Crónica de una japonesa anunciada, y una alemana y otra del Holocausto Entre Yoji Yamada y el Nobel Imre Kertész clonaron un día de siempre del festival alemana Gespenter Fantasma hay que decir en su honor que tiene algo de única: en realidad resulta incomparablemente desatinada E. RODRÍGUEZ MARCHANTE ENVIADO ESPECIAL BERLÍN. Como el día de ayer fue un clon del obligado día así de la Berlinale año tras año, no sería raro que alguien haya leído esta misma crónica en cualquiera de las ultimas ediciones de este festival, porque también es una crónica clon. Primero se clonó la película japonesa impepinable de la programación, con sus samurais, su estética delicada, sus personajes trágicos, sus campos nevados y su historia épico- milenaria; naturalmente era un clon magnífico que se titulaba The hidden blade y que estaba firmado por el maestro Yoji Yamada, que tiene en el saco películas de este mismo calibre para que nunca falte la propia de este festival. También se pudo ver el clon de películas de campo de concentración, que se titula Fateless y que traía el aval literario de la novela del Nobel Imre Kertész. Y la tercera clonada respondía al modelo película alemana imposible de ver sin acordarse de la parentela de los responsables su título es el de Fantasmas y, veinticuatro horas después de verla, aun no nos hemos preguntado por qué. Bajamos a la arena: Si uno no hubiera ya visto al menos media docena de The hidden blade hoy diría que es un magnífico exponente del cine japonés, de la sensibilidad en la que enjuagan sus imágenes y de la poesía en la que envuelven sus textos... Bonita historia de amores, honores, venganzas y pasiones... y con al menos tres o cuatro momentos magistrales, que son los mínimos exigidos a una película japonesa de samurais como es menester. Hace un par de años presentó Yamada aquí un clon de esta, The twilight samurai y se mantuvo como favorito a alguno de los grandes premios hasta el final, que no lo ganó. Bueno, la situación vuelve a ser la misma: esta película, The hidden blade tiene al menos tantas papeletas como aquélla (y como la próxima) b De la De la alemana Gespenter Fantasma aunque la hayamos señalado como clonada de un género despreciable, hay que decir en su honor que tiene algo de única: incomparablemente desatinada. Un argumento febril, como urdido por jovencitos bebiendo anís a morro, que intenta explicarlo una cámara ágil, o sea, moderna, sin complejos ni punto de mira, y unos personajes y situaciones que exhiben la seriedad aparatosa y vacía del asno. Tenía la estimable cualidad de ser corta, ochenta y cinco minutos, aunque para muchos duró sólo ochenta, pues a falta de esa espuela, la proyección se cortó bruscamente, se encendieron la luces... nada, un pequeño fallo técnico... el cual fue aprovechado por la mitad de la sala para perderse el final. Así de hipnotizados los tenía la película. En cuanto al consabido título sobre campos de exterminio nazis, el de este año tiene la peculiaridad de estar vista la tragedia desde ojos húngaros, los del propio Imre Kertész. La película la ha dirigido Lajos Koltai y es profunda y larga, sobre todo larga, y esta musicada por Ennio Morricone. El protagonista es un joven judío, o tal vez, el viaje de ese joven por varios campos de concentración, y lo cierto es que su mirada no aporta, al menos cinematográficamente, nada realmente nuevo a lo visto en otras ocasiones; incluso la realización muy esquemática de secuencia corta y fundido en negro la convierte en monótona... con esta terrible palabra, que también sirve para calificar la competición de este año, cerramos esta crónica... ejem... monótona. Daniel Day- Lewis y Rebecca Miller, ayer en Berlín The hidden blade es un clon de otras películas japonesas: su estética delicada, sus personajes trágicos y su historia épico- milenaria Fateless está basada en una novela del premio Nobel Imre Kertész Sabine Timoteo y Julia Hummery, protagonistas de Fantasma REUITERS