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54 Sociedad MIÉRCOLES 16 2 2005 ABC Un ex sacerdote, condenado a entre 12 y 15 años por violar a un niño AFP BOSTON (EE. UU. Un ex sacerdote involucrado en el escándalo de abusos sexuales a menores, al que se enfrenta la Iglesia católica en Boston (Estados Unidos) fue condenado ayer a una pena de entre 12 y 15 años de prisión por violación de un niño. El sacerdote, Paul Shanley, de 74 años, fue también condenado a 10 años de libertad condicional por agresión indecente y violencia física contra un menor. El ex sacerdote, que ejercía el ministerio entre jóvenes de condición humilde, fue hallado culpable la semana pasada de abusar reiteradamente de un estudiante durante las clases de catecismo que se celebraban los domingos en la década de los años 80. El niño, de 6 años cuando comenzaron a producirse los abusos, tiene ahora 27 años y trabaja como bombero. En un pasaje de la sentencia el juez Stephen Neel dijo que era difícil de imaginar un abuso tan notorio de confianza y autoridad El juez determinó que el abuso continuó durante seis años. Tanto emocional como psicológicamente los crímenes de Shanley fueron devastadores para la víctima. Y los efectos emocionales de tales abusos continúan en el presente Shanley, que no manifestó emoción alguna cuando el juez leyó su sentencia, es uno de los pocos sacerdotes que han sido llevados a juicio en el múltiple escándalo de abusos sexuales en la archidiócesis de Boston, que erosionó la credibilidad de la Iglesia católica en EE. UU. Otro sacerdote expulsado, John Geoghan, fue condenado en febrero de 2002 por haber abusado sexualmente de un niño de 10 años en una piscina. Murió en una cárcel de Massachusetts en agosto de 2003 tras ser atacado por un prisionero. En lo que respecta a Paul Shanley, quedará en libertad condicional dentro de ocho años. Los dos niños de Kenia, Philippe y Oscar, a los que les han reconstruido el pene ROBER SOLSONA Niños de Kenia sufren amputaciones del pene en ritos para combatir el sida Médicos de Valencia practican reconstrucciones del miembro a dos víctimas de esa superstición LUZ DERQUI VALENCIA. Hace ocho meses Philip Barasa, de doce años, caminaba 35 kilómetros para visitar a su madre ingresada en el hospital Bungoma en Kenia cuando un hombre le ofreció comida y bebida, poco después despertaba enterrado en un campo de cañas de azúcar. Le habían drogado, amputado el pene y enterrado dándolo por muerto. Philip consiguió salir y arrastrarse hasta unas casas cercanas para pedir ayuda. Peor suerte corrió Oscar, quien recobró la conciencia en mitad de la amputación, se enfrentó a sus agresores y recibió machetazos en la cara y el brazo antes de perder la conciencia. Después, además del pene le amputaron los testí- culos y una oreja. También Omodi, de sólo seis años de edad, sufrió por esas mismas fechas otra amputación, y todo porque los hechiceros de la zona han difundido la creencia de que una poción hecha cociendo un pene de niño virgen puede curar el sida, la enfermedad causada por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) Los tres consiguieron sobrevivir y, gracias a la Fundación Pedro Cavadas de Valencia están siendo sometidos a una reconstrucción que les permitirá recuperar la función urinaria, sexual e incluso, a excepción de Oscar, reproductora. Hasta que Ken Jones, el médico que tiene a su cargo un hospital en la zona, se hizo cargo de los pequeños y presen- tó sus casos al doctor Cavadas, que en diciembre pasado se encontraba en Kenia cooperando en operaciones de cirugía reconstructiva, a los pequeños les habían hecho varios apaños quirúrgicos poco resolutivos y llevaban una sonda que sujetaban por detrás del cuello y que depositaba la orina en una bolsa colgada en el pecho. A través de su Fundación, que paga todos los gastos, el doctor Cavadas ha traído a Philip y Oscar a Valencia, -Omodi vendrá en diciembre- y se recuperan favorablemente de la operación realizada hace quince días en el Centro de Rehabilitación de Levante. Dentro de un par de semanas podrán volver a su país totalmente recuperados, aunque Oscar deberá seguir toda su vida un tratamiento hormonal. La intervención de reconstrucción de pene, que se realiza habitualmente en operaciones de cambio de sexo, consiste en reproducir un miembro que se parezca en tamaño y forma al pene. Para ello se utiliza piel, hueso del antebrazo y una sonda que realizará las funciones de la uretra, y posteriormente se implanta reconstruyendo nervios, arterias y venas. Además, de esta intervención, se ha reconstruido la oreja de Oscar con cartílago de las costillas.