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ABC MIÉRCOLES 16 2 2005 31 Cuatro bomberos voluntarios entran hoy al rascacielos derruido en una operación de máximo riesgo Abiertas diligencias judiciales ante la denuncia presentada por la empresa Deloitte Tiempo Factor esencial en la catástrofe. No encaja que si a las 23.19 horas del sábado los vigilantes de seguridad realizaron la llamada a los Bomberos y las primeras dotaciones acudieron a los cinco minutos, el fuego hubiera arrasado ya la planta 21, origen del siniestro y avanzara, voraz, por los dos pisos superiores. Ayer, los empleados aseguraron que tardaron cinco minutos en avisar desde que detectaron el fuego a las 23 horas. Detector antiincendios El edificio se estaba adaptando a las exigencias de la normativa regional contraincendios de 2003. Ésta exige sistemas de detección autonmáticos contraincendios, que, tal y como han asegurado diversas fuentes, no existían en la totalidad del rascacielos. De ahí que no saltara el detector de humos y la alarma en el lugar del foco Por ello, el aviso se recibió en el panel del control situado en el sótano del rascacielos. Presión insuficiente del agua Deficiencias encadenadas convirtieron el 0 fuego en devastado. Así la Presión insuficiente presión de las bocas de agua y de la columna seca impedieron detener el foco del incendio, lo que contribuyó a su desarrollo en los pisos superiores. La falta de ventilación de la escalera de emergencias principal, unida a la ausencia de compartimentación del inmueble provocaron el efecto chimenea en los pisos inferiores. La investigación apunta a que el detector antiincendios estaba tapado Un vigilante declara que vio llamas salir del aparato de aire acondicionado saltó a las 23 horas y al llegar al piso 21 vieron salir llamas del sistema de ventilación. A los quince minutos llamaron a los bomberos REUTERS b La alarma del sótano cuando arranquen las obras del nuevo rascacielos. Teniendo en cuenta que la construcción de un inmueble de estas características se prolongaría por espacio de casi cinco años, la inauguración podría ser a comienzos de 2011. La familia Reyzábal, de momento, no ha querido hacer declaraciones sobre lo sucedido en uno de sus edificios. Los propietarios del inmueble, sin embargo, llevan varios días preparando un comunicado junto a sus abogados donde expondrán su punto de vista sobre lo sucedido, a la vez que podrían ofrecer alguna solución para los trabajadores afectados por el incendio del sábado. La publicación de dicho comunicado, según han señalado a ABC fuentes de la familia, tendría lugar entre hoy y mañana. M. J. ÁLVAREZ MADRID. Tiempo. Éste factor ha sido determinante en el desarrollo del siniestro que devastó el sábado la torre Windsor, situada en el complejo Azca. Los cuatro encargados de seguridad, que ayer prestaron ayer declaración ante la Brigada Provincial de la Policía Judicial, no contribuyeron a despejar algunas de las incógnitas abiertas. Así, aseguraron que tardaron 15 minutos desde que saltó la alarma en el panel de control del sótano- -a las 23 horas- -y avisaron a los bomberos. El siniestro se situaba en un despacho de la planta 21. Subí a comprobar qué ocurría. La puerta estaba cerrada, pero el reflejo del fuego asomaba por debajo indicó uno de los empleados. Bajó a por la llave maestra y al subir se topó con otro compañero. Una vez en su interior el humo lo invadía todo pero pude ver con claridad que las llamaradas procedían del aparato de aire acondicionado que daba a la calle de Raimundo Fernández Villaverde dijo otro compañero. Fue entonces cuando intentaron sofocarlas con sus propios medios: era inútil por lo que avisaron a los Bomberos quince minutos después. Además, agregaron que el sistema de detección contraincendios de dicha planta no funcionaba. Un cortocircuito Este testimonio confirma que el origen del fuego fue fortuito: un cortocircuito en el sistema de ventilación de la instalación. Sin embargo, las interrogantes continúan. ¿Qué sucedió para que un cortocircuito terminara causando una catástrofe? ¿Existían sistemas de detección automáticos o no funcionaron? La principal hipótesis que manejan los investigadores es que en el piso origen del fuego sí había sensores de humo aunque estaban tapados lo que impidió que el siniestro se descubriera a tiempo, según ha podido saber ABC. De confirmarse que los detectores estaban tapados todo apuntaría a una negligencia provocada por la obras de reforma en el rascacielos- -para adaptarse a la normativa contraincendios- Además de los vigilantes de seguridad, también acudirán a declarar ante la Policía Judicial los primeros efectivos que acudieron al lugar de los hechos. Lo cierto es que las declaraciones de los empleados de Prosegur no aclaran el espectacular desarrollo de las llamas. A la llegada de los bomberos- -cinco minutos después del primera aviso, a las 23.19 horas- -el fuego había arrasado ya la planta 21 y el estallido de los cristales lo alimentó, mientras avanzaba, peligrosamente. por las dos plantas superiores. El incendio había adquirido unas dimensiones tan desproporcionadas que, como poco, llevaba activo, al menos, una hora. Tal es así que el propio alcalde de Madrid, Alberto Ruiz- Gallardón, subrayó, apenas doce horas después de iniciada la catástrofe, que la falta de medios de extinción automática unido a la escasa ventilación de la escalera de emergencias principal, la escasa presión de las bocas internas, así como las deficientes características del inmueble que no garantiza la compartimentación facilitaron su rápida propagación