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ABC MIÉRCOLES 16 2 2005 Nacional 13 Un juez investiga la contabilidad de un centro islámico de Valencia controlado por los ex militares tunecinos La junta directiva ha sido denunciada por un presunto delito de falsificación b El Centro Cultural Islámico de Valencia niega su vinculación con el movimiento fundamentalista An- Nahda, pese a los informes en sentido contrario MARÍA MIRANDA VALENCIA. Un juzgado investiga la contabilidad del Centro Cultural Islámico de Valencia (CCIV) controlado por el máximo responsable en España de An- Nahda, grupo fundamentalista integrado por ex militares tunecinos, algunos de los cuales han sido instructores en campos de adiestramiento de Al Qaida en Sudán. La investigación se ha abierto a raíz de una querella por falsificación presentada por el Centro Islámico de España contra la junta directiva del CCIV, que preside Ridha El Barouni, en lo que supone el penúltimo episodio de la batalla judicial que enfrenta a ambas organizaciónes después de que el Centro Islámico de España consiguiera recuperar el control de la principal mezquita de la capital del Turia (cuyo uso había cedido al Centro Cultural Islámico de Valencia) y acabar así con una situación de bicefalia que hizo estallar la crisis el pasado 13 de abril tras permanecer larvada durante más de año y medio. Informes de las Fuerzas de Seguridad han advertido de la creciente influencia de los fundamentalistas en la Comunidad Valenciana y de los movimientos de los tunecinos, liderados por el máximo responsable de An- Nahda en España, para controlar a la comunidad musulmana desde el Centro Cultural Cultural Islámico de Valencia. La junta directiva del CCIV está integrada por seis personas: tres son tunecinos. Uno de ellos, además, es el presidente. El propio Imad Al Naddaf Yalouk, portavoz del Centro Islámico de España reconoció en el momento más tenso del conflicto que estaban perdiendo el control de su sucursal en Valencia; habían detectado la injerencia de otros estados extranjeros que eran los que marcaban la pauta de actuación de la junta directiva y el Centro Islámico de España quería que su delegación valenciana fuera una entidad española, apolítica, no lucrativa y ajena a cualquier injerencia de estados y embajadas Es decir, islam nacionalista (Valencia) frente a islam universal (Madrid) Musulmanes en la mezquita de Valencia durante un momento del rezo EDUARDO MANZANA La Generalitat solicita información y se replanteará las ayudas El Centro Cultural Islámico de Valencia ha recibido subvenciones de distintas administraciones públicas, entre ellas la Generalitat Valenciana. La Consellería de Bienestar Social no pudo precisar ayer el importe de las ayudas concedidas a esta entidad. Sin embargo, aseguró que tras tener conocimiento de su posible vinculación con grupos fundamentalistas, ha remitido una carta a la Delegación del Gobierno en la Comunidad Valenciana para que le facilite información al respecto. Según la respuesta que reciba, se replanteará las política de ayudas. El Ayuntamiento de la capital, por su parte, negó ayer cualquier vinculación con el Centro Cultural Islámico de Valencia. Fuentes de la Corporación mostraron sus recelos hacia esta entidad, a la que, precisaron, no se le concede ninguna ayuda. La información publicada ayer por ABC ha sido recibida con indignación en el Centro Cultural Islámico de Valencia, cuya coordinadora negó ayer cualquier vinculación con An- Nahda y Al Qaida. Dijo desconocer si el presidente pertenece a An- Nahda, organización que, asegura, no tiene nada de fundamentalista. No sé si pertenece pero, en cualquier caso, es igual que si perteneciera a Cruz Roja El CCIV sostiene que todas sus actividades están dentro del marco jurídico y encaminadas a la integración, el diálogo y la convivencia Denuncia, igualmente, los ataques extremistas de los que el centro es víctima para desacreditar su labor. Decisiones polémicas Que el equipo liderado por el tunecino Ridha El Barouni, responsable del CCIV pretendiera abrir un restaurante y un locutorio en la mezquita fue la gota que llenó el vaso; la que lo rebosó fue la negativa del centro de Valencia a organizar una donación colectiva de sangre tras los atentados del 11- M y que Ridha El Barouni desconvocara una manifestación en contra de los atentados terroristas en Madrid y Palestina. Los contactos con la corte de Mohamed VI y con el ministro de Asuntos Religiosos no hacían sino confirmar la excesiva vinculación del Centro valenciano con Marruecos, que se hacía extensiva a Argelia y Siria en detrimento, sostienen, de otras comunidades musulmanas que no se sentían representadas por la junta directiva a la que acusan de haber orquestado una maniobra para convertir el centro de Valencia, que recibe subvenciones de la Generalitat, en una especie de cortijo donde las contrataciones a dedo y las facturas falsificadas denuncian, están a la orden del día. Desde que el dinero no se administra como es debido... apunta. El Juzgado de Instrucción número 12 de Valencia dictó un auto el pasado 14 de enero por el que admitía a trámite la querella contra la directiva del Centro Cultural Islámico de Valencia y abría diligencias previas para investigar los hechos denunciados por la directiva del Centro Islámico de España por si fueran constitutivos de delito. Una sociedad limitada Fuentes de la comunidad musulmana en Valencia han denunciado la opacidad en la gestión por parte del Centro Cultural Islámico de Valencia al que acusan de ser una sucursal de un partido político ilegal, en referencia a AnNahda, que no defiende los intereses de los musulmanes en la Comunidad Valenciana, sino que está al servicio de la oposición al régimen de Tunez. Necesitan un brazo político para defender sus intereses aquí explican dichas fuentes, al tiempo que denuncian que el CCIV se gestiona como una sociedad limitada donde importa la política pero no la religión ni las necesidades de los musulmanes. Aseguran que, tras su expulsión de la mezquita de Valencia, el Centro Cultural ha recibido fondos desde Kuwait para construir su nueva sede en el barrio de Orriols. El Centro Islámico de España recuperó el control del centro de Valencia tras detectar injerencias extranjeras