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ABC MIÉRCOLES 16 2 2005 Opinión 7 JAIME CAMPMANY Además de perder con el texto, seremos los primeros en aprobarlo. España y yo somos así, señora O sea, madame la France EL REFERÉNDUM OS referenda, al igual que las bodas, están hechos y preparados para el sí. Cuando en la urna de un referéndum cae una papeleta con el no se organiza un desconcierto político, y si en una boda el novio o la novia se arranca de repente con un no sobreviene el cataclismo social. El no en el referéndum o en la boda es algo así como un acto contra natura, el nacimiento de una criatura monstruosa, un capricho de la naturaleza, un contradiós. En este referéndum español que ha planeado Zapatero con el pretexto de Europa, ganará el sí por mucha diferencia, o como diría un cronista de fútbol, por goleada. Me parece que formulo aquí un pronóstico poco arriesgado, muy seguro. Patrocina el sí el Partido Socialista; recomienda el sí el Partido Popular; se unen al sí Convergencia i Unió, Coalición Canaria y hasta el Partido Nacionalista Vasco, y se quedan defendiendo el no los quatre gats de Esquerra Republicana, los cinco gatos y medio de Izquierda Unida y Juan Manuel de Prada. Con ese panorama, el final de la jugada de Zapatero, o sea, de Rubalcaba, está cantado. Y conste que mi admirado vecino de página y querido amigo Juan Manuel de Prada ha fundamentado su no en unas razones mucho más concretas y atendibles que el vagoroso europeísmo que predican los entusiastas del sí la mayoría de ellos sin haber estudiado, ni siquiera leído, el Proyecto de Constitución. Se trata de un texto que no ha sido preparado ni debatido por un órgano europeo constituyente, encargado porque sí a Valery Giscard d Estaing, a quien algunos en Europa consideran un masonazo francés poco amigo de España. De ahí nace la polémica sobre la escasa consideración del texto a las raíces cristianas de Europa y el extraño homenaje a ciertas instituciones filosóficas El Tratado, concertado entre Francia y Alemania, a gusto y a medida de las dos, cercena buena parte de derechos políticos y perspectivas económicas que el Tratado de Niza reconocía a España. Por ésas y por muchas razones más, sería justo y razonable predicar el no incluso corear el tararí que te vi Pero la letra del Tratado la han leído pocos y además tarde. La Constitución europea está ya ahí, a la vuelta del almanaque de los 25 y con Turquía llamando a la puerta, y el resultado del sí se anuncia, no ya como una lluvia esperada, sino como un diluvio de primeros síes. Encima de salir perdedores con algunos preceptos del texto, seremos los primeros en aprobarlo. España y yo somos así, señora O sea, madame la France. Total, que si no se hunden las esferas celestes, dejaremos en minoría a mi vecino de página y querido amigo Juan Manuel de Prada, aprobaremos masivamente (que es la palabra que más le gusta a Zapatero) el Tratado, los socialistas podrán presumir de haber refrendado su victoria del 14- M, que es satisfacción muy ansiada, la mayoría de los españoles nos ahorraremos cómodamente la lectura de un texto menos divertido que Salsa rosa y adelante con Europa. Por otra parte, ya está dicho que los referenda, al igual que las bodas, están pensados y hechos para el sí. Y mi amigo Prada, que se consuele con los poetas, Juan Ramón, por ejemplo, que decía: A la minoría siempre L EL RECUADRO ANTONIO BURGOS Está al caer lo clásico de que sólo la anti- España quiere el no Por eso he votado por correo. ¿Saben por qué? Para no poder arrepentirme PASAPALABRA DEL SÍ EN ALMERÍA ABEN qué es la admirable Almería, y no habré yo de quitarle mérito alguno ni escatimarle laudes. Cómo será Almería que allí la gente pasa directamente del Porrompompero al arte contemporáneo. Cualquiera que piense en el almeriense Manolo Escobar, aquel cantante del Viva España cuyo tupé llegaba a los sitios media hora antes que él, puede creer que tiene su casa llena de cuadros de Julio Romero de Torres, el que pintó a la mujer morena, o de pinturas como los cromos que decoraban las litografiadas cajas de carnemembrillo de Puente Genil. Nada más alejado de la realidad de estos emprendedores almerienses. Manolo Escobar, ahí donde lo tienen, es uno de los mayores coleccionistas de arte contemporáneo, unos de los mejores clientes de Arco, donde se gasta sus buenos billetes, billetes verdes, pero qué bonitos son cuando se cambian por un cuadro de Mariscal. Almería es esa provincia próspera y floreciente donde hay más sucursales bancarias por metro cuadrado de España. Una especie de El Dorado de la nueva agricultura, donde se ha escrito un venturoso y prospero palimpsesto en las páginas tercermundistas de Campos de Níjar de Goytisolo. Y si quieren saber de Almería, pregunten a Javier Arenas, quien se pasa el día allí. Terminarán haciéndolo hijo adoptivo. Arenas es que no sale de Almería. No sé si de bombero o de pirómano, pero atareadísimo en los eternos fuegos internos del PP. Almería, Torre Windsor del PP, siempre está humeando. Hasta tal punto, que cuando me encuentro a Javier Arenas en algún sitio, me digo como el título de aquella película sobre los turistas: -Si éste es Javier Arenas, debemos de estar en Almería... Y la Diputación de Almería, oh prodigio, ha convocado el concurso del Pasapalabra del sí en el referéndum de la Constitución Europea. A los cuatro pueblos menores de 10.000 habitantes donde se alcance mayor partici- S pación en el referéndum les repartirán chocolatinas, bombones y caramelos presupuestarios. Premios consistentes en obras públicas, a la libre elección del ayuntamiento, por valor de 84.000 euros. ¿Que usted vive en un pueblo de Almería menor de 10.000 habitantes y quiere la Diputación arregle la carretera vecinal, que está fatal? Pues a votar sí so mamón. ¿Que en su pueblo hace falta un dispensario? Pues a votar sí y después ya hablaremos. ¡Cuidado que querer ponerse enfermo sin dar la sanción favorable a la Constitución Europea que todo lo va a remediar... El que nos espera el domingo es un referéndum Britapén, de amplio espectro: sirve para todo. Para que haya quienes digan que una cierta derecha y una cierta izquierda quieren dar una patada a ZP en el trasero de la Constitución, y para este pintoresco premio del Pasapalabra de las obras públicas en Almería. Seremos los primerosen someter a referéndum no vinculante una Constitución que no entusiasma absolutamente a nadie. Y menos aún si pensamos que no tuvieron la delicadeza de preguntarnos nada para cambiarnos las pesetas por euros; para renunciar a buena parte de la soberanía nacional; para obligarnos con las decisiones de unos oscuros y lejanos funcionarios europeos que no han sido elegidos en urna alguna. He oído a un jubilado que votará sí para que no vuelva el tío del bigote y le quite la pensión. Tal como suena. Y a un empresario agrícola, que votará sí para que no le quiten las subvenciones de las que vive tan ricamente. Está al caer lo clásico de que sólo la anti- España quiere el no Por eso he votado por correo. ¿Saben por qué? Para no poder arrepentirme. No sea que la Diputación de Almería me prometa arreglarme gratis la cocina con su Pasapalabra del sí y me arrepienta de mi no No que meha salidodeshojando la margaritadel Tratado de Niza. Allí sí que ataban a nuestros perros con Longa Niza.