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98 MARTES 15 2 2005 ABC Cibeles 2005 Gente A FLOR DE PIEL Las pieles no faltaron a su cita con la moda. Berhanyer incluyó en su colección dos elegantes muestras de su hacer con un modelo en negro, espectacular, y otro en verde, sofisticado. Sube el volumen y baja la falda Modesto Lomba destacó ayer en Pasarela Cibeles con una colección sofisticada y desestructurada, en una jornada en la que predominaron el lujo y los brillos TEXTO: SILVIA CASTILLO FOTOS: ÁNGEL DE ANTONIO L as prendas con grandes volúmenes y las faldas a la rodilla serán las protagonistas absolutas del invierno que viene, según lo visto ayer en la primera jornada de la XLI edición de Pasarela Cibeles. Puestos a invocar a la diosa, la mayoría de los diseñadores se decantaron por una mujer sofisticada y muy femenina, ya que frente a los trajes cóctel y de noche, el día prácticamente brilló por su ausencia. Por esta línea transcurrió el desfile de Modesto Lomba, cuya colección apostó por el chaqué desestructurado y deshilachado como prenda fetiche. Sus líneas se despegan de la cintura en las chaquetillas cortas y se ciñen al cuerpo en vestidos pegados de escote a la caja y espaldas desnudas. Los pantalones, rectos y pitillo, vuelan por encima de la cinturilla con grandes pliegues, mientras que las camisas se adornan con chorreras muy trabajadas o con cuellos tirilla despegados y con acabado de pitón, piel que también se presenta en bolsitos- pitillera o en el cuello de un abrigo blanco para hombre. Las estolas de seda, los corsés y las faldas rectas o de grandes volúmenes fueron las estrellas de una propuesta en blanco y negro, con toques de morado, amarillo y gris, inspirada en los años 50. Aires retro trajo también Roberto Torretta con una colección para mujer en la que predominaron las chaquetas de estilo motorista, inspiradas en aquella que lució Marlon Brando en Salvajes y los volúmenes en los cuellos de los abrigos, los vestidos y las faldas, muy largas. El gran acierto de Torretta, como siempre, los materiales: tweed, algodón con hilos metálicos de aspecto arrugado, otomán de seda, cuero oxidado, nobuck envejecido y un cashmere de textura de seda, todo en una gama Un momento del desfile de Roberto Torretta, que ayer cerró la jornada inaugural de gris y negro, rota por toques de azul y rojo apagado. Políticamente correcto fue el desfile con el que Ángel Schlesser abrió esta edición de Cibeles y no sólo porque en primera fila había una buena representación del PP. El creador mostró una colección urbana, con toques sofisticados y románticos, en la que otorgó protagonismo a las faldas en siluetas muy entalladas. Con el largo a la rodilla, las hay en varias versiones, con bolsillos, rectas, con efecto globo... Fruncidos y volantes, como los que estallan en el delantero de una camisa, rompen las líneas rectas y los tejidos clásicos se alternan con los tecnológicos. Para la noche, vestidos cortos y largos muy evocadores de Armani. Sobre una pasarela de peluche blanco, Agatha Ruiz de la Prada ofreció su particular apuesta, muy subida de color, como es habitual, y con una intención más comercial que en colecciones anteriores. Hasta el smoking tiene cabida en el escaparate de Ágatha, eso sí en butano, amarillo chillón o azulón y los sempiternos iconos de la creadora, el corazón y la flor. Tras esta explosión cromática llegó el negro absoluto de la mano de Elio Berhanyer, que ha contado con la colaboración del joven diseñador Roberto Diz para una propuesta barroca en exceso. El lema de la colección del veterano cordobés podría ser la frase que acuñó Ivana Trump y que ahora es el himno de la chiquillería patria: Antes muerta que sencilla Eso sí, bajo un aluvión de lazos, broches, bordados de azabache, estolas de piel y volantes había una colección de trajes de cóctel y vestidos de noche de cortes impecables y ricos tejidos. Llena de color pero nada minimalista fue asimismo la colección de Javier Larraínzar, en la que abundaron las mezclas de tejidos clásicos de sastrería con encajes de chantilly, las pedrerías de Swarovsky y los vestidos largos de fiesta. Según el creador, ideales para los Oscar. El lema de la colección de Berhanyer podría ser el himno de la chiquillería: Antes muerta que sencilla