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36 Madrid INCENDIO EN EL CORAZÓN FINANCIERO DE MADRID TRABAJADORES AFECTADOS MARTES 15 2 2005 ABC Aunque no queda ni rastro de sus oficinas, los empleados de la auditora Deloitte, la más afectada por el incendio, no se han quedado quietos. Ayer trataron de coger el ritmo en otro lugar, lejos de la torre Windsor No hay nada irrecuperable TEXTO: SARAH ALLER FOTOS: SIGEFREDO MADRID. Una ducha y un café. Después, al trabajo. Pero ¿adónde? Los empleados de la multinacional suiza Deloitte, la empresa más afectada por el incendio de Azca, perdieron el sábado parte de su rutina entre los escombros de la torre Windsor. Ni despachos, ni oficinas. Las más de 24 horas de fuego en activo lo borraron todo. Ayer, lejos de amanecer un lunes al sol los empleados hicieron piña y apuraron su jornada entre traslado y traslado. El objetivo, volver cuanto antes a la normalidad. Las copias de seguridad han sido vitales para recuperar el ritmo y ya sólo queda esperar a que los procesadores de información- -situados en una zona bunkerizada del edificio- sigan intactos. Mientras, el día transcurrió ayer entre dos sedes. Por la mañana, en el centro de formación Sat Sat de la calle Zurbano. Por la tarde, en la torre Picasso, el mismo rascacielos del que salieron hace años y al que ahora vuelven como emplazamiento provisional. Aún así, tienen suerte. El 80 por ciento de los 1.100 empleados trabajan fuera. Sobre todo ahora, un periodo alto de auditorías según comenta un portavoz de la compañía. La peor parte se la llevaron los responsables de los servicios centrales- -Recursos Humanos, Comunicación, Marketing y Tecnología- que sí tenían en la torre Windsor su puesto de trabajo. Para el resto de empresas el peregrinaje ha sido similar. La firma Garrigues ha reubicado a sus 133 trabajadores en un inmueble de IBM. El Corte Inglés seguirá en parte cerrado y sus empleados pasarán a otros centros. Fernando Vila Responsable de Comunicación interna y externa Cristina Prados Supervisora de Recursos Humanos A mi planta seguro que no llega el fuego Fernando es responsable de comunicación interna y externa de Deloitte y se pasó media noche del sábado siguiendo por televisión el trabajo de los bomberos. Estaba horrorizado y al principio incluso pensaba bueno, seguro que lo detienen antes. A la mía- -la planta 16- -no llega seguro Un compañero de trabajo que vive cerca de la torre Windsor le telefoneó a Alcobendas. No se imaginaba entonces que su siguiente reunión sería un gabinete de crisis en una cafetería. Estuve despierto hasta las cinco y media y a las nueve de la mañana nos reunimos. Tuvo que ser en un local público, claro, pero al menos empezamos a organizarnos para contactar con todos los empleados y para informar a los medios. Lo hicimos de arriba abajo. Cada jefe avisaba a su equipo y pusimos un teléfono en la página web para resolver dudas Los primeros comunicados de prensa los enviaron desde un despacho prestado y a partir de las doce de la mañana, dice, empezamos a tener un poco de orden Entre los escombros se han quedado sus fotos de la liguilla de fútbol con los compañeros y decenas de números de la revista interna que confeccionaba. Es una pena porque es tu historia dentro de la empresa Por fortuna no falta nadie. El activo somos las personas ¡El Windsor está ardiendo! Esas fueron las palabras que escuchó el marido de Cristina, supervisora de Recursos Humanos, al otro lado del teléfono. Al principio pensábamos que era broma, pero vimos a mi compañero tan acelerado que nos lo creímos La televisión confirmó la noticia. Te da mucha pena. Es parte de tu vida la que está en ese edificio Pese al berrinche y aunque perdió los dibujos que le regaló su hija, de 4 años, Cristina piensa en positivo. El activo somos las personas y afortunadamente no falta nadie Carlos Pérez Encargado del portal electrónico Asun Bermejo Gerente de Formación Salí de cenar y vi las primeras llamas en una ventana A Carlos nadie le dio la noticia. Lo vio directamente con sus propios ojos y fue uno de los primeros inquilinos de la Windsor en enterarse del suceso. A las once y media de la noche salía con unos amigos de un restaurante de la calle Orense. Cogimos el coche y desde Castellana vi que una de las ventanas estaba ardiendo y que llegaban los primeros camiones de Bomberos La curiosidad y la preocupación le llevaron a quedarse. Ya no me moví de allí hasta las cuatro de la mañana. Al principio parecía poca cosa, pero en poco tiempo el fuego lo arrasó todo Su cabeza dio muchas vueltas en esas horas. Primero pensé en la información que me podía servir. Después, en mis cosas persona- Mentalmente repasé cada rincón de mi despacho Mientras veía las imágenes, repasé mentalmente todas las cosas que tenía en mi despacho. Me acordaba de todo, de cada papel, de cada libro, hasta de los bolis... Asun trabaja desde hace quince años en la compañía suiza y compara lo visto con el 11- S. Al principio tenía esperanzas de que no ardiera todo. Después, las llamas, el fuego... En fin, no había nada que hacer La llamada de un amigo la puso en alerta. Primero me preguntó si seguía trabajando en el Windsor y después me soltó la noticia. Era la una y media y yo estaba en Segovia Desde entonces, sólo durmió tres horas, de cinco a ocho de la mañana. El resto del tiempo lo pasó pegada al televisor. De su despacho, en les. Mis discos, las últimas fotos de mi hija o unas de mi mujer de hace tiempo que tenía en el ordenador y que ya no podré reproducir Por su trabajo, en el departamento de comunicación, las horas posteriores no han sido fáciles. Hemos dormido poquito, pero lo importante es que no hay nada irrecuperable la planta 26, le hubiera gustado rescatar tres cosas: su ordenador portátil, sus libros y una pluma. Me dio mucha rabia dejarme el ordenador, porque tenía información personal. También los libros y especialmente una pluma de Arthur Andersen, uno de los pocos recuerdos que conservaba de aquella época