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26 Internacional MARTES 15 2 2005 ABC Arabia Saudí quiere cambiar su imagen en Occidente. Acaba de celebrar una tentativa de municipales y lucha contra el terrorismo. Buenas intenciones que chocan con la decisión del sistema de no tocar una tilde de la Sharía, la ley islámica San Valentín sin rosas rojas en Riad TEXTO FRANCISCO DE ANDRÉS. ENVIADO ESPECIAL RIAD. El zafarrancho comienza poco después del mediodía en el Kingdom Mall el centro comercial de moda de Riad. Por las puertas automáticas del norte y del sur penetran varias parejas de la mutawa la Policía religiosa saudí, acompañadas de oficiales armados. Su aspecto exterior es inconfundible: mantos cortos, pañuelos de cabeza sin corona, barba larga y descuidada, signos de modestia y religiosidad según los cánones wahabíes. Las redadas en los centros comerciales de Riad, única zona de esparcimiento en el país, no son diarias. Pero ayer era un día muy especial en el Reino: ayer se celebró San Valentín, la fiesta de los enamorados, y las autoridades religiosas temían una violación masiva de las reglas sociales. En estos días, el peligro se viste de rojo. A su paso por los comercios, la mutawa busca y confisca todo lo que pueda tener esa tonalidad, en particular las rosas rojas, un regalo de San Valentín entre saudíes que tiene el valor añadido de la transgresión de las normas. No hay prendas rojas en los escaparates de las firmas de lujo occidentales, ni corazones rojos en las pastelerías. Ayer esos objetos se vendían en el mercado negro de Riad tres y cuatro veces por encima de su precio. Pero San Valentín es también el día de las citas. Y la Policía religiosa se emplea a fondo en el Kingdom El MacDonalds es dispersado a la hora de la oración, y todos sus clientes son forzados a dirigirse a la mezquita de la gran superficie; las jóvenes más descocadas se cubren el rostro con el velo negro al paso de la mutawa los propietarios asiáticos son recriminados por no cerrar las tiendas; varias parejas senta- Una mujer saudí pasea por una de las calles de Riad, la capital del Reino das en un café son obligadas a mostrar sus papeles: si no presentan el certificado de matrimonio irán a prisión. ¡Esto es Arabia inaudita! se queja Marcos, un joven filipino responsable de una boutique de marca francesa. AFP EPA El bebé 81 del tsunami vuelve con sus padres AFP. Un bebé de cuatro meses, que sobrevivió milagrosamente al maremoto en Sri Lanka se podrá reunir con sus padres tras las pruebas de ADN, que han puesto fin a dos meses de polémica. Un juez declaró que las huellas genéticas han confirmado que la pareja que reivindicaba la paternidad del bebé 81 son sus padres biológicos. Nueve madres que perdieron a sus hijos en el tsunami reclamaban al niño, que era el paciente número 81 admitido en el hospital de Kalmuni, en Sri Lanka. En la imagen, el bebé con sus enfermeras. Ya no sólo nos obligan a cerrar los comercios cuatro veces al día, sino que además nos exigen alejarnos de ellos durante el tiempo de la oración! Ayer era el rojo, considerado lascivo y provocativo en el cuerpo de una mujer. De ordinario, la obsesión de los ulemas suníes de la secta wahabí- -la columna ideológica del régimen- -se centra en la relación entre los dos sexos a través del teléfono móvil, un objeto de culto en la sociedad saudí. Los contactos suelen producirse en los centros comerciales. Dos grupos se cruzan, caen unos papeles al suelo con unos números, y minutos después comienza el juego de un largo flirteo por móvil que no suele ir más allá. El riesgo aumenta la atracción por el juego en una población muy joven, abocada según algunos al paro, a la indolencia- -si puede vivir de las rentas familiares- o al tirón del yihad, la guerra santa idealizada en la figura del saudí Osama bin Laden. El rigorismo ha levantado en Arabia Saudí, guardiana de la Meca y Medina, una empalizada de temores frente a Occidente. La simbiosis de integrismo social y tecnología punta gracias a los ingresos del petróleo produce situaciones cercanas a la esquizofrenia. El concepto del tiempo en este país es muy distinto al nuestro- -afirma un veterano diplomático europeo, que pide el anonimato- porque para los saudíes la perfección ya ha alcanzado su cumbre en el Corán, y por tanto nada puede ir a mejor con el paso de los años Una anécdota lo ilustra. Cuando el fundador de la actual dinastía saudí, Abdulaziz ben Saúd, quiso introducir la radio en los años 30 se encontró con la férrea resistencia de los clérigos wahabíes. El Rey sorteó la dificultad con un ardid: hizo grabar la llamada a la oración de un muecín, y convenció fácilmente a los ulemas de las ventajas religiosas de la nueva tecnología.