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22 Internacional DESESTABILIZADOR ATENTADO EN BEIRUT MARTES 15 2 2005 ABC Hariri quería dar a Siria un protagonismo en la pacificación auspiciada por Arabia Saudí para, una vez asentada la paz, promover la paulatina aminoración de su influencia buscando la plena soberanía libanesa. No podía ser y además era imposible Procedimiento conocido POR RAMÓN PÉREZ- MAURA MADRID. Fue Montherland, al decir de Jean d Ormesson, quien quería que Francia, vencedora de un jefe árabe, levantara una estatua al vencido. La derrota de Rafic Hariri le ha supuesto la pérdida de la vida misma. Y la dictadura siria, vencedora al margen de su implicación o no en el magnicidio, con seguridad no erigirá un monumento al hombre que logró revivir el sueño del paraíso libanés. Un sueño que durante tres lustros fue pesadilla en estado puro. Hariri intentó un imposible con la seguridad de quien ya había triunfado en otros empeños inverosímiles. Hijo de un pequeño tendero de Sidón, tuvo que abandonar sus estudios universitarios a los 21 años por no poder pagar la matrícula. Y desde ahí llegó a ser un hombre de fortuna fabulosa, en el entorno de los tres mil ochocientos millones de dólares según los que se atreven a dar cifras- -algo ciertamente temerario. Sin duda le ayudó la protección del Rey Fahd de Arabia Saudí- -con el que intimó antes de que ocupase el trono- mas otros que contaron con similares padrinos no pusieron sus fortunas y contactos al servicio de su tierra natal como lo hizo Hariri desde que irrumpió en la política libanesa en 1992. En espacio de meses fue elegido diputado primero y primer ministro después. El sueño de Hariri tenía dos fases. Apoyarse en la inevitable presencia de Siria para pacificar el país y una vez logrado eso, propiciar la salida siria del Líbano. La lógica del plan era aplastante. La continuación de la guerra en el Líbano había servido a los intereses de Damasco hasta que la laminación del poder político de los cristianos libaneses en 1990 hacía injustificable la continuidad de la matanza. Por lo tanto, Hariri quería dar a los sirios un protagonismo en la pacificación auspiciada por Arabia Saudí en los acuerdos de Taif de 1989. Aparentemente asentada la paz, Hariri promovió la paulatina aminoración de la influencia siria buscando la plena soberanía libanesa. No podía ser y, además, era imposible. El pasado mes de septiembre Hariri tuvo la temeraria ocurrencia de favorecer entre bambalinas una resolución del Consejo de Seguridad presentada por Estados Unidos y Francia, que exigía la retirada de las tropas sirias del Líbano y el cese de la interferencia de Damasco en la política libanesa. Porque Hariri era un hombre con tanta influencia que lograba ser al mismo tiempo amigo de Donald Rumsfeld y de Jacques Chirac. Lo que Irak había hecho inviable, Hariri lo puenteaba. Un mes más tarde, Hariri se negó a aceptar la prórroga del mandato del presidente Emile Lahoud, corifeo de la dinastía Assad, felizmente instalada en el vecino oriental. Elegido en octubre de 1998, Lahoud resultaba útil para Da- Personal de emergencias y policías libaneses inspeccionan el lugar del atentado y los restos calcinados de los vehículos masco que promovió y logró una enmienda constitucional que diera a su hombre tres años más de mandato. Fue demasiado. Hariri cayó. Pero las cuentas pendientes con Damasco se pagan con la vida. Es un procedimiento conocido. Lo supo Bachir Gemayel en 1982, elegido presidente del país con apoyo israelí, apenas dos semanas antes de que volara junto a decenas de seguidores reunidos en la sede de la Falange Libanesa, su partido. Lo supo Dani Chamoun, que dirigió políticamente la resistencia a Siria hasta octubre de 1990. El 21 de ese mismo mes de octubre Chamoun fue asesinado mientras las milicias pro sirias de Elie Hobeika guardaban el entorno de su domicilio. Es una lista demasiado larga para enumerarla. Muchos acusaban a Hariri de lucrarse con la reconstrucción del Líbano. Seguro que lo hizo. Lo que está por probar es que hubiera lucro ilegal en un empeño en el que pocos estaban dispuestos a arriesgar su fortuna cuando Hariri lo hizo a principios de la década EPA Las cuentas pendientes con Siria se pagan con la vida. Lo supo Gemayel, elegido presidente con apoyo israelí de 1990. Ya antes, durante la guerra, los camiones de su firma, Oger, recorrían la capital durante los ceses de hostilidades recogiendo los escombros dejados por los bombardeos. Y dentro y fuera del Gobierno promovió la Fundación Hariri por la Cultura y la Educación Superior para intentar mitigar el inmenso vacío dejado entre varias generaciones por los quince años de guerra. Pero nada era un salvoconducto suficiente. Tenía la alternativa del exilio dorado. Mas como tantos otros que han vivido la realidad libanesa amaba demasiado a ese país como para disfrutar él solo de su fortuna en la Costa Azul. Había que devolver parte de lo recibido. Había que morir. Moratinos asistirá en Beirut a los funerales del ex primer ministro EFE EL CAIRO. El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos, asistirá mañana en Beirut a los funerales por el ex primer ministro libanés Rafic Hariri, tras analizar hoy las repercusiones políticas de su asesinato con el presidente egipcio, Hosni Mubarak. El jefe de la diplomacia española llegó ayer a El Cairo, donde tenía previsto reunirse con el secreta- rio general de la Liga Arabe, Amro Musa, con quien también examinará las consecuencias del ataque terrorista para el futuro de Oriente Medio. Moratinos voló a la capital egipcia desde Damasco, donde asistía a un almuerzo de trabajo ofrecido por su homólogo sirio, Faruk al Shara, cuando se conoció la noticia del atentado contra Hariri en Beirut, tras lo que el ministro español acortó su presencia en este acto, el último de su visita a la capital siria, y emprendió viaje a El Cairo, siguiente etapa de su gira por Oriente Medio. Antes de abandonar Damasco, el jefe de la diplomacia española condenó con una enorme tristeza el asesinato de Hariri, al que definió como un amigo personal y un gran libanés, que supo reunir y reconstruir a su país y advirtió de que este ataque terrorista constituye un golpe muy grave para todos los frágiles equilibrios de la región. La gira que Moratinos inició el pasado sábado en Riad tenía previsto concluir en Jordania