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4 Opinión MARTES 15 2 2005 ABC Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA PRESIDENTE DE HONOR: DIRECTOR: Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Ignacio Sanz IGNACIO CAMACHO FUNDAMENTALISMO Y TERRORISMO, ANTES Y AHORA CONSENSO EN IRAK OS resultados definitivos de las elecciones del 31 de enero resultan reveladores: Irak apostó por la democracia. Lo hizo en el peor de los contextos, logrando una participación electoral que confirma que el pueblo iraquí está comprometido con el proceso democrático que los EE. UU. tratan de sacar adelante con extraordinarias dificultades desde la derrota de Sadam Husein. La victoria de la coalición que agrupa a los partidos confesionales chiíes que dirige Alí Sistani era previsible. El porcentaje alcanzado- -casi el cincuenta por ciento- -revela la alta movilización de la población árabe de confesión chií, mayoritaria en el país. Este dato, sumado a la elevada participación kurda, hace que el peso del próximo gobierno recaiga en principio sobre ambos grupos. Pero el futuro es más complejo de lo que a primera vista parece. Existen dialécticas transversales que abren juegos de alianzas muy diversos ya que están en liza intereses de distinta procedencia. El boicot de la población árabe suní plantea un importante vacío de partida debido al peso dirigente que tradicionalmente ha desempeñado esta comunidad. Por otro lado, la contraposición chiíessuníes se ve matizada por la existencia de un predominio de la comunidad árabe sobre la kurda que, sin embargo, es confesionalmente suní. A estos factores se añade la presencia de elementos modernizadores como el Partido Laico chií del primer ministro Ayad Alaui, que han logrado el catorce por ciento de los votos. En este escenario es forzoso articular entendimientos muy amplios. De hecho, la nueva asamblea tiene por delante elaborar la futura Constitución y nombrar al presidente y los dos vicepresidentes por mayoría de dos tercios. La agenda política inmediata viene marcada por la elección de un jefe de gobierno por el consejo presidencial que la asamblea habrá de ratificar, luego, por mayoría simple. Los nombres barajados- -Mahdi y Al- Jafari- -parecen indicar que el Gobierno en ciernes tratará de organizar una base de apoyo lo suficientemente integradora como para dar estabilidad al proceso democrático en marcha. La tentación de excluir a la población árabe suní sería un gravísimo error, de consecuencias imprevisibles. Lo mismo que una búsqueda de acercamiento hacia la vecina Irán. Sobre todo si quiere ponerse fin a la acción del terrorismo que opera en el famoso triángulo suní. Irak afronta un momento tan crucial como el de las elecciones. Ahora tiene que ganarse su credibilidad institucional y su viabilidad, ya que la sociedad abierta no sólo es producto de los votos sino también de las formas. Es la hora del consenso. E SPAÑA es una de las fijaciones del terrorismo islamista, desde mucho antes de la guerra en Irak, y seguirá siéndolo en el futuro por los motivos irracionales que, en ocasiones, han reflejado sus cabecillas en sus extravagantes proclamas para la recuperación de Al- Andalus de manos de los infieles. Bien como base de operaciones, como retaguardia logística o como objetivo de sus atentados, España está en el manual de operaciones del terrorismo integrista. Algunas de las consecuencias de esta indeseable posición estratégica de España en el mapa de Al Qaida están culminando en su fase judicial. Va a ser la Audiencia Nacional el primer tribunal que someta a juicio a un grupo organizado de la trama de Bin Laden por su participación en los atentados del 11- S. La Fiscalía pide más de 70.000 años de cárcel para veinticuatro procesados en la Operación Dátil que se desarrolló en noviembre de 2001 y puso al descubierto el apoyo prestado por algunos de los acusados a autores materiales de los atentados contra las Torres Gemelas, como Mohamed Atta. El acta de acusación incluye nombres conocidos, como los de Abu Dahdah, líder de la célula de Al Qaida en España; el periodista de Al Yazira Taysur Alony y el español José Luis Galán. Contra ellos pesan imputaciones de cooperación necesaria o complicidad en el asesinato de 2.500 personas, para algunos, así como integración en banda armada, falsedad y tenencia ilícita de armas, para otros. La competencia de la Audiencia Nacional no se ha discutido en ningún momento, pues los delitos que se van a juzgar se han cometido en territorio español, aunque los atentados se consumaran en Estados Unidos. Precisamente, esta conexión radial de los hechos es la mejor prueba de que el terro- rismo integrista requiere una respuesta coordinada a escala internacional. Al menos, España puede decir que está cumpliendo con su obligación. Además, esta acusación fiscal constituye un contrapunto a cierta visión histórica crítica con el esfuerzo del anterior Gobierno contra el terrorismo islamista y debería hacer más prudentes a los que utilizan demasiado rápidamente los reproches de imprevisión. Sin duda, ahora nadie hará chanzas sobre la amenaza islamista, como hizo el PSOE en la oposición con el comando Dixán y se tomará en serio, por ejemplo, la infiltración islamista en Valencia, de la que hoy informa ABC, sobre la base de investigaciones policiales acerca de los movimientos de ex militares tunecinos por controlar a la comunidad musulmana en la zona de Levante. Se trataría de un grupo de islamistas, denominado An- Nahda, financiado por un país del Golfo Pérsico, con apoyo en el Reino Unido e integrado por antiguos instructores de Al Qaida en Sudán, durante el tiempo en que Bin Laden gozó de la protección del régimen integrista de Jartum, dirigido por Hassan el Turabi. Los datos de las Fuerzas de Seguridad son precisos y entre los contactos de este nuevo grupo integrista se encuentran Allekema Lamari, emir del comando que perpetró el atentado del 11- M, y Driss al Atellah, presunto terrorista recientemente detenido en Bélgica. Su estrategia es la conocida por todos los servicios de información occidentales: infiltración en los colectivos de inmigrantes, control progresivo de mezquitas- -en este caso, las más importantes de la Comunidad Valenciana- presencia en instituciones culturales islámicas y campañas de proselitismo radical. El aviso está hecho. L EL FIN DE UN SUEÑO ELEFÓNICA ha iniciado conversaciones para una fusión con Terra mediante el canje de dos acciones propias por nueve de la filial. Era una noticia largamente esperada. Tiempo habrá para plantear la conveniencia del precio y las razones para la forma finalmente elegida. Pero más allá de su impacto económico para los accionistas de Terra, es todo un símbolo de cómo han cambiado los tiempos en la llamada revolución de las tecnologías de la información y el conocimiento. Las leyes de la economía acaban imponiendo su lógica, y una de ellas es que sólo aquellas compañías capaces de generar flujos de caja positivos pueden sobrevivir. No todo es humo en la revolución tecnológica. Estos mismos días hemos asistido al éxito espectacular del iPod de Apple, que ha revolucionado el mercado y espoleado a una compañía moribunda, que finalmente ha encontrado su silo de mercado. Invertir en nuevas tecnologías tiene su riesgo, como han descubierto muchos con pesar, pero también produ- T ce grandes beneficios cuando se acierta con el modelo de negocio. Porque lo importante para el accionista no es la tecnología, sino su explotación comercial; encontrar consumidores dispuestos a pagar por el nuevo producto o servicio. Pero que no repiquen las campanas por las empresas dot com. Muchas han encontrado la manera de hacerse rentables. Pero otras muchas, la mayoría como en cualquier otra revolución tecnológica, habrán quebrado; incluso algunas por adelantarse demasiado a los tiempos. La propia Telefónica es hoy una empresa muy diferente de aquella que creó Terra. El negocio del móvil y la banda ancha son determinantes de su cuenta de resultados y de sus expectativas de crecimiento. En cierto sentido, Terra ha caído víctima de su propio éxito, al haber internalizado su negocio las grandes empresas de comunicaciones, y de algunos fracasos, como convertirse en un portal de acceso a internet. Así se hacen las revoluciones en economía, aunque siempre habrá quien lo lamente.