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ABC LUNES 14 2 2005 Sociedad 51 Medio Ambiente La entrada en vigor del protocolo de Kioto obliga a 35 países a reducir sus emisiones antes de 2012 Sin Estados Unidos, el miércoles se pone en marcha el mayor acuerdo ambiental de la historia que han ratificado ya este tratado, que supone el primer paso en la lucha global contra el imparable calentamiento del planeta ARACELI ACOSTA MADRID. El protocolo de Kioto de lucha contra el cambio climático entrará en vigor el próximo miércoles, siete años y poco más de dos meses después de que fuera firmado en la ciudad japonesa del mismo nombre. Siete años que han servido para completar y perfeccionar este tratado internacional, pero sobre todo, y más aún en los últimos años, este tiempo ha estado marcado por la espera. La espera a que fuera ratificado como mínimo por 55 países, incluyendo los países industrializados responsables, al menos, de un 55 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera. El primer umbral se alcanzó sin dificultad, y ya son 141 los países que lo han ratificado o están en ese proceso; el segundo ha supuesto años de batalla, infructuosa, con Estados Unidos, y de relaciones diplomáticas y algunas concesiones a Rusia, país que finalmente devolvió la esperanza en la lucha contra el cambio climático. Con la ratificación de Rusia el pasado 18 de noviembre se superaba ese umbral del 55 por ciento de las emisiones contaminantes y empezaba la cuenta atrás de 90 días para que el protocolo entrara en vigor. Su puesta en marcha significa que treinta y cinco países industrializados (la UE de los 15, Canadá, Noruega, Islandia, Japón, Nueva Zelanda, Rusia, Bulgaria, República Checa, Estonia, Hungría, Letonia, Polonia, Rumanía, Eslovaquia, Suiza, Liechtenstein, Lituania, Eslovenia, Croacia, y Ucrania) estarán obligados jurídicamente a cumplir los objetivos cuantitativos para reducir o limitar sus emisiones de seis gases de efecto invernadero (dióxido de carbono, metano, óxido nitroso, hidrofluorocarburos, perfluorocarburos y hexafluoro de azufre) entre 2008 y 2012. b Son 141 países los Emisión de gases de efecto invernadero En millones de toneladas de CO 2 Objetivos protocolo de Kioto (2008- 2012) Austria Bélgica Bugaria Canadá Rep. Checa Dinamarca Estonia Finlandia Francia Alemania Grecia Hungría Islandia Irlanda Italia Japón Letonia Luxemburgo Holanda Nueva Zelanda Noruega Polonia Portugal Rumanía Rusia Eslovaquia España Suecia Suiza Reino Unido e Irlanda del Norte UE- 15 Liechtenstein SIN DATOS 78,3 141,2 91,2 501,6 182,4 69,5 45,6 77,2 558,4 1216,2 107,0 76,0 0,0 53,4 509,3 1.292,0 30,4 10,9 211,1 30,4 45,6 456,0 61,4 182,4 2.644,8 60,8 289,9 72,9 45,6 747,2 4.204 -13,0 -7,5 -8,0 -6,0 -8,0 -21,0 -8,0 %0,0 %0,0 -21,0 %25,0 -6,0 %10,0 %13,0 -6,5 -6,0 -8,0 -28,0 -6,0 %0,0 %1,0 -6,0 %27,0 -8,0 %0,0 -8,0 %15,0 %4,0 -8,0 -12,5 -8,0 -8,0 -8,0 -8,0 -5,0 -0,0 Infografía ABC ruega puede aumentarlas un 1 por ciento e Islandia un 10. Precisamente, este reparto diferenciado de la carga fue el gran caballo de batalla de la reunión de Kioto, que casi da al traste con la meta de lograr un documento vinculante. Y es que Estados Unidos pretendía que todos los países, incluidas las naciones en desarrollo, participaran en este esfuerzo, a lo que éstas argumentaron que no era justo comprometer su crecimiento económico cuando los contaminadores históricos son los países industrializados. Finalmente, y tras la rebaja de sus pretensiones por parte de la UE que pretendía recortes más dramáticos, Estados Unidos aceptó reducir sus emisiones en un 7 por ciento sobre los niveles de 1990, un avance espectacular sobre su primera propuesta de mantener los niveles de ese año de referencia. La maquinaria se pone en marcha La entrada en vigor del protocolo de Kioto implica la puesta en marcha de otros mecanismos: El mercado internacional del carbono pasa a ser una realidad jurídica y práctica. El régimen de comercio de derechos de emisión permite a los países industrializados comprar y vender mutuamente créditos de emisión. El Mecanismo para un Desarrollo Limpio (MDL) pasará de la fase inicial a la plena operatividad. El MDL alentará las inversiones en proyectos en países en desarrollo que limiten las emisiones al mismo tiempo que promuevan un desarrollo sostenible. El Fondo para la Adaptación, establecido en 2001, comenzará a prepararse para ayudar a los países en vías de desarrollo a hacer frente a los efectos negativos del cambio climático. Una declaración de intenciones Pero en la algarabía del inesperado éxito de la cumbre nadie prestó atención a una frase dicha por el entonces vicepresidente estadounidense Al Gore: Tanto si se llega aquí a un acuerdo como si no, nosotros tomaremos medidas concretas contra el cambio climático. Me comprometo ante ustedes a que Estados Unidos se disponga a actuar, y actuará. El presidente Clinton y yo comprendemos que nuestro primer deber es acometer esta tarea en nuestro país En ese momento esa frase significó que justo al día siguiente de terminar la conferencia Al Gore anunciara que no ratificaría el acuerdo hasta que se sumaran los países en desarrollo a los objetivos de reducción, pero siempre dejando esa puerta abierta. Pero parece que el siguiente inquilino de la Casa Blanca, George W. Bush, la tomó como una declaración de intenciones, y en un tono mucho más beligerante. No sólo anunció que no ratificaría Kioto, sino que presentó un plan nacional alternativo a este tratado internacional que ha sonrojado a más de uno. Y es que su plan sólo está basado en medidas voluntarias por parte de la industria, y además los niveles de reducción se determinan en relación con el Producto Interior Bruto. De esta forma, aunque entre 1990 y 2000, las emisiones norteamericanas se redujeron en un 17,4 por ciento, medidas según el PIB, en términos reales aumentaron un 14 por ciento ya que el PIB creció mucho más. De esta forma el país responsable del 36,1 por ciento de las emisiones totales a la atmósfera ha dicho no a Kioto, igual que otros dos países industrializados más: Australia y Mónaco, aunque entre ambos no suman ni el 2 por ciento del total de emisiones. Así las cosas, Kioto echará a andar no exento de dificultades. Las prime- La ratificación de Rusia el 18 de noviembre inició la cuenta atrás para que Kioto fuera, por fin, una realidad Este año deben empezar las conversaciones sobre el régimen futuro más allá de 2012, lo que será Kioto 2 ras ya se plantearon en la última Cumbre Mundial del Clima celebrada en Buenos Aires el pasado mes de diciembre. Y es que este año deben sentarse las bases para fijar los nuevos objetivos de reducción más allá de 2012, en los que deberían quedar incluidos los países en desarrollo. La Unión Europea lleva de nuevo la voz cantante, pero en Buenos Aires algunos países expresaron su desacuerdo con el régimen futuro. Así, Corrado Clini, miembro de la delegación italiana, propuso que a partir de 2012 los compromisos estuvieran basados en estándares y no en límites, mientras que otros países, entre los que está España, barajan la posibilidad de proponer que se introduzca el principio de equidad en el nuevo reparto de la carga basándose en las emisiones per cápita. No parece éste, a priori, buen ejemplo para convencer a los países en vías de desarrollo más contaminantes, es decir, China e India. Si el baremo fuera el mismo para todos estos dos países, densamente poblados, sólo tendrían que reducir lo mínimo. El desenlace se conocerá de la mano de Kioto 2 pero mientras tanto la espera continúa y el calor ahoga al planeta. Objetivos individuales Así, la UE de los Quince tiene un objetivo de reducción del 8 por ciento sobre lo que emitía en 1990, aunque cada país tiene una meta diferenciada; el resto de países citados de la UE ampliada tiene un compromiso de reducir el 8 por ciento, menos Hungría y Polonia, que deben reducir sus emisiones en un 6 por ciento sobre los niveles de 1990, la misma cifra que Canadá y Japón. Por su parte, Croacia tiene que reducirlas en un 5 por ciento, y Nueva Zelanda, Ucrania y Rusia deben mantenerlas al mismo nivel de 1990, mientras que No- Lituania Eslovenia Croacia Ucrania