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36 Internacional LUNES 14 2 2005 ABC Dresde recuerda su agonía y resiste a la manipulación El canciller, Gerhard Schröder, pide no tolerar la reversión de la causa y el efecto de la tragedia b Rosas blancas y un mar de velas rogando por la paz y el compromiso de no dejar manipular por el extremismo el nombre de la que fue la más bella ciudad RAMIRO VILLAPADIERNA CORRESPONSAL BERLÍN. El día en que la Berlinale rendía homenaje cinematográfico a la Rosa Blanca y el coraje estudiantil frente a los nazis de la muniquesa Sophie Scholl, decenas de miles de ciudadanos de Dresde, armados con una rosa blanca y una oración en los labios, defendieron su aflicción de los intentos de usurpación de 5.000 extremistas y recordaron, en la plaza de la Ópera, la noche del Miércoles de Ceniza de hace 60 años, en que una bola de fuego desencadenada por la aviación británica engulló y convirtió en pavesas el centro histórico de la capital sajona. Nora Lang tenía 13 años aquel 13 de febrero cuando emergió de las ruinas- tropezábamos entre cuerpos carbonizados -y halló un platillo con dos rosas grabadas, una roja calcinada y una blanca aún visible: la blanca que sobrevivió la ha convertido en símbolo de este aniversario, tras de que el pasado año viera en el cementerio Heide, donde yacen las decenas de miles de víctimas, una corona que le heló la sangre. Decía: Ningún perdón, nunca Se parecía al eslogan elegido ayer por los neonazis. La plaza de la Ópera acogió anoche en la más bella ciudad la conmemoración del salvaje bombardeo la guillotina que descabezó a la organización de resistencia. Ella misma tendría hoy 84 años de no haber sido denunciada por el portero de la Universidad de Múnich. Como Hedwig Sygulla, que vio aquella noche morir a su bebé abrasado entre sus brazos. Cuando los supervivientes de los tres controvertidos ataques aliados salieron a la luz, había cadáveres por los árboles, colgando en derredor El dolor de los alemanes, intransferible y, como todos, no compensable por otros dolores explicaba ayer el historiador berlinés Jörg Friedrich, ha empezado a asomar de entre la autocensura, en un momento en que el recuerdo del fascismo se desvanece, una nueva Alemania se despereza y el reputado catastrofismo local enhebra paro, estancamiento y auge de la extrema derecha para tejer comparaciones weimarianas con los años 20. EPA De Guernica a Dresde Lang y su asociación pacifista 13 de Febrero formada por 13 supervivientes jubilados, regaló hace cuatro años el viejo plato a la ciudad de Guernica, asumiendo que el bombardeo de ciudades como arma para minar la moral del enemigo tuvo su primer hito en Guernica y llevaba el cuño alemán. Con el fin de contener la mancha que la extrema derecha ha echado sobre la conmemoración explicaba a una radio Matthias Neutzer, un miembro de la 13 de Febrero ayer miles de rosas colmaban la reconstruida plaza de la Ópera, durante la oración por los muertos, la paz y todas las ciudades bombardeadas. Hace 60 años, miles de toneladas de bombas incendiarias buscaron el mortífero efecto de la tormenta de fuego: cuando el volumen de explosiones crea tal ola de calor que se subvierte el equilibrio del aire, formando un tornado ardiente que calcina todo a su paso, como recuerda la vendedora jubilada Irmgard Zschoche; junto a la casa de Ingeborg Rodig, en Leisnigerstr. 25, a una anciana se le pegaron los zapatos al asfalto y ardió hasta que murió Adolf Bauer, uno de tantos niños arrancados de sus padres por la lengua de fuego, cree que se pierde el miedo cuando sabes que es el fin y en ese perplejo recuerdo parece replicar el tranquilo y valiente caminar de Sophie Scholl, aquel otro febrero del 43, hacia Las calles de Dresde, cubiertas de cadáveres tras el bombardeo, hace 60 años AFP Peligro de victimización Dresde, el mito peligroso escribe el siempre alerta Tageszeitung berlinés, sobre los riesgos de alimentar un principio de victimización. Precisamente el líder nacionalista Holger Apfel pedía ayer que el 13 de febrero pasase a ser la fiesta nacional. En la manifestación y con Wagner de fondo se leyeron pancartas contra el terror anglosajón y describiendo a Churchill como el mayor criminal de guerra Hace semanas, un diputado radical nacionalista (NPD) llegó a comparar Auschwitz con el holocausto de las bombas No toleraremos la reversión de la causa y el efecto en la historia dice el mensaje especial del canciller. Gerhard Schröder subrayó que se lloraba Unos 5.000 extremistas de la ultraderecha alemana trataron de enturbiar ayer la conmemoración del bombardeo de Dresde Hace 60 años, miles de toneladas de bombas incendiarias lanzadas por la RAF destruyeron el centro histórico de la más bella ciudad a las víctimas de la guerra y del reino del terror nazi en Dresde, en Alemania y en Europa No hay comparaciones posibles señaló Schröder, pero no hay crímenes que exculpen otros crímenes escribe el Frankfurter Allgemeine Zeitung, del mortal ataque que buscó doblegar al nazismo. Equivocado por preso de patrones abstractos del enemigo sería también según el diario alternativo Tageszeitung el lema No tears for Krauts (algo como ninguna lágrima por los alemanes de los grupos antifascistas y la violenta ultraizquierda autónoma (esta vez con banderas de Israel y EE. UU. otra vez llegada más con el propósito de partir la cabeza a unos cuantos neonazis que de defender libertad ninguna.