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ABC LUNES 14 2 2005 Opinión 7 JAIME CAMPMANY Si el tapadillo se convierte en un hábito político, todos los políticos socialistas y las ministras de cuota terminarían en lenguas LOS TAPADILLOS DE ZAPATERO E JUAN MANUEL DE PRADA A las tres o cuatro lectoras que todavía me soportan les recuerdo que el domingo la abstención y el voto en blanco no sirven para nada. Si no soportan el hedor de la letrina, les ruego que contribuyan a su desinfección con un no sin ambages NO R ECLAMABA ayer Ignacio Camacho un sí con la nariz tapada en el referéndum de la llamada Constitución Europea, que es tanto como reconocer que las urnas se convertirán el próximo domingo en una letrina, pero aun así incitar al usuario a colaborar en la inmundicia. Aprovechando la liberalidad de este periódico, me atrevo a disentir de su línea editorial y a solicitar a las tres o cuatro lectoras que todavía me soportan que, en lugar de incrementar la fetidez, arrojen en la urna un chorrito de desinfectante. Expongo a continuación algunas de las razones que avalan esta petición: 1. Hay quienes piensan, ilusamente, que la llamada Constitución Europea garantiza la unidad de España y convierte las reivindicaciones separatistas en una voz que clama en el desierto. Nada más alejado de la realidad. En su artículo 5, el bodrio especifica que respetará las estructuras fundamentales políticas y constitucionales de los Estados miembros De manera que, si un Gobierno cualquiera, por incompetencia, debilidad o ceguera suicida, revisa el modelo territorial de un Estado miembro, el bodrio se limitará a respetar su decisión. Prueba incontestable de que la llamada Constitución Europea no garantiza la unidad territorial de España es que los partidos nacionalistas más pragmáticos y duchos en el cambalache político piden a sus votantes el sí 2. En contra de lo que muchos creen, la llamada Constitución Europea coarta y reprime los derechos sociales. Así, su artículo 203 reza que la Unión se esforzará por desarrollar una estrategia coordinada para el empleo, en particular para potenciar una mano de obra cualificada y adaptable SIC así como unos mercados laborales capaces de reaccionar rápidamente a la evolución de la economía de acuerdo con un criterio de alta competitividad Se consagra así la adaptabilidad del empleo al cambio económico. Y, por si aún quedaran dudas sobre la mentalidad ultraliberal del bodrio, el artículo 122, al referirse a los servicios públicos básicos (Seguridad Social, etcétera) a los que muy sintomáticamente designa servicios económicos de interés general indica que la Unión velará por que funcionen conforme a principios y en condiciones, económicas y financieras en particular SIC que les permitan cumplir su cometido Es decir, que cuando esos servicios no sean financieramente rentables, podrán ser restringidos o incluso entregados a la iniciativa privada. 3. Como ya anticipábamos la pasada semana, la llamada Constitución Europea autoriza sin remilgos en su artículo 41 la adopción de medidas militares para la prevención de conflictos en misiones fuera de la Unión Cualquier persona que se manifestara contra la invasión de Irak tendría que votar no en este referéndum, salvo que cínicamente reconozca que entonces no le importaban los niños destripados por las bombas de Bush, sino el desalojo de Aznar. 4. El referéndum es de naturaleza estrictamente consultiva. Los jefes de Estado y de Gobierno de los Estados miembros ya aprobaron la llamada Constitución Europea, reconociendo así que su verdadera naturaleza es la de una carta otorgada. El pueblo sólo desempeña aquí el papel de una comparsa a la que graciosamente se le permite- -después de ser excluida del proceso constituyente- -prestar un asentimiento bobalicón, sin efectos jurídicos. Nuestro voto negativo serviría, al menos, para cortarles el rollo a quienes gobiernan considerándonos un mero paisaje de fondo; e incluso (pero quizá peco de utópico) para que se planteen corregir sus errores. A las tres o cuatro lectoras que todavía me soportan les recuerdo que el domingo la abstención y el voto en blanco no sirven para nada. Si no soportan el hedor de la letrina, les ruego que contribuyan a su desinfección con un no sin ambages. STE Zapatero nuestro, como es así de gentil y presumido que casi raya en pisaverde, se dedica con entusiasmo a los tapadillos. Tiene más tapadillos que una cortesana de postín, y se pasa la legislatura viéndose a hurtadillas con unos y con otros, que sabe Dios los secreteos que se trae con sus amores inconfesables, nacionalistas vascos y catalanes. Va de un amor a otro aunque sin abandonar ninguno, y lo mismo se entretiene con Imaz que con Carod- Rovira, y con ellos y con otros más se divierte haciendo las bellaquerías detrás de la puerta Al final, todo se sabe, y sus tapadillos salen a la luz. que los airean las cotillas del barrio y luego salen publicados en la gaceta del patio de vecindad. Terminan por ser unos tapadillos más sabidos y publicados que los de la Lozana Andaluza. Por más que los tapadillos de Zapatero tengan carácter político y no encierren picardía sexual, debería tomar medidas doña Sonsoles, cartas en el asunto, que se dice, porque no es bueno que una persona seria practique con tanta fruición las hurtadillas. Ahí tiene que haber vicio. Porque lo que yo no me explico, y que alguien me lo aclare si puede, es por qué ha de verse en secreto con esos señores con los que se ve. Eso es igual que si alguien se esconde para verse en un encuentro a solas con su esposa legítima. Lo mismo que Zapatero no tendrá que esconderse para mantener entrevistas confidenciales con doña Sonsoles, pienso yo que tampoco tiene que esconderse para celebrar reuniones políticas con sus socios. Lo más natural, si está recibiendo los votos del tripartito para seguir en el machito, es que se reúna con esos partidos para tratar de lo que está cayendo. Si se esconden para hablar es porque los únicos que debemos quedarnos in albis y a la luna de Valencia somos los contribuyentes y los curritos, o sea, los votantes. Por ejemplo, llega el momento de votar el Tratado para la Constitución europea, y Zapatero dice que hay que votar sí mientras que los republicanos catalanes se empeñan en que hay que votar no Bueno, pues en vez de discutir eso públicamente, como Dios y la Democracia mandan, se reúnen de tapadillo, acuerdan que uno defienda el sí y el otro propugne el no y se separan los dos, muertos de risa y haciéndoles una higa catedralicia a los votantes del uno y del otro partido. No sé si esto del tapadillo se va a convertir en un hábito político. Imagínense ustedes que todas las ministras de cuota intenten mantener un encuentro de tapadillo, a ser posible con Rodríguez Zapatero, y si no, al menos con Pedro Solbes, para explicar que el presupuesto asignado a su ministerio se les queda corto para hacer frente a todos los disparates que se les han ocurrido. O que la vicepresidenta del Gobierno, esa señora de al lado tenga que verse de tapadillo con el presidente cada vez que haya que tomar una medida de gobierno. Todos los políticos socialistas terminarían en lenguas. Y eso sin contar con los tapadillos inevitables entre monfloritas, lesbianas y medio pensionistas, que tienen tanto derecho al tapadillo como el que más, y a ver quién es el guapo que los deja fuera del festejo.