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4 Opinión LUNES 14 2 2005 ABC Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA PRESIDENTE DE HONOR: DIRECTOR: Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Ignacio Sanz IGNACIO CAMACHO EL INCENDIO DEL WINDSOR M ADRID ha vivido este fin de semana el mayor incendio, por superficie abrasada, que recuerde su historia reciente. La única buena noticia es la ausencia de víctimas mortales y que los heridos han sido muy pocos y no de demasiada gravedad. El resto, algo muy parecido al infierno. Las llamas han devorado el edificio Windsor, una emblemática construcción con apenas 25 años de existencia que tendrá que desaparecer del paisaje urbano, dada la gravedad de los daños ocasionados al convertirse en una enorme tea durante varias horas. Aún ayer se temía el colapso de su estructura. La complejidad del siniestro, cuyas causas parecen fortuitas pero aún tendrán que ser determinadas por los técnicos, ha supuesto una prueba de fuego para los servicios de emergencia que dotan a la ciudad, que en general, y dadas las circunstancias, parece que han funcionado a la altura de sus posibilidades. Y no era sencillo. Las dimensiones del inmueble (106 metros de alzado) y su ubicación supusieron un complicado examen al estar este edificio inscrito en el corazón mismo de la zona financiera de Madrid, rodeado de viviendas, oficinas y centros comerciales, y levantado, por si fuera poco, sobre un enjambre de túneles y otras infraestructuras subterráneas (garajes, varias líneas de Metro y otra de tren de Cercanías) Todo ello obligó a suspender estos servicios, en plena madrugada, y a desalojar a los vecinos de los edificios colindantes y al personal de servicio en los comercios de la zona, en una operación de emergencia que, en tan complicado contexto, se desarrolló de manera ejemplar. La colabo- ración entre administraciones, vital en estas situaciones de emergencia tan propicias al caos, también ha sido satisfactoria, coordinándose de manera eficaz los distintos servicios y desde el primer momento. La agilidad en transmitir toda la información precisa es vital para evitar fabulaciones sobre el origen del fuego. Como lo son los reflejos y decisión con los que el alcalde Ruiz- Gallardón se puso a pilotar el dispositivo de emergencia, secundado por la presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre. P ESE al esfuerzo encomiable de los bomberos (que primero atacaron el fuego desde dentro, pero que luego y ante el agigantamiento del mismo hubieron de hacerlo sólo desde el exterior) nada se pudo hacer para atajar las llamas. Gallardón relató ayer una seriede circunstancias adversas, deficiencias y fallos en las medidas antiincendio que pudieron contribuir al avance imparable de la cortina abrasadora. Y por eso, para mejorar el nivel de respuesta ante este tipo de catástrofes, es necesario que los protocolos de seguridad de los edificios sean revisados con frecuencia y actualizados de manera permanente con las técnicas más solventes que se conozcan para prevenir y afrontar este riesgo latente. Sobre todo en inmuebles de tan colosales dimensiones y con un aforo casi multitudinario. No deja de resultar paradójico que el incendio de ayer haya tenido lugar cuando se ejecutaban diversas obras para mejorar su caución, lo que incluía el levantar una nueva escalera exterior de evacuación. Queda mucho por hacer en este sentido, pues, y tanto las administraciones como los propietarios deben ponerse a la tarea sin mucha dilación. Hace cuatro años, la chispa de un soplete originó un siniestro que se llevaba por delante en unas horas el Palacio de Deportes de Madrid, hoy felizmente reconstruido. Y estos deberes son extensibles a todo el territorio nacional. DEMÁS de la desaparición del edificio, la catástrofe del Windsor tendrá importantes efectos secundarios al haber sido suspendida hasta el miércoles la actividad comercial y en las oficinas de la zona. Más severos serán para las empresasinstaladas en ese rascacielos, como la auditora Deloitte, que tenía allí su sede central y que ocupaba la mayoría de las plantas. Son las otras llamas del incendio, las que quedan después de que las brasas se hayan extinguido. Es de esperar que el Gobierno mantenga la diligencia en el socorro mostrada en el barrio barcelonés del Carmelo. La presencia del presidente del Gobierno y de varios ministros en la zona cero hace augurar que así será. Lo contrario sería difícilmente justificable. A La respuesta de los servicios de emergencia ha estado a la altura de tan exigente examen; aunque el edificio no haya podido salvarse, se evitó el caos y se aseguró la zona LUCES Y SOMBRAS A SEIS DÍAS DEL 20- F ALTAN seis días para el referéndum europeo y el balance de la campaña ofrece más luces que sombras. Hay, sin duda, muchas y buenas razones para votar sí el 20- F, y en este sentido se pronuncian la mayoría de las personas relevantes cuya opinión recogía ayer ABC. Ese trabajo periodístico no tenía pretensiones demoscópicas, sino más bien expositivas sobre el sentido del voto. Al final, la voz silente y anónima de los votantes será la que se decante por su opción preferida y la que decida el resultado. Pero entre las razones esgrimidas para el voto afirmativo no cuentan ni la eficacia de los mensajes que reciben los ciudadanos ni el esfuerzo de los partidos y del Gobierno por transmitir ideas ilusionantes. El empeño de Zapatero en vincular la legitimación democrática de la Constitución europea con su propia opción en política exterior impregna el asunto de un matiz partidista. Es imprescindible, por tanto, diferenciar entre el sí que merece el texto y el supuesto respaldo al Gobierno, que, si continúa por este camino, va a conseguir que se retraigan muchos ciudadanos. No es justo tampoco formular reproches al Partido Popular, que se ha pronunciado siempre a fa- F vor aunque sin desconocer que existen aspectos mejorables, entre ellos la posición relativa de España en el proceso de toma de decisiones. Por lo demás, la contribución de los eurodiputados populares en el desarrollo de la Convención superó con mucho a las aportaciones de otros partidos españoles. En política, cada cual debe asumir sus propias responsabilidades y el Gobierno, que impulsó precipitadamente la convocatoria, no debe buscar excusas a la hora de interpretar los resultados. La reciente encuesta del CIS apunta a un relativo alto índice de participación. Habrá que confrontar el pronóstico con la realidad, sin olvidar que los antecedentes en las últimas elecciones europeas no invitan al optimismo. En todo caso, el ambiente en los mítines (siempre con un nivel de asistencia muy escaso) sólo parece caldearse un poco cuando se tratan asuntos de política nacional. El supermitin de Barcelona ha resultado un fracaso. Si aceptamos de buena fe los estragos causados por la gripe y si se añade que Rajoy declinó en su día la invitación, el resultado es que sólo han participado dos de los cinco líderes anunciados. El texto, ya de por sí farragoso para los expertos, resulta ser un perfecto desconocido para los ciudadanos. Todavía hay tiempo, aunque ya escasea, para hacer llegar a la opinión pública algunos criterios claros. Deben explicarse con rigor el significado histórico de la integración europea y los notables beneficios que ha supuesto para España, con ejemplos prácticos que van desde las autovías o los programas Erasmus a las oportunidades de inversión para nuestras empresas. En cambio, asociar Europa con un falso progresismo o con una alternativa a los Estados Unidos produce como consecuencia lógica la antipatía hacia el texto de muchos votantes. La importancia del envite, lo que hay en juego y el apoyo mayoritario que recibe el sí de los representantes de la voluntad popular hacen que no parezca el momento de interpretar la consulta como la oportunidad perfecta para castigar a un Gobierno que, sin duda, merece la censura por su desacertada gestión en no pocos apartados. Como tampoco los partidarios del Ejecutivo deben votar sólo pensando en echarle una mano. Para eso hay otras consultas. Quedan seis días para aclarar bien las cosas y después, con la información precisa, la suerte estará echada.