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50 Sociedad DOMINGO 13 2 2005 ABC Hace años trabajaron como ingenieros, ejecutivos, médicos, camineros... Hoy, en plena edad dorada, son voluntarios entregados a una causa solidaria: los más desfavorecidos Un banco para la esperanza TEXTO: M. J. PÉREZ- BARCO FOTOS: ERNESTO AGUDO MADRID. Diez de la mañana y el frío todavía cala los huesos en las pocas naves que permanecen abiertas en Mercamadrid. El ajetreo de comerciantes, mayoristas y minoristas, que proveen de alimentos a las tiendas de la ciudad se ha sosegado a esta hora del día, pero la actividad no se ha detenido en el almacén de productos perecederos del Banco de Alimentos de Madrid. Desde las nueve está abierto de par en par para repartir mercancías (frutas, verduras, hortalizas, lácteos, ahumados y bebidas) entre las entidades benéficas que se agolpan a las puertas. Sin embargo, Casimiro lleva desde las siete en pie, limpiando, colocando y clasificando los alimentos almacenados el día anterior, junto al resto de sus compañeros. Todo un trasiego de gente y mercancías. Me faltan horas dice, mientras con el rabillo del ojo echa una ojeada a los voluntarios que mueven los palés apilados en el centro de la nave. Tengo un equipo muy bueno- -explica- Cuesta mucho esfuerzo hasta que los voluntarios conocen el trabajo. Pero ahora cada uno sabe lo que tiene que hacer en cada momento Y no le falta razón. Los seis voluntarios que echan una mano en este almacén funcionan como el engranaje de un reloj. Mientras unos cargan y reparten las cajas de productos a los representantes de los centros asistenciales, otros supervisan que a nadie se le entregue más de lo debido. Hay que distribuir equitativamente apunta Casimiro. Cuando llega otro camión, en esta ocasión repleto de yogures, todos acuden a descargar cuanto antes la mercancía. Después hay que contar y supervisar que ningún yogur esté caducado. Aquí también se pasa un control de calidad explica. Toneladas de alimentos España cuenta con 42 bancos de alimentos agrupados en la Federación Española de Bancos de Alimentos (917356390) constituida en 1996. Más de mil voluntarios colaboran con estas entidades, en su mayoría jubilados que desempeñan tareas contables, jurídicas... de forma gratuita. Cerca de 2.500 empresas, grandes superficies, compañías de distribución e industria donan sus excedentes a los bancos de alimentos del país. La ayuda llegó a 325.000 personas necesitadas durante 2003. El 28 de ellas eran inmigrantes; el 21 personas mayores; 12 toxicómanos; 10 %i ndigentes; 9 parados de larga duración; 7 niños y adolescentes; 6 enfermos terminales, y 3 discapacitados. Se repartieron 26.300 toneladas de alimentos durante el año 2003, por un valor de 43 millones de euros. El Banco de Alimentos de Madrid distribuyó más de 4.200 toneladas de productos en 2003, por un valor de seis millones de euros, que llegaron a 344 entidades benéficas que asistieron a más de 31.000 personas. José Antonio (69 años) comienza a descargar el camión recién llegado Esto es como una droga. Cada día pienso en qué más puedo hacer por la gente que necesita ayuda mo una droga. Cada día pienso en qué más puedo hacer dice Casimiro. Una pasión que, entre bromas, cuenta que le ha llevado hasta el punto de engañar a su yerno. Y ahora él viene conmigo todos los sábados a echar una mano dice. Te tiene que gustar mucho. Estás todo el día pendiente del telefóno. Por eso, ahora la pelea la tengo con mi mujer, por la factura del teléfono- -sonríe- Los donantes nos avisan en cualquier momento para recoger la mercancía. Y vamos a cualquier punto de Madrid, pero también fuera; traemos mazapanes de Toledo, chorizo de Torrijos... Con un camión, con cámara frigorífica, que nos regaló una marca de coches. Aquí no hay dinero insiste. Detrás, Juan (72 años) eleva sus manos afectadas por una artrosis galopante. Pero eso no le impide cargar las cajas de yogures con las manos desnudas y después coger unos guantes para hacerse con los mandos de una carretilla elevadora con la que descarga el ca- Joaquín pasa lista a los centros asistenciales que reciben alimentos mión recién aparcado. No puedo estar quieto en casa dice. Como tampoco Antonio (73 años) ex empleado de un banco que se encarga de supervisar la lista de las entidades benéficas a las que hoy les corresponde una tajada del pastel. Porque aquí cada entidad tiene su día de visita, sus kilos de alimentos asignados y su representante con el correspondiente carné de acreditación. El trabajo es salud. He trabajado toda mi vida para mí, ahora quiero trabajar para los demás comenta Antonio. De la contabilidad se encarga Joaquín, ex jefe de un almacén de importación y exportación de telas. Todas las cuentas tienen que cuadrar, los kilos de alimentos que entran, salen y las existencias. Hoy hemos distribuido 10.713 kilos explica. Como media, los 26 voluntarios reparten de 300 a 400 toneladas cada mes a las personas más necesitadas. A ellos hay que dirigir nuestra fuerza- -añade- No hay que enterrar las facultades que aún conservamos Y detrás de todo el proceso se encuentra Santos (74 años) ex ejecutivo de una multinacional, y ahora responsable de lo que sería el departamento comercial en una entidad privada. Visito a los fabricantes para que donen los productos explica. Él fue uno de los fundadores: consiguió en 1994 la cesión del almacén de Mercamadrid para Banco de Alimentos. Más tarde, se logró de la Comunidad de Madrid la concesión gratuita de una segunda nave de 1.500 Veintiséis voluntarios a la semana A sus 62 años, y tras acogerse a la jubilación anticipada por problemas de salud, Casimiro ha aprendido a dirigir a un grupo de 26 voluntarios que se turnan a lo largo de toda la semana para hacer realidad un objetivo: captar y recoger los excedentes de alimentos de grandes superficies, compañías e industrias, para hacerlos llegar a los centros asistenciales que atienden a los más necesitados. Hasta aquí, podría decirse que el Banco de Alimentos de Madrid funciona como una ONG más, si no fuera porque casi todos sus voluntarios son personas mayores que ya se han jubilado y han decidido regalar gran parte de su tiempo libre, y de sus últimos esfuerzos, a una causa solidaria. Es co-