Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
48 DOMINGO 13 2 2005 ABC Sociedad El Vaticano renueva sus leyes para agilizar y clarificar los procesos de nulidad matrimonial Los trámites jurídicos serán más transparentes y accesibles a personas sin recursos económicos en que los futuros procesos confirman la responsabilidad de los obispos diocesanos en la anulación del matrimonio canónico JUAN VICENTE BOO. CORRESPONSAL ROMA. Los procesos de nulidad matrimonial serán más claros y ágiles gracias al extenso trabajo jurídico acometido bajo la guía de Juan Pablo II y coordinado por el Consejo Pontificio de Textos Legislativos. Su presidente, el cardenal español Julián Herranz, presentó en el Vaticano la Instrucción Dignidad del Matrimonio Dignitatis Connubii de 308 artículos, que unifica la normativa y la jurisprudencia a los 22 años de la promulgación del Código de Derecho Canónico de 1983. El cardenal Herranz subrayó que el nuevo compendio legislativo y procesal no disminuye sino confirma la responsabilidad de los obispos diocesanos sobre sus tribunales, que administran justicia en nombre del obispo La instrucción facilitará el trabajo de jueces y abogados al clarificar y simplificar las normas, ayudando a concluir los procesos en los plazos máximos indicados: un año en primera instancia y seis meses en apelación. b El cardenal Herranz insiste cada tribunal una persona que proporcione gratuitamente información sobre su funcionamiento, el modo de presentar causas, el nombre de los jueces y de los abogados acreditados, etc... A título orientativo, la Conferencia Episcopal Italiana (CEI) prevé como honorario del abogado entre 1.400 y 2.700 euros por causa, y unos 500 euros para gastos de tribunal, si los interesados pueden pagarlo. En el Tribunal de la Rota Romana, que juzga las apelaciones, el 69 por ciento de las causas del año pasado fueron gratuitas. Los costes escandalosos son los de algunos abogados especialistas en alargar los procesos y exigir repetidas pruebas periciales de psicólogos o psiquiatras. En los tribunales diocesanos, el juez ha de ser un sacerdote con estudios superiores de derecho canónico y mayor de 30 años. Antes de aceptar la causa, debe sugerir a las partes la posibilidad de convalidar, por su bien o el de los hijos, el matrimonio que fuese nulo en origen. A su vez, el promotor de justicia puede ser un clérigo o un laico, lo mismo que el defensor del vínculo Juan Pablo II junto a los miembros del Tribunal de la Rota romana que interviene en favor de la institución matrimonial cuando las dos partes consideran que su matrimonio fue nulo. Aunque se lleve adelante sin público, se trata de un auténtico proceso porque, según el cardenal Herranz, nadie es juez imparcial en causa propia y porque tanto en la Iglesia como en la sociedad civil, el matrimonio no es una cuestión de interés estrictamente privado. En todas las civilizaciones ha sido una unión de naturaleza pública En el año 2002, el último sobre el que se dispone de datos, se llevaron a cabo en todo el mundo 56.236 procesos, de los cuales 46.092 terminaron en declaración de nulidad matrimonial, mientras que se declararon válidos 2.890 matrimonios. Las otras 7.250 causas fueron abandonadas en trámite por acuerdo de convalidación, muerte de uno de los cónyuges u otras causas. Toda ruptura matrimonial supone un fracaso, apunta Cristina Guzmán, abogada del Tribunal de la Rota de Madrid, quien conoce en persona el proceso para declarar nulo un matrimonio El matrimonio nunca fue válido Para evitar equívocos, cada vez más frecuentes en las culturas de divorcio a la ligera el cardenal Herranz insistió en que los tribunales de la Iglesia no anulan jamás un matrimonio, sino que declaran nulo el que nunca fue válido por engaño de una de las partes, inmadurez psicológica, falta de libertad u otros motivos. El purpurado español no se atrevió a precisar si las nuevas normas implicarán un porcentaje mayor o menor de sentencias de nulidad, pero da por seguro que aumentará mucho el número de procesos, ya que no se prolongarán excesivamente La maquinaria jurídica será más transparente y accesible a personas con escasez de medios económicos. El artículo 112 indica que cada diócesis debe publicar la lista de abogados acreditados ante el tribunal, a los que corresponderá la defensa de oficio de quienes no tengan medios para pagar el proceso. El artículo 113 requiere en Hay que asumir la realidad TEXTO: JESÚS BASTANTE MADRID. Cristina Guzmán, abogada del vínculo en el Tribunal de la Rota de Madrid, asegura que la mayor dificultad por parte de los creyentes que se ven en una situación así es la de llegar a concluir que su matrimonio no fue real Guzmán es una profunda conocedora de la tesitura por la que pasan las personas- -casi siempre el proceso es incoado por uno de los dos cónyuges- -que solicitan la nulidad matrimonial, y cada año representa a decenas de clientes. Además, ella misma solicitó, y logró, la anulación de su matrimonio. Me casé con 22 años, y a los 28 estaba separada y con dos hijos pequeños- -relata- Tardé cinco años en decidirme a solicitar la nulidad, después de aposentar sentimientos e ideas. Al principio, únicamente te preguntas por qué y buscas de qué modo has sido culpable de una situación que desemboca en separación. Pero al final, hay que asumir la realidad y dejar de preguntarte por qué sucedió En su caso, Cristina buscó una causa en la que no nos sintiéramos perjudicados ninguno de los dos Su exmarido, incluso, accedió a declarar- -algo que no suele suceder- -y se declaró la nulidad por exclusión de la indisolubilidad o falta de compromiso para superar las dificultades inherentes al matrimonio. Pese a la libertad para volver a contraer matrimonio canónico, la abogada considera que en realidad, lo úni- co que se te ofrece es la puerta abierta a rehacer tu vida desde el punto de vista de un católico porque las nulidades no son una pócima mágica para rehacerte afectivamente Cristina Guzmán achaca al desconocimiento de muchas personas el no acudir a los tribunales eclesiásticos para solicitar una nulidad. Muchos creen que la nulidad significa que nada ha existido, y eso es muy duro. ¿Por qué tengo que borrar mis vivencias? Son reales, han existido y con el tiempo te acabas quedando sólo con lo bueno. Otra cosa es que, jurídicamente, dichas vivencias no tengan la validez que pensábamos En su experiencia profesional con otras rupturas matrimoniales, Guz-