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ABC DOMINGO 13 2 2005 37 Un grupo radical propina una brutal paliza a dos policías municipales en Malasaña Los Príncipes de Asturias inaugurarán el Palacio de los Deportes el próximo miércoles se 120 bomberos en las tareas de extinción del incendio. El Samur- Protección Civil activó también un dispositivo especial, entre el que se encontraba, incluso, un autobús para el traslado de los posibles heridos. Asimismo, 50 sanitarios acudieron al lugar. Milagrosamente, no hubo que lamentar daños personales, al menos no de importancia. Tan sólo tres bomberos sufrieron heridas leves por inhalación de gas y agotamiento. La envergadura del incendio hizo que el calor que desprendía el rascacielos se sintiera perfectamente desde la esquina de Castellana con Raimundo Fernández Villaverde. A medida que pasaban los minutos, el miedo iba a más, puesto que el los bomberos no conseguían controlar el fuego. Además, un responsable de seguridad de El Corte Inglés se afanaba en recabar noticias acerca de si el edificio donde trabajaba estaba siendo afectado. Como si de una vela se tratara, el edificio Windsor mostraba una imagen patética, a la vez que impresionante. Una verdadera antorcha cuya estructura se iba debilitando poco a poco. Un volcán que iba vomitando bolas de fuego indiscriminadamente. En un principio, el fuego iba saliendo por las ventanas, incluso se veía cómo el fuego se propagaba a pisos inferiores. Las llamas treparon con una rapidez inaudita, hasta que la fachada comenzó a desmoronarse. Una impresionante y densa humareda negra iba subiendo, mientras que la de los escombros, blanca, inundaba la parte inferior del edificio. La Policía, visiblemente nerviosa, amplió el radio a 1 kilómetro. Mientras, el fuego iba devastando el interior de todo el edificio. La parte superior de todo el edificio ya se había derrumbado. Era la una y cuarto de la madrugada. ¡Esto es un infierno, algo increíble, como las Torres Gemelas! La zona de Azca y Nuevos Ministerios se convirtió en un enjambre de ciudadanos que, con sus cámaras o con los teléfonos móviles, se afanaban en captar instantáneas de lo que algunos calificaban como algo histórico ¡Esto es un infierno, algo increíble, como las Torres Gemelas! exclamaba un joven a su novia por el teléfono móvil. Mientras, la inmensa humareda provocada por el incendio, que se veía desde cualquier punto de la ciudad, penetraba en las viviendas más cercanas a la Torre Windsor. Los habitantes de un inmueble de la calle de Agustín de Betancour tuvieron que ser desalojados, y sanitarios del Samur tuvieron que asistir a algunas personas por los efectos del humo y crisis nerviosas. Asimismo, cuatro edificios vecinos al siniestrado fueron regados con agua, en previsión de que el fuego se extendiera a éstos. De hecho, por la zona comenzaron a registrarse pequeñas explosiones, por lo que tuvo que ser suspendido el servicio de gas en cientos de metros a la redonda. Además, las líneas de Metro que pasan por la estación de Nuevos Ministerios- -6, 8 y 10- -fueron interrumpidas poco después de declararse el incendio. Estructura tambaleante La estructura se fue debilitando minuto a minuto. A las dos menos diez de la mañana, el fuego continuaba sin ser controlado, y los cascotes que se desprendían eran mayores. Ocho plantas del edificio, las superiores, ya no existían. En el piso 15, los Bomberos arrojaban espuma para enfriar la estructura y que ésta no cediera. Al lugar de los hechos acudieron los principales responsables políticos de la región, con la presidenta regional, Esperanza Aguirre, al frente; estaban con ella el alcalde de la capital, Alberto Ruiz- Gallardón, y el concejal de Seguridad, Pedro Calvo. El entorno de Nuevos Ministerios se mantuvo cortado al tráfico, muy especialmente, la calle de Raimundo Fernández Villaverde, junto a cuyo puente se encuentra el edificio siniestrado. El caos de circulación se extendió como una mancha de aceite por toda la zona. La Torre Windsor llevaba varios meses en rehabilitación. De hecho, la grúa que estaba siendo utilizada en estas labores era el mayor peligro para la zona adyacente al rascacielos que ayer quedó reducido a cenizas.