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10 La Entrevista DOMINGO 13 2 2005 ABC JOACHIM FEST Historiador, periodista, autor de El hundimiento el libro sobre los últimos días de Hitler Los líderes de Europa son hombres sin formación histórica KRONBERG (ALEMANIA) Desde hace muchos años es difícil pasearse por una buena librería de Alemania y no ver varios libros de Joachim Fest (Berlín, 1926) en los lugares destacados de los estantes. Ahora está especialmente de moda porque una de sus últimas obras, El hundimiento ha servido de base para elaborar el guión de la película homónima, protagonizada por Bruno Ganz, y que compite con Mar adentro de Amenábar, por el Oscar a la mejor película extranjera. Pero encasillar a Fest como el autor de El hundimiento es como tomar el rábano por las hojas. Fest, por decirlo pronto, es un hombre que merece de verdad el título de comentarista: opina sobre lo que sabe, y opina cuando ha estudiado a fondo el problema. Después, además, escribe con pasión y con el máximo cuidado. Su prosa, sin duda, es una de las mejores de la lengua germana. Fest, para terminar de decirlo, puede hablar como pocos de Hitler, de la Alemania nazi y de la Alemania de ahora. Sin duda a todo ello le han ayudado, además de sus propios talentos, que son muchos, los años de director del Frankfurter Allgemeine Zeitung un periódico sin el cual no se entendería Alemania. El historiador, simpático, ultracorrecto, cumplidor y puntual, nos recibe en su villa de Kronberg, en las cercanías de Fráncfort del Meno. -En las críticas a la película El hundimiento basada en su libro, se habla de un Hitler humano pero de ninguna manera me parece que se desprenda esa interpretación de la lectura de su obra, sino más bien la de un poseso por la destrucción total. -Creo que resaltar el Hitler humano es del género tonto. Hitler era un hombre, claro, pero un hombre que nos mostró hasta dónde pueden llegar a ser capaces los hombres. La Ilustración nos decía que los hombres realizaban obras magníficas y que no existía el mal. Existe el mal. Hitler nos lo recuerda. Stalin también. Pol Pot también. Y otros muchos. Porque una vez Hitler le diera un beso a su amante, o porque fuera simpático con una secretaria, por eso concluir que era humano, es una idiotez. Cada día morían miles de personas simplemente porque no cedía. -En su biografía sobre Hitler, cuando narra los años que pasó en Viena, da a entender que podría haber habido una intervención demoníaca en la vida del genocida. ¿Puede decir algo más al respecto? -Ahora no lo recuerdo, pero no creo que empleara esa palabra, teuflisch (demoníaco, en alemán) Sea como fue- Fest es toda una institución en Alemania. Se trata tal vez del historiador más lúcido de Hitler y el nazismo. Pero además sus comentarios sobre la actualidad rezuman agudeza y sabiduría TEXTO: JOSÉ GRAU FOTOS: ARGUM re, lo que quería indicar es que a veces el mal gana de tal manera a los hombres, que se convierten casi en diablos. Pero siguen siendo hombres. No son monstruos de otra galaxia. Son hombres de aquí, de los que tenemos que ocuparnos. Tenemos que enfrentarnos al mal, y eso tiene muchas consecuencias en la actualidad, que aún no se han extraído. -Parece que hay obsesión con Hitler, siempre dándole vueltas. ¿Lo mejor que podría pasar no sería que lo olvidáramos? -No. No se le puede olvidar. Ocurre también en otros espacios geográficos. Hace algún tiempo que viajé por el Este y, por ejemplo, en Varsovia, a Hitler se le considera el mal absoluto. Pero en los Estados bálticos, o en Kiev, es Stalin el que se lleva la palma. Eso está en la memoria de los hombres. Es indeleble. Por lo menos para los historiadores, Hitler será siempre un desafío, probablemente también para la gente aficionada a la historia. -En Alemania, opinan muchos comentaristas, se ha pasado de la vergüenza por los años del nazismo, a hablar de sentirse víctimas de los aliados, por ejemplo, por el enorme sufrimiento de la población civil en los últimos meses de la guerra y por la destrucción de ciudades enteras. ¿Están revisando la historia? -Quizá se trate de una revisión. Pero naturalmente que los alemanes fueron también víctimas. Mire usted, yo provengo de una familia que estaba contra los nazis. Mi padre era funcionario y le destituyeron. Todos sus parientes opinaban que los nazis eran unos asesinos. Perdieron sus casas. Fueron expulsados de los territorios donde vivían. Muchos de ellos fueron violados. Una tía mía fue violada, no sé, 13 ó 14 veces. Muchos pagaron con la vida. Naturalmente que fueron víctimas. Hitler fue un mal no sólo para una minoría, ha sido una desgracia para toda Europa. Por supuesto que hubo gente que le apoyó. Pero no es cierto que Hitler, en todo lo que hacía, recibiera la ovación de los alemanes. -A propósito del sufrimiento de su pueblo. ¿Es usted un historiador que piensa que la historia tiene sentido y está gobernada de forma providencial? -No. Eso es un invento de Hegel. Pero VÍCTIMAS Quizá se trate de una revisión. Pero naturalmente que los alemanes fueron también víctimas RELIGIÓN La descristianización es también una desculturización. Seremos un pueblo sin ojos ZAPATERO Los países actúan muy mal si toman una decisión y al cabo de poco tiempo la contraria NO A TURQUÍA, NO A BULGARIA Turquía está fuera de todas las tradiciones europeas. Me parece que Bulgaria tampoco pertenece a Europa la historia no tiene sentido. -Los católicos piensan que la historia tiene sentido, que existe la providencia. -Providencia tampoco hay para los católicos. Está Dios. La providencia es un concepto secularizado. Para los católicos la historia tiene meta: la venida de Dios a la Tierra en el último día. -Usted tenía 12 años cuando empezó la II Guerra Mundial. ¿Cuándo se dio cuenta de que el régimen nazi era un régimen criminal? -Lo supe desde el principio. Bueno, yo no. Lo supe por el ambiente que se vivía en mi casa, por mi padre, por mi familia. Mi padre nunca ocultó que consideraba criminales a Hitler y a la gente que tenía alrededor. ¿Desde el primer momento? -Desde el primer momento. Seis semanas después de que Hitler se hiciera con el poder, mi padre fue destituido. De tal manera que no he tenido ningún conflicto, ni fue necesario convertirme. -Le he preguntado pensando en una frase que leí de Golo Mann célebre historiador, hijo del novelista Thomas Mann y que más o menos decía: Después, tras la guerra, fuimos todos mucho más listos -Gracias a mis padres, en ese sentido, siempre fui listo. -Hace unos días se ha celebrado el sexagésimo aniversario de la liberación de Auschwitz. ¿Piensa que las relaciones entre polacos y alemanes superarán las heridas de la guerra? -Las heridas de la guerra, sí. Para los alemanes es fácil; para los polacos, algo más difícil. Lo que para muchos alemanes, también para mí, resulta difícil de superar, es la pérdida de los territorios alemanes de antes de la II Guerra Mundial. Hoy en día aquello es horrible. -Se refiere usted a Silesia. -No. A una zona de la vieja Prusia, al oeste de Fráncfort del Oder, de donde provengo. Me cuesta acostumbrarme al pensamiento de que no sea alemán, aunque bastaría con que fuera europeo. -Polonia es un país europeo. -Sí, pero los polacos son muy desconfiados. También ellos perdieron muchos territorios en el Este, que en parte habían ganado ilegalmente al comienzo de los años veinte, en una guerra; una parte de Bielorrusia. ¿Piensa que todo eso no está ya solucionado? -No. Emocionalmente no está ni mucho menos solucionado. ¿Pero de derecho? -De derecho, sí; más bien diría contra el derecho -Usted ha sido durante muchos años director del renombrado diario Frankfurter Allgemeine Zeitung ¿Qué es lo más importante que ha vivido desde ese privilegiado puesto? -Sin duda, la reunificación de Alemania, oficialmente el 3 de octubre de 1990. La realización de un gran sueño. ¿Lo esperaba usted? -Lo esperaba tras la caída del Muro. Antes pensaba que tardaría más, unas décadas más. -Se tiene a veces la impresión de que Alemania se cree superior a otras naciones, mejor en muchos aspectos. Pienso en el himno Deutschland, Deutschland über alles (Alemania, Alemania por encima de todo) ¿Es Alemania mejor? -No. ¿Por qué? Yo nunca lo he pensado. Alemania es un país como otros. Tiene sus peculiaridades, su características simpáticas y otras no tanto. De España puedo decir lo mismo, y de Italia; de todos los países. Los alemanes no son una excepción. No son mejores,