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ABC SÁBADO 12 2 2005 33 Ana Botella reclama al Estado 18 millones de euros por la regularización de inmigrantes La economía madrileña crecerá este año por encima de la media nacional, según un informe de CEIM DE SAN BERNARDO La parada de autobús donde el asesino del naipe cometió su segundo crimen ciones en las que incurrió el procesado, que explicó que en el local había un perro pequeño y marrón. EFE Aseguró que se equivocó y reconoció en el hospital a otra persona que fue detenida. Se le parecía mucho. Tenía la misma nariz, aunque el pelo más corto. Yo estaba ingresada, muy mal... Cuando él (Galán) se entregó, me mostraron nueve fotos: sólo una era la suya. No le había visto desde ese día; le reconocí de inmediato. No tengo dudas. Galán es el que vi en el bar y el que mató a mi hijo y a Juana Su letrada, Concha Stampa, intentó que viera su rostro, ya que, al estar ausente de la sala no podía observarle. El juez no lo autorizó, aunque certificó que era el de la foto, que, para más inri era la única presentada sin el nombre del acusado. Y surgió una de las contradic- La superviviente del doble crimen afirmó que reconoció por error a otra persona; se le parecía mucho, yo estaba fatal, ingresada La acusación trató de que la testigo viera al acusado, pues le reconoció por foto: el juez no lo permitió pero certificó que era Galán No vio al perro: estaba encerrado La testigo y un ayudante lo desmintieron. A Vera la encerrábamos en el almacén para que no molestase al público Interpelada sobre si víctima y verdugo se conocían afirmó: No lo sé. Daba la sensación de que sí por las sonrisas. Me quedaré con la duda Galán se revolvió en la silla, sintiendo decenas de miradas en su nunca. Otra testigo indicó que escuchó ese día una conversación entre tres personas en la que una de ellas acusaba a otra. Se la tenía jurada a Mikel dijo, sin recordar el nombre del aludido- -no era Galán- La Defensa intentó como estrategia invalidar la primera manifestación del imputado, en la que se confesó el autor de los crímenes; no lo logró, y el letrado del Estado en un lapsus pidió su absolución. Antes declararon los agentes que acudieron ese día al escenario de otro crímen del presunto asesino en serie: una parada de autobús en la plaza del Mar del Plata (Madrid) Fue el primero con su firma: el as de copas, que colocó debajo de sus tobillos. Se trataba de Juan Carlos M. E. de 28 años. Hallaron restos de munición; de la bala, ni rastro. El cadáver rodeaba un árbol y tenía una profunda herida en un ojo. Estaba envuelto en sangre.