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ABC SÁBADO 12 2 2005 Internacional 29 Para asustar y exigir comida a cambio como Corea del Norte. Para enseñar los dientes a los vecinos, como Pakistán e India o para adiestrar el músculo militar como China, las potencias nacientes se dedican a fabricar sus propias bombas atómicas El selecto club de las potencias nucleares TEXTO: ENRIQUE SERBETO CORRESPONSAL BRUSELAS. En todos los pueblos de Pakistán hay al menos un monumento a la memoria de la montaña donde este país realizó su primera explosión nuclear y otro al misil con el que se declararon capaces de disparar la bomba. El doctor Abdelqader Khan, el científico que dirigió el programa paquistaní, ha sido un auténtico héroe nacional porque logró dotar al país del arma que les permitía afrontar el arsenal atómico de la India y poner fin a un periodo de gran ansiedad colectiva que se desencadenó en 1973, cuando sus vecinos y a la vez enemigos se proclamaron como primera potencia potencia nuclear de la región. Hasta 1998, los dos rivales asiáticos estuvieron dialogando a base de exhibir sus respectivas capacidades destructivas con explosiones controladas. El año pasado Khan fue detenido y acusado formalmente de haber facilitado la transferencia de tecnología nuclear destinada a otros dos países musulmanes, Irán y Libia. No hay nada tan estricto como el sistema internacional de control sobre la energía atómica y la mayor parte de países del mundo han firmado ya el Tratado de No Proliferación, y sin embargo, la tecnología atómica sigue intentado circular por el mundo como la más valiosa mercancía clandestina, capaz de convertir a cualquier Gobierno del planeta, por minúsculo o pobre que sea, en un gigante militar. Desde que la tecnología lo ha hecho posible, hasta algunos grupos terroristas han intentado hacerse con una bomba nuclear portátil. Armamento nuclear en el mundo Bielorrusia Devolvió todas sus cabezas nucleares a Rusia en 1996 Kazajstán 1.410 cabezas devueltas a Rusia en 1995 Corea del Norte Por lo menos una cabeza nuclear, quizá 6. Busca el desconcierto de los EE. UU. Ucrania 3.000 cabezas, supuestamente devueltas a Rusia India Alrededor de 30 cabezas (primer ensayo nuclear en 1976) Israel Entre 1966 y 1967 tuvo su primera cabeza. La CIA calcula hoy entre 75 y 130 cabezas nucleares Los cinco grandes Pakistán Alrededor de 15 (Primer ensayo nuclear en 1998) Irán Lo intenta pero sin éxito. Este año podría ensamblar la primera Estados Unidos 9.300 cabezas nucleares Rusia Alrededor de 9.500 Reino Unido 185 ojivas nucleares Francia 460 cabezas China 400 ojivas Suráfrica 6 cabezas supuestamente destruidas Infografía ABC Corea del Norte podría producir 8 bombas atómicas PABLO M. DÍEZ. CORRESPONSAL PEKÍN. Un día después de que Corea del Norte anunciara que tenía armas nucleares, la tensión se ha disparado en el Paralelo 38, la frontera con Corea del Sur. Las últimas escaramuzas se han producido en el Mar Amarillo, donde Pyongyang acusa a Seúl de invadir tres veces su territorio. Sobre todo esto pesa la amenaza nuclear de la República Democrática Popular de Corea, un paupérrimo país cerrado totalmente al exterior. A pesar de las penurias que atraviesa, los expertos consideran que Pyongyang podría disponer de plutonio o uranio enriquecido para fabricar ocho bombas atómicas. Otros dudan de su capacidad para ensamblarlas y explican la provocación nuclear como una estrategia en las negociaciones sobre su desarme. Así se justifica la oferta de ayer de un representante coreano en la ONU de mantener contactos bilaterales con EE. UU. para desactivar el conflicto. Disuasión por comida No es la primera vez que Corea del Norte proclama que dispone de armamento nuclear y aunque nadie acaba de creérselo del todo, se sabe que la dictadura de Pyongyang lleva años tratando de conseguirlo. Teóricamente para disuadir a surcoreanos y estadounidenses de una inexistente amenaza de invasión, aunque sea a costa de gastar los recursos que necesitan para sobrevivir sus famélicos ciudadanos. Pero si fuera cierto, países como Corea del Sur o Japón tendrían sobradas razones para sentirse incómodamente amenazados por un sátrapa imprevisible como Kim Jong- Il. Desde que el 6 de agosto de 1945 se lanzó sobre Hiroshima la primera bomba atómica, la humanidad ha vivido bajo la sombra de estas armas con capacidad destructiva prácticamente ilimitada. Estados Unidos fabricó la primera, pero para entonces la Unión Soviética ya tenía prácticamente terminada la suya y después muchos otros países han intentado hacerse con la tecnología para ascender al muy selecto club de las potencias nucleares. Francia hizo de su arsenal nuclear la bandera de su independencia y Chi- na a su vez las desarrolló como expresión de su capacidad tecnológica y de su voluntad de ser considerada como una potencia mundial. Junto a Gran Bretaña, todos ellos cerraban la lista de los países que se consideraron lo bastante seguros como para garantizar que semejante poder destructivo esté en buenas manos. Pero la lista ha seguido ampliándose y aunque nadie lo hace a la luz del día, es evidente que no faltan países que intentan por todos los medios dotarse de la tecnología necesaria para fabricar sus propias bombas. Irak estaba claramente en el camino hasta que la Primera Guerra del Golfo puso fin a toda la capacidad de rearme de Sadam Hussein. pandir el liberalismo en toda la convulsa región de Oriente Próximo. A los ojos de Teherán, la bomba atómica puede acabar siendo la única garantía de supervivencia para la República Islámica. La incógnita israelí En cierto modo, esa sensación de verse rodeado de enemigos potenciales es lo que llevó en su día al Estado de Israel a hacer lo mismo, aunque de momento prefiera mantenerlo en secreto para no servir de pretexto a las pretensiones de sus vecinos árabes. Como Israel no ha firmado el Tratado de No Proliferación, no está sujeto a las inspecciones internacionales y las únicas noticias que se tienen sobre el programa nuclear de este país provienen de Mordejai Vanunu, un empleado de la central nuclear de Dimona que fue detenido hace 20 años por haber revelado detalles a la prensa británica. Ha sido puesto recientemente en libertad. Algunos de estos vecinos de Israel podrían haberse interesado por conseguir una de las más de 20.000 cargas nucleares que se calcula que tenía la Unión Soviética. Ucrania, Bielorrusia y Kazajstán renunciaron a las que habían quedado en su territorio de los arsenales soviéticos y las autoridades de Moscú han asegurado siempre que en ese trasiego no se ha perdido ninguna. O tal vez sí, aunque sólo lleguemos a saberlo cuando sea demasiado tarde. Cerca de la meta... Irán Irán, por su parte, estaba entonces muy lejos del nivel tecnológico necesario, pero ahora es probablemente el país que más cerca está de dar el paso necesario para transformar la tecnología civil de un generador de energía eléctrica en una bomba de uso militar y parece poco probable que las promesas de cooperación económica de la Unión Europea logren retrasar por mucho tiempo esta ambición. Rodeado por fuerzas de Estados Unidos (al este Afganistán y al oeste Irak) el régimen teocrático islámico se siente abiertamente amenazado por los planes de la Administración Bush de ex-