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ABC SÁBADO 12 2 2005 Opinión 5 Prurito competencial La Audiencia Provincial de Madrid contradijo ayer a la Audiencia Nacional y decidió no anular las redenciones de pena al etarra José Ignacio de Juana Chaos. Un prurito competencial mantiene enredados en esta querella a ambos tribunales, para regocijo del preso, que andará frotándose las manos con la discrepancia. Parece que alguien está equivocando prioridades. La extraña gripe Schröder El que iba a ser el gran mitin del PSOE a favor del sí a la Constitución europea fue casi un fiasco. Ni Schröder ni Berlusconi acudieron a la cita y sólo Chirac acompañó a Zapatero. La gripe fue la excusa oficial de los ausentes. Muy extraña la contraída por el canciller alemán, desde ayer conocida como gripe Schröder que le impide a uno viajar en apoyo del presidente español pero que, risa va risa viene (foto portada) no le obsta para mantener una frenética actividad en su país. Los desdenes solían venir de EE. UU. pero ahora hasta el amigo europeo dice auf wiedersehen (adiós) El bisturí de Miller Le hubiera bastado su matrimonio con Marilyn Monroe para pasar a la posteridad, pero Arthur Miller ha sido mucho más; ha sido uno de los grandes dramaturgos del siglo XX. Supo diseccionar con un preciso bisturí la sociedad de su tiempo y convirtió sus textos en una llamada a la conciencia de sus contemporáneos, desde un teatro sincero, exacto y conmovedor. REUTERS Bruselas abronca por la regularización masiva. La Comisión Europea estima que las regulaciones de inmigrantes sin papeles, como la desarrollada por el Gobierno español, pueden contribuir al efecto llamada de más extranjeros ilegales, según afirmó el vicepresidente del gobierno europeo, Franco Frattini. Tras conocer las dimensiones del caso español y recoger las quejas expresadas por los Ejecutivos de Alemania y Holanda, la Comisión y la Presidencia de turno luxemburguesa han decidido someter a debate un sistema de información mutua y alerta previa de este tipo de procesos En la imagen, la instantánea del naufragio de una patera en las costas de Fuerteventura, recogida por el reportero gráfico de Reuters Juan Medina, que obtuvo ayer el tercer premio en el certamen World Press Photo 2004. terno. Ayer mismo la Presidencia europea nos recordaba nuestras obligaciones como socio leal, de información y consulta previa, porque las campañas extraordinarias de regularización pueden producir inconvenientes para otros Estados miembros y constituyen, en cierta forma, una incitación a la inmigración clandestina Esa es la evidencia científica de un informe de la Comisión del pasado junio que subraya que los países que acometieron procesos extraordinarios de regularización tuvieron que repetirlos, como media, cada seis años y medio, porque las reservas de inmigrantes clandestinos se reconstituían rápidamente. Una evidencia que se ve corroborada por la experiencia humana, frustrante y sobrecogedora, que conocen bien los habitantes de las costas de nuestro país. Sacar inmigrantes a flote es una obligación moral que literalmente cumplen con admirable entrega fuerzas de seguridad y voluntarios de la sociedad civil. Pero no puede constituir la base de una política responsable de inmigración que ha de combinar el respeto a la dignidad humana con las posibilidades reales de integración social. En estos días que tanto hablamos de Europa, habrá que recordar que somos, por circunstancias del destino, la puerta de Europa. El arte del buen gobierno no consiste en buscar o utilizar fotos de impacto, sino en crear consensos para evitar que esas fotografías se conviertan en rutina. ILEGALES A FLOTE FERNANDO FERNÁNDEZ N UNCA se reconocerá suficientemente la contribución de los inmigrantes a nuestra prosperidad económica y social. Pero tampoco hay muchos casos en la historia de países que pasan, en el discurrir de una sola generación, de tener que emigrar para buscarse la vida a depender de la inmigración para su crecimiento y bienestar. Probablemente por eso, porque somos una tierra de indianos abierta y generosa con los que a ella acuden a trabajar, por los mismos motivos y con las mismas inquietudes por los que lo hicieron antes, a otras tierras, nuestros antepasados, hemos sido capaces de integrar en armonía y sin apenas tensiones casi 3 millones de extranjeros en menos de una década. Para que siga siendo así, la siempre compleja y humanamente difícil política de inmigración requiere de un consenso social que se ha roto una vez más por razones difíciles de entender. Se ha roto el consenso interno y el ex-