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68 Espectáculos VIERNES 11 2 2005 ABC VIERNES DE ESTRENO Miércoles de ceniza DENNIS QUAID Actor. Protagonista de El vuelo del Fénix Hobbit eres y en hobbit te convertirás, Elijah F. M. B. Volar es sentirse libre Protagoniza El vuelo del Fénix un remake de la película del mismo título dirigida por Robert Aldrich en 1965 y que protagonizó James Stewart. En ella se narran las aventuras de un grupo de supervivientes de un accidente de aviación en medio del desierto TEXTO: ROSA GAMAZO OÑATE Edward Burns y Rosario Dawson Dirección: Edward Burns Intérpretes: Edward Burns, Elijah Wood, Rosario Dawson, Oliver Platt Nacionalidad: EE. UU. 2002 Duración: 98 minutos Calificación: Nos llega con retraso esta película de título religioso, aspecto mafioso y desarrollo del Oeste. Edward Burns, actor, guionista, director y productor tan interesante como narcisista (el tío parece el dueño de la cámara) hace las veces del antiguo pistolero redimido cuyo pasado, en forma de hermano que se equivocó de tiroteo, se niega a permanecer enterrado. En su indisimulado esquema no faltan pistolas, clanes ni las típicas refriegas de saloon con la aportación de marcar a los buenos con la cruz de ceniza propia de un miércoles tan señalado. La acción transcurre en ese barrio tan cinematográfico que es la Cocina del infierno donde el equilibrio inestable entre las bandas se tambalea cuando el fantasma Elijah Wood pasea estúpido y fugaz por sus calles. El pulso del filme es acertado, bien aderezado por su banda sonora, con una textura no carente de estilo y algunos secundarios de los que dan vidilla, pero la escritura descuida la verosimilitud cada vez que dobla la esquina y al menos dos personajes se zambullen en el ridículo: la ex novia charlatana del protagonista (imposible imaginarlos juntos) y, sobre todo, Elijah Wood, fuera de lugar sin un par de elfos cerca, por no hablar de lo grande que le viene su presunta viuda, la guapísima Rosario Dawson. Su caso es el ejemplo perfecto de cómo una mala elección de reparto puede arruinar una película. Una pena los contados defectos del filme, que echan a perder virtudes cada vez más caras de ver. Se sabe de títulos con decenas de errores que alcanzaron el título de obras maestras, pero Burns parece demasiado satisfecho de haberse conocido en el rodaje. ¿Cuál es su relación con los aviones? -Tengo la licencia para pilotar. ¿Le gustaban las películas con aviones de niño? -Sí. De hecho, la película original de Robert Aldrich es una de mis favoritas y también de mi padre. ¿Cómo se siente uno haciendo el papel que hizo hace años James Stewart? -Muy bien. Es un papel muy interesante. No hay mucha gente joven que recuerde la película original, que es estupenda. Creo que es un filme perfecto para hacer un remake La tecnología disponible hoy en día para hacer una película de este tipo es increíble comparada con la que había cuando se hizo la original. ¿Cuándo empezó a pilotar aviones? -Cuando rodé la película Elegidos para la gloria en la que interpretaba a un astronauta. Siempre me ha dado un poco de miedo volar, y por eso pensé que era importante para mí aprender. Además pragmáticamente es una forma muy sencilla de ir de un lado otro y te da una sensación de libertad como pocas otras cosas. -Algunas escenas están rodadas en el desierto. ¿Cómo fue la experiencia? -Estar en Africa te cambia la vida en cierto modo, aunque no sabría decir exactamente en qué. Dennis Quaid, piloto en la película El vuelo del Fénix ¿Ha estado alguna vez en una situación en la que pensara que su vida corría peligro? -Sí, precisamente en un avión. Fue mi primer vuelo después de conseguir la licencia para volar. Fui a Las Vegas y, tras pasar allí dos horas, me encontré al regresar con una nube negra de dimensiones monumentales. Llamé al servicio metereológico y me dijeron que saliera de esa zona cuanto antes. No tenían ni idea de que yo era un piloto primerizo. El avión empezó a descender. Notaba como si el avión se fuera a partir en dos. Tuve que volar sobre areas restringidas para salir de ahí. Me ayudó el hecho de que dos personas volaban conmigo y se pusieron tan nerviosas que no tuve más remedio que estar calmado. El vuelo del Fénix Alas de gorrión JOSÉ MANUEL CUÉLLAR No hay ideas. Las azoteas de los guionistas están más secas que una terraza en Nairobi. Así que venga a tirar de lo antiguo. Este El vuelo del Fénix es una revisión de la película del mismo nombre que Robert Aldrich realizó en 1965, con Dennis Quaid en lugar de James Stewart y con Giovanni Ribisi en el de Hardy Kruger. Sólo éste último sale indemne de la tarea, no de la comparación, sino de la tarea total porque en realidad ni aquella alcanzó cotas destacadas (a pesar de lo que creen los puristas no todas las películas antiguas son buenas) ni ésta tampoco. Se dijo de aquella que tenía un retrato psicológico de los personajes inequívoco, espectacular. No era así, ni siquiera el elenco de actores, que era formidable, salió airoso del reto de narrar las peripecias de este Director: John Moore Intérpretes: Dennis Quaid, Giovanni Ribisi, Miranda Otto Nacionalidad: Estados Unidos, 2004 Duración: 113 minutos Calificación: avión caído en el desierto y del que sólo se puede salir construyendo otro. Aquí se ha mejorado poco el discreto trabajo de Aldrich aunque en el haber de esta última habría que señalar que la tecnología les ha ayudado a realizar un aterrizaje forzoso espléndido, casi digno del accidente de Di Caprio en El aviador En el resto hay pros y contras. En el trabajo de John Moore se mete a una mujer en el reparto (Miranda Otto) y se nota que está metida a empujones, sin apenas nada que justifique su pre- sencia. Quaid- -que, por cierto, se encuentra en una forma espléndida a sus 50 años- está con la corrección que se le supone a un tipo de su oficio, pero siempre a años luz de su inigualable Doc Hollyday en Wyatt Earp Y desde luego Ribisi está continuamente un escalón por encima del resto en una narración simple y adecuada, sin despegarse del guión original y sin aportar originalidad alguna. Eso sí, la película tiene unos agujeros negros como la noche, sobre todo en un final casi ridículo (los piratas del desierto les acechan durante días y les atacan justo cuando se disponen a irse) que produce irrisión. Total, una más de aventuras sin grandeza alguna y con rasgos psicológicos que sólo arañan la piel. La arena los tapa enseguida.