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ABC VIERNES 11 2 2005 Espectáculos 63 Descubriendo Nunca Jamás El hombre que fue Peter Pan FEDERICO MARÍN BELLÓN Cuando se cumplen cien años de Peter Pan, el director de una película tan madura como Monster s Ball afronta el reto de llevar a la pantalla el estado anímico en que sir James Matthew Barrie escribió su inmortal obra, uno de los cuentos más hermosos susurrado jamás al oído de un niño. La película de Marc Forster está inspirada en la obra El hombre que fue Peter Pan de Allan Knee, adaptada a su vez por el guionista David Magee. Sumen estos nombres a los de todo el reparto y el equipo técnico para empezar a barruntar la cantidad de talentos necesarios para que la magia alcance con su varita una platea repleta de adultos taciturnos. Descubriendo Nunca Jamás lo consigue a pesar de un inicio titubeante, aunque es precisamente esa progresión, que culmina en un final glorioso, lo que deja al espectador con un sabor de boca tan especial, aliñado en el mejor de los casos por alguna lágrima furtiva. Johnny Depp es el aclamado autor James Barrie, quien encuentra el último aliento de inspiración en la viuda Kate Winslet y sus cuatro diablillos. El protagonista endulza la vida de esos cinco seres desvalidos a costa de descuidar su propia felicidad conyugal. Reprobable o no, lo cierto es que de esa actitud transgresora nacieron Peter Pan, el país de Nunca Jamás y algunos de los mitos más hermosos del último siglo. El relato es tan profundo y el viaje tan largo que para seguir a Barrie- Depp hay que estar muy desprovisto del lastre que sedimentan los años sobre las alas de la tiempo... Precisamente porque los efectos especiales han sustituido a la imaginación y ya nada nos sorprende, es maravilloso ver de qué manera se pueden utilizar casi de forma artesanal y crear con ellos una atmósfera especial que ayuda al espectador a entrar en la película sin prejuicios. -Hace años muchos le calificaban como una especie de Peter Pan... (Risas) Sí, pero no es algo que me moleste, siempre me ha molestado más ese concepto de que crecer es algo negativo porque se piensa que a medida que maduras pierdes la capacidad de ilusionarte por las cosas y todo se llena de escepticismo. Me hubiera gustado seguir siendo un niño toda la vida y creo que aunque por fuera esté cambiado, por dentro sigo siendo el mismo chaval de siempre. Por otra parte es divertido crecer si tratas de no perder esa parte de ilusión y sigues sintiendo que te quedan mil cosas por hacer. ¿Cómo ha sido eso de trabajar con niños? -Pues no es la primera vez, pero ésta ha sido particularmente agradable. Freddie Highmore es un actor maravilloso y si no le agobian demasiado va a ser uno de esos intérpretes capaces de cualquier cosa. Me ha sorprendido su fuerza, su mirada y especialmente su talento, así que nunca pensé en él como un niño, sino como un compañero de rodaje. El último día de rodaje, cuando nos despedimos, no fue como niño y adulto, sino como amigos. Fue muy especial. -Parece que en los últimos años vuelve a estar de moda. (Risas) Bueno, puede decirlo así, supongo que tiene mucho que ver con el éxito de Los Piratas del Caribe aquello fue un empujón y después me nominaron para el Oscar y bla, bla, bla... Pero yo nunca me he sentido pasado de moda ni nada por el estilo y creo que lo mejor de mi carrera es que sigo haciendo lo que me apetece hacer. ¿Cuáles son sus próximos proyectos? -Pues el primero y más inmediato es Charlie and the chocolate factory una adaptación del libro de Road Dahl del mismo nombre. Tim (Burton) odia la primera versión, la que protagonizaba Gene Wilder, y ha querido hacer una película mucho más cercana a la obra literaria. Estoy muy contento del resultado... Después tengo un filme llamado The libertine con John Malkovich y Samantha Morton, y finalmente me incorporaré al rodaje de la segunda parte de Los piratas del Caribe -Parece muy ocupado... -Sí, la verdad es que no me puedo quejar en absoluto pero, como ya sabe, esto del cine va por rachas; unas veces estás arriba y otras... Dirección: Marc Forster Intérpretes: Johnny Depp, Kate Winslet, Julie Christie, Radha Mitchell, Dustin Hoffman Nacionalidad: GB, EE. UU. 2004 Duración: 106 minutos Calificación: imaginación. Merece la pena, sin embargo. Cuando la cinta alza el vuelo por fin mecida por el arte de narrar y planea majestuosa sobre un viejo escenario londinense, el deseo de creer en la magia y la inocencia perdida se dan el abrazo emocionado del reencuentro. En fin, que si quieren una crítica técnica, centrada en los aspectos más prosaicos de la producción cinematográfica, es preferible que se queden en casa, porque la película les exigirá precisamente lo contrario: despreocuparse de su magnífico retrato de la estirada sociedad inglesa del siglo XIX, desatender las impecables interpretaciones de todo el elenco (vuelve Depp a su senda natural, cumple años Kate Winslet sin dejar de ser una criatura celestial, crece Hoffman en otro pequeño gran papel, sufre Radha Mitchell enamorada de un hombre con el que no conecta... y, en todo caso, dejarse envolver sin rechistar por el hechizo de la fotografía y la música. Porque como dijo Barrie, nada de lo que nos sucede cuando tenemos más de doce años es demasiado importante. Menos mal que Peter Pan, el único para el que el tiempo no vuela- -junto, quizás, a su primo el Principito- está más vivo que nunca. Kate Winslet es Sylvia Llewelyn Davies,