Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC VIERNES 11 2 2005 Espectáculos 61 VIERNES DE ESTRENO LV FESTIVAL DE CINE DE BERLÍN Wargnier no ha empequeñecido el drama de los pigmeos RAMIRO VILLAPADIERNA CORRESPONSAL BERLÍN. Yo no conozco el racismo argumentaba ayer el pequeño Lomama Boseki; donde vivo sólo hay negros pero no se le hacía caso, no por bajito- -pigmeo genuinamente- incluso comparado con la pétite Kristin Scott- Thomas, sino la mala conciencia de la sala. Tras el tibio pase de Man to Man sobre la ambición cientifista blanca entre las especies africanas, incluída la humana, todos querían reprochar algo a Régis Wargnier Indochina pero más su falta de bandera antiracista que, pese a estar en la Berlinale, su poco cine. No queríamos hacer una película contra el racismo sino histórica insistió Wargnier; ahora que si, por aquellas, transmite algún mensaje, pues mejor La insistencia ideológica sacó de quicio a Fiennes y el director Wargnier negó que el papel de los pigmeos fuera empequeñecido, con perdón. Con 6 de los 7 jurados europeos y apenas cine estadounidense, la Berlinale 2005- 343 películas, 400.000 entradas a la venta- se pretende más europea y, a propósito o por descuido, el cine francés es el más representado entre las 21 seleccionadas para el Oso de Oro. Les siguen en número tres cintas alemanas y, por citar, ninguna española, aunque el Amor idiota de Ventura Pons irá a Panorama. A última hora se ha anunciado la incorporación de Sin destino de Lajos Koltái; la presencia de Ursula Andress, ya con 68 años; la Cámara de Oro a Jerry Lewis; el premio a Katrin Sass, la evanescente madre de Good Bye, Lenin! por una vida en el cine alemán, y la no asistencia de Fernando Fernán Gómez a recoger su Osos Honorífico. Joseph Fiennes y Kristin Scott Thomas, ayer a su llegada a la premiere de Man to man REUTERS A Kristin Scott Thomas y Joseph Fiennes les crecen los pigmeos Man to man protagonizada por ambos, inauguró anoche la Berlinale E. RODRÍGUEZ MARCHANTE ENVIADO ESPECIAL BERLÍN. Aunque parezca contradictorio, la película que se elige para inaugurar un festival de cine no suele ser lo esencial o principal de la velada, y hay que tomarla un poco como excusa para abrir el telón y para que el proyector se vaya calentando. De hecho, se considera casi de mal gusto el quemar toda la polvora ya de salida y dejar el listón a una altura imposible para todo el cine que viene detrás. Ayer inauguraba este Festival de Berlín la película Man to man del francés Regis Wargnier, y lo mejor que se puede decir de ella es que no quemaba mucha pólvora y dejaba el listón para ser saltado sin grandes impulsos, con apenas un brinco. O sea, que Man to man cumplía perfectamente su función de calentamiento, y además le proporcionó a la velada un punto de brillantez gracias a sus protagonistas, la escueta Kristin Scott Thomas y el sosito Joseph Fiennes, que tiene mucha más importancia fuera de la pantalla que en ella. La cosa es que, además de inaugurar el festival, también participa en la lucha por el Oso de Oro, con lo que se disipaban un tanto los aciertos: bien como pelícu- la inaugural, pero escasita como película a competición. Aunque, en esto, no somos optimistas: otras vendrán que la harán buena. Man to man comienza francamente bien: en el corazón de África, a mediados del siglo XIX, y con dos aventureros (la pareja de estrellas) a la búsqueda del eslabón perdido... Apresan dos diminutos pigmeos y, asombrados, se los llevan a la Gran Bretaña para su estudio y para recreo de la comunidad científica. El espíritu de la película bandonea entre Rousseau, Kipling, Mendel y el Gran Hermano (la pareja de pigmeos acaban, los pobres, un poco en Pocholo y Yola pero sin decidirse a chutar a puerta. Hay un par de ocasiones en las que la emoción flota entre el plancton argumental y las aguas estancadas de la historia, pero incluso en esos momentos ha de atravesar uno la interpretación galleta revenida de Joseph Fiennes para acceder a ella, quien se cree tanto su papel de científico en pro de los derechos humanos como si le hubieran vestido de delantero centro del Chelsea. Afortunadamente, Kristin Scott Thomas sirve igual para un roto que para un descosido, y en ambas cosas se empeña aquí. Aunque quienes sobresalen por encima de la linea de flotación son Lomama Boseki y Cecile Bayiha, que interpretan a los pigmeos con dureza y con gracia, hasta el punto de arrancarle a la atonía general una cierta intriga y algunos momentos de algo parecido a la sensibilidad. En realidad, ellos son los únicos que crecen. Bueno, pero aparte de esto, el día de ayer era la jornada inaugural de una edicion capicúa del Festival de Berlín, la 55, y durante ella ya se pudo empezar a ver por aquí el brillo de las estrellas, que, aunque no sera mucho este año, nos parecerá sobrado. Los miembros del jurado de este año tambien quisieron demostrarle a la prensa que no tienen nada que decir el primer día, y para ello organizaron una rueda de Prensa con los resultados previstos. Roland Emmerich, Franka Potente, Bai Ling, Ingeborga Dapkunaite, Wouter Barendrecht, Nino Cerruti y Andrei Kurkov son los encargados esta edición de repartir los Osos. La impresión (siempre precipitada a estas alturas) es que no lo tendrán fácil. Ni nosotros, los que vemos las películas, tampoco. Al tiempo. Jerry Lewis bromea con los fotógrafos en la gala inaugural EPA