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48 VIERNES 11 2 2005 ABC Sociedad El Papa adelanta su regreso al Vaticano, tras recuperarse de la infección respiratoria Se espera que el Pontífice aparezca en público en la bendición del Ángelus el próximo domingo b Salva de aplausos, cuando salía Diez días en el hospital Gemelli 1 de febrero. Al tercer día de gripe, el Papa ingresó urgente, por incapacidad respiratoria, a las 22.50 de la noche. 2 de febrero. Diagnóstico: Grave crisis de espasmos de laringe debido a laringotraqueitis 3 de febrero. La infección disminuye. Baja la fiebre. Disminuye la necesidad de la mascarilla de oxígeno. 4 de febrero. Primera alimentación regular semilíquida. Comunicado: Estabilización del cuadro clínico 5 de febrero. Recibe a dos prelados en representación de cien obispos de todas las confesiones cristianas que acudieron a rezar por su salud. 6 de febrero. Asiste al rezo del Ángelus con la ventana abierta y buen aspecto. Imparte la bendición con voz jadeante y entrecortada. 9 de febrero. Crece el optimismo entre los médicos. Recibe a un niño de 6 años enfermo de cáncer que le pide: Papa, cúrame y reza por mí 10 de febrero. Comunicado: La laringotraqueitis aguda está curada. Los análisis excluyen otras patologías El Papa regresa al Vaticano. del hospital, a Juan Pablo II, que bendijo a los fieles durante los veinte minutos que duró el trayecto hasta la plaza de San Pedro JUAN VICENTE BOO. CORRESPONSAL ROMA. A primera hora de la tarde, el monovolumen con cristales blindados que el Papa utiliza para algunos de sus desplazamientos se presentó en una puerta lateral del policlínico Gemelli, cerca de la entrada de urgencias que el Santo Padre había utilizado a su llegada el 1 de enero a las 22.50 de la noche, víctima de una grave crisis de espasmos de laringe e inflamación de tráquea que apenas le permitía respirar. Enseguida, centenares de fieles comenzaron a acudir a la plazoleta del hospital para dar un primer saludo al Papa y manifestarle cariño, que es siempre una buena medicina. A media tarde, las condiciones físicas del Papa eran suficientemente buenas para llevar a cabo el regreso en el papamóvil, que permite una plena visibilidad del Santo Padre y, de ese modo, enviar al mundo un mensaje tranquilizador al cabo de diez días de inquietud. Tras la instalación de un enorme plástico transparente para evitar peligrosas corrientes de aire, Juan Pablo II subió al papamóvil a las siete y cuarto de la tarde, lúcido y con buen aspecto para quien sale del hospital después de un problema serio, con 84 años y aquejado de párkinson. Le acompañaban su inseparable secretario, monseñor El Papa, a la salida ayer del hospital Gemelli de Roma Stanislaw Dziwisc, y el joven sacerdote polaco Mietek, que constituye una especie de sombra a pocos metros del Papa para sostenerle y ayudarle. En cuanto el público pudo verle, una salva de aplausos fue el mejor reconfortante para el Pontífice, que comenzó a bendecir a los fieles con movimientos ágiles de la mano. A medida que atravesaba los terrenos del inmenso hospital, el Papa alternaba las bendiciones con los saludos. De vez en cuando miraba hacia arriba, pues en las ventanas de los diez pisos se veían enfermos, familiares y personal médico que lo despedían saludando desde las habitaciones. Era una escena conmovedora, por el afecto mutuo y por la presencia en el exterior de algunos enfermos que desafiaban las bajas temperaturas para ver más de cerca al Santo Padre y recibir su bendición. Poco a poco, la caravana de vehículos fue ganando velocidad, pero el Papa continuó bendiciendo a la gente que le saludaba desde las aceras durante el trayecto de unos veinte minutos hasta llegar a la plaza de San Pedro, que había sido vaciada por los servicios de seguridad. Por ese motivo, los fieles le esperaban para saludarle en la Via de Porta Angelica, el exterior de la columnata de Bernini y la plaza de Pío XII, justo delante de una plaza de San Pedro que ayer parecía aún más grande al estar absolutamente vacía pero totalmente iluminada, lo mismo que la fachada de la basílica, para recibir al Papa. El Vaticano, lánguido y opaco durante los diez últimos días, recobraba su alma. Para evitar el riesgo de recaídas, el Santo Padre podría seguir las predicaciones de monseñor Corti desde su habitación He sentido a los niños particularmente cerca A diferencia de las seis hospitalizaciones anteriores, Juan Pablo II no pudo esta vez saludar a los niños del departamento de oncología infantil, sus vecinos del décimo piso del policlínico Gemelli, debido a la dificultad para moverse y al riesgo de contagios. Su secretario personal, que acudió a regalarles rosarios, terminó dejando entrar a un chiquillo siciliano de seis años, aquejado de un tumor cerebral, que saludó al Santo Padre en la cama diciéndole: Papa, cúrame, reza por nosotros y ponte bueno pronto Ayer, en su carta de despedida, Juan Pablo II agradecía el cariño de médicos, enfermeros y personal auxiliar, pero confesaba que he sentido a los niños particularmente cerca. A todos imparto desde lo mas profundo de mi corazón la Bendición Apostólica El último parte médico La cascada de buenas noticias había comenzado al mediodía, cuando Joaquín Navarro- Valls empezó a leer con una sonrisa más amplia de lo habitual el boletín médico: La laringotraqueitis aguda, que obligó a hospitalizar urgentemente al Santo Padre, está curada. Prosigue favorablemente la mejora de las condiciones generales Con evidente alivio, Navarro- Valls añadió que todos los análisis y exámenes de los últimos días, incluida la TAC, han permitido descartar otras patologías Finalmente, iniciada la frase el regreso del Santo Padre al Vaticano se producirá... el portavoz no se resistió a dar la palabra a los que quisieron apostar. Cada vez más divertido mientras unos decían el viernes y otros el sábado, Joa- Juan Pablo II llega a la plaza de San Pedro AFP