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36 Madrid VIERNES 11 2 2005 ABC MADRID AL DÍA ADIÓS, JUEGOS IGNACIO RUIZ QUINTANO D icho en lenguaje de progreso: el terrorismo septentrional es decir, la insurgencia, no quiere Juegos en Madrid, igual que el terrorismo internacional es decir, la resistencia, no quiere elecciones en Iraq. No a las elecciones en Iraq gritaban el domingo unos cabestros por las calles de Madrid. Bueno, pues no a los Juegos en Madrid. Acababa el alcalde de perder otra magnífica oportunidad para callarse: Madrid- -dijo a los inspectores olímpicos- -es la ciudad más segura del mundo. Y vino la insurgencia y le puso un coche bomba en pleno Referente Emblemático de la Paz y la Cultura. ¿Imprevisión? En la calle se decía que la policía cortó la calle que no era, pero yo creo que esos eran rumores para arrancarle otro pelo a esa piola del Progreso que es el delegado Méndez, un Angelito Galarza cuya eficacia en la represión política de manifestantes retratados había llevado al alcalde a la proclamación de Madrid como la capital más segura del mundo. En cualquier caso, no es lo mismo leer e interpretar un plano del callejero de Madrid que leer e interpretar una foto de la manifestación de amigos de Aznar. Esto lo sabe la insurgencia, que, en lugar de enviar al Gara una foto con las caras de los insurgentes, se limitan a dar, deprisa y corriendo, el nombre de la calle donde creen haber aparcado la bomba, lo cual dificulta extraordinariamente el trabajo de un delegado del Gobierno, que tampoco tiene por qué dimitir por una cosa así. Cobo no dimitió porque, por encima de sus meteduras de pata, está el contrato que, según supimos por Gallardón, tiene suscrito con el pueblo. Y Méndez no dimite porque, por encima de imputar -con dos pelotas- -a militantes de la oposición o de que los insurgentes aparquen una bomba en la puerta del Referente Emblemático de la Paz y la Cultura, está el contrato tiene suscrito con el pueblo. Oigamos aKarl Kraus: La distorsión de la realidad en el informe es el informe verídico sobre la realidad. ¿Cuál será el informe de Garzón? Adiós, Madrid suspiró El Tato cuando le cortaron la pierna. Adiós, Juegos suspiran ya los madrileños. DIMES Y DIRETES PEDRO NÚÑEZ MORGADES DEFENSOR DEL MENOR LOS NIÑOS Y LA CONSTITUCIÓN EUROPEA l próximo 20 de febrero los españoles estamos convocados a expresar en las urnas nuestra opinión sobre la Constitución Europea. Los más de 91 millones de menores de 18 años que hay en la Unión Europea, un 20 por ciento de la población- frente al 36 que representan a nivel mundial- no podrán votar esta Carta Magna, pero el texto constitucional no se ha olvidado de ellos y, al margen de estar concernidos por las normas aplicables a todos los ciudadanos, se hace una expresa e individualizada referencia a la defensa de los derechos de los niños y niñas de la UE. Los distintos tratados internacionales, entre los que destaca la Convención sobre los Derechos del Niño, proclaman el interés superior del menor como el principio esencial que debe inspirar las actuaciones de las instituciones públicas y privadas, los tribunales, las autoridades administrativas y los órganos legislativos. Algunas Constituciones que han sido reformadas después de la ratificación de la Convención, en 1989, como la de Bélgica o la de Finlandia, ya han incluido en sus textos la primacía de ese interés superior y también lo hace aho- E ra la Constitución Europea. Y este es un aspecto esencial en el reconocimiento de la especial protección que, por su vulnerabilidad, precisa este entrañable colectivo ciudadano. La modernización que supone el reconocimiento de otros derechos que la Carta Magna explicita y que tienen que ver con la familia, la conciliación de ésta con la vida laboral, la no discriminación, la explotación sexual o la trata de niños se incrementa al hacerse especial hincapié, además, en la defensa de los derechos de los niños en muchos de sus artículos, relativos a aspectos generales de la vida de los ciudadanos. Otro aspecto fundamental del espíritu de la Constitución Europea, sobre el que se hay que incidir, es el compromiso que Europa debe tener con el resto del mundo, especialmente con los países menos favorecidos; esto, que es importante a todos los niveles, es fundamental en lo referido a la infancia. No en vano, de los 2.100 millones de niños y niñas que hay en el mundo, casi la mitad sufre pobreza, desnutrición, guerras, falta de atención médica y educativa, etc... Europa debe asumir un com- promiso claro con la defensa de los derechos de todos los niños, sea cual sea su país de origen. El propio texto constitucional hace mención expresa de ello al indicar que, en sus relaciones con el resto del mundo, la Unión contribuirá a la paz, la seguridad, el desarrollo sostenible del planeta, la solidaridad y el respeto mutuo entre los pueblos, el comercio libre y justo, la erradicación de la pobreza y la protección de los derechos humanos, especialmente los derechos de los niños, así como el estricto respeto y el desarrollo del Derecho Internacional, en particular el respeto de los principios de la Carta de Naciones Unidas Como Institución especializada en la infancia, creemos que es importante potenciar ese espíritu global y que habría que profundizar pasos efectivos en el reconocimiento de los derechos de los niños. Los Estados europeos debemos comprometernos a condicionar cualquier acuerdo internacional a que los países firmanteS cumplan las declaraciones internacionales de respeto a los derechos de la infancia y garanticen el bienestar de sus menores. Una Constitución representa un marco doctrinal que debe recoger aspectos generales y no puede descender al matiz de muchos problemas que nos preocupan en relación a la infancia y que deberán ser abordados por normativas jurídicas específicas. Además, la Constitución Europea ha legislado sobre aquello que los países miembros han decidido que debía hacerse. Desde esa perspectiva, se puede concluir que concede una adecuada protección a los derechos de los menores y debe servir de acicate para que cada país desarrolle los aspectos más sustantivos que afectan a la infancia.