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ABC JUEVES 10 2 2005 35 Madrid La Comunidad ha mantenido 40 reuniones a todos los niveles para localizar en el sur la planta de Eurocopter Un señor enfadado entró y pegó a papá contó a su madre el hijo del portero asesinado por Galán No había signos de lucha, sólo una bala en un sofá y la vaina sobre una sillita de niño de plástico intacta b Los letrados intentaron que el presunto asesino de la baraja se destapase el rostro, pero el presidente del Tribunal defendió su derecho a preservar su imagen M. J. ÁLVAREZ MADRID. Un único testigo de apenas 2 años y medio. El relato de la tragedia que se vivió entre las cuatro paredes de la finca en la que murió, vilmente ajusticiado, Juan Francisco Ledesma, de 50 años, la primera víctima del tristemente célebre asesino de la baraja Alfredo Galán Sotillo, de 27 años, ex militar, y en baja por depresión cuando comenzó su listado macabro de crímenes, protagonizó ayer la segunda sesión del juicio que se celebra contra el procesado en la Audiencia Provincial de Madrid. La jornada arrancó con el testimonio de los allegados del infortunado y lo que contó su pequeño, el único presente en la escena del crimen. La vista comenzó a las 10.30 de la mañana con la petición del Ministerio Fiscal, a la que se sumaron las acusaciones particulares, de que el imputado- -al que se le acusa de seis homicidios consumados y otros tres en grado de tentativa para los que se solicita una condena de 151 años de prisión- se descubriese la cabeza. Sin embargo, el presidente del tribunal, Miguel Hidalgo, zanjó la cuestión aludiendo al derecho del criminal confeso de preservar su propia intimidad la le aconsejaba el presidente de la sala. Sujetando con fuerza su bolso, para templar los nervios, explicó, a preguntas del fiscal, que el día de los hechos salí a las 9 para ir a trabajar y dejé a mi marido con mi pequeño. Regresé sobre las 11.50 u 11.55 horas, no recuerdo muy bien... La puerta del portal y la de casa estaban abiertas de par en par- -le extrañó, sobre todo por la de su vivienda, ya que su esposa sólo hacía eso cuando para controlar al niño cuando limpiaba la entrada- Al asomarme, lo vi tirado, en medio de un enorme charco de sangre, boca abajo su voz se quebró. Integra el crimen en sus juegos El pequeño temblaba y lloraba; seguía sentado en una silla en la mesa del comedor, con una pajita en la mano, pues se había tomado un vaso de leche Interrogada sobre qué le dijo, replicó: ¿Cariño, qué ha pasado? ¡Mi papá! ¡Mi papá se cayó y no quiere levantarse... Entró un señor malo, con la cara muy fea, muy enfadado, decía palabrotas y le pegó! fue su única y repetida respuesta hasta la fecha. El menor se encontraba a sólo metro y medio de su esposo. con el que llevaba casada 6,5 años en segundas nupcias. A día de hoy, el único testigo no ha superado el trauma. Sigue reviviendo la tragedia una y otra vez. La integra en sus juegos y fantasías infantiles que acaban siempre del mismo modo: asesinatos, muertes, armas, caídas, en un intento de explicar la muerte de su padre a manos de otras personas subrayó la viuda del portero acerca del estado emocional de su hijo, a preguntas de su abogado de la acusación particular. A medida que crece y se expresa con más claridad, lo explica mejor; continúa en tratamiento psiquiátrico en el Clínico, junto a su hermano mayor, de 7 años, que no logra asumir su falta, y yo misma Ambos son asusta (Pasa a la página siguiente) La viuda de la víctima, ayer, (en la imagen) detrás, el asesino del naipe TELEMADRID La mirada azul inexpresiva de un narcisista que mata sin móvil Repitió look pero no actitud, menos prepotente y aplomada que la del lunes. Sólo se cambió el pantalón y las deportivas, que dejaban asomar unos calcetines blancos. Casi 1,90 de estatura y constitución delgada. Las manos, esposadas, unidas a ratos, y un poco más vencido- -en apariencia- y una mirada azul que no transmitía nada. ¿Le conmovió escuchar su salvaje crimen en presencia de un niño de corta edad? Si juzgamos por los informes militares que están en manos del abogado de la sexta acusación particular, Marcos García Montes, la respuesta es no Según estos documentos, el acusado no tiene irregularidades en su conducta. Destaca por su gran capacidad para conducir y su excelente puntería, por encima de la media. Los informes también hablan de Galán como de un hombre narcisista y megalómano, con gran capacidad para matar fríamente, sin móvil, aunque no es ni loco ni demente Un hilo de voz Tras este prolegómeno, fue el turno de los testigos de la primera muerte atribuida al procesado, ocurrida el fatídico 24 de enero de 2003 en el número 89 de la calle de Alonso Cano. Con un hilo de voz, uno de los relatos más estremecedores lo protagonizó la viuda del portero, Elena del Carmen C. M. la primera en hallar el cuerpo sin vida de su esposo. Tranquila, señora, tranqui-