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ABC JUEVES 10 2 2005 29 La Administración Bush pide a la Unión Europea que sea un socio, no un contrapeso de los Estados Unidos Bono ofrece a Rumsfeld formar en España a expertos en explosivos y minas del nuevo Ejército iraquí Washington reacciona con cautela al acuerdo de alto el fuego de Sharm el- Sheij La Casa Blanca confirma su deseo de invitar, por separado, a Sharón y Abbas b Los medios de comunicación estadounidenses coinciden en que, esta vez, existen motivos para la esperanza de avanzar en la resolución del conflicto PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. Ante un descorazonador historial de diez treguas incumplidas durante los últimos cuatro años, la Administración Bush ha reaccionado con cautela al alto el fuego rubricado por Mahmud Abbas y Ariel Sharón en Sharm el- Sheij. La Casa Blanca sí ha confirmado su deseo de mantener, posiblemente en marzo, reuniones por separado con Sharón y Abbas pero sin caer en un esquema de teatrales cumbres. Según ha explicado Edward S. Waker, ex embajador de EE. UU. en Egipto e Israel, nuestro papel debe ser ayudar a que las partes hablen entre sí, no entrometernos en las negociaciones Aunque no faltan voces que defiendan una mayor intervención de la Casa Blanca, como la de Zbigniew Brzezinski, asesor de seguridad nacional durante los acuerdos de Camp David de 1978. A juicio de Brzezinski, Washington debe impulsar recomendaciones concretas para lograr un entendimiento. De acuerdo al consenso de análisis y editoriales publicados en la prensa de Estados Unidos, esta vez existen motivos para el optimismo porque algunos factores decisivos han cambia- Sharón, ayer en el Parlamento AFP Refugiados árabes comentan el acuerdo de Sharm el- Sheij en un café de Ramala Sin embargo, su buena voluntad tiene un límite, que no es otro que la reciprocidad hebrea. Ni Hamás, ni el Yihad Islámico, ni siquiera las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa (brazo armado del partido gubernamental de Al Fatah) mantendrán demasiado tiempo su compromiso con el cese de hostilidades si no reciben nada sustancial a cambio. Lo primero, por ejemplo, la liberación de sus presos políticos, algo a lo que se opone Tel Aviv, que no está dispuesto a dejar en libertad a ningún recluso palestino con sangre en las manos o en el cerebro De los 900 prisioneros árabes a excarcelar (500 en breve; 400 en los próximos 3 meses) ninguno es miembro de Hamás o del Yihad. EPA Arik en el Neguev la próxima semana. Allí se contarán nuevas anécdotas y el rais palestino, tal y como se interesó en primera persona en Sharm elSheij, podrá ver por sí mismo cómo crecen y se desarrollan las ovejas y los corderos que el primer ministro israelí cría en su granja. Descartada queda por ahora la auto invitación de Sharón a Ramala. No están las cosas todavía para que compartan humus (la tradicional pasta de garbanzos) en la mukata demasiado cerca de la tumba en la que se encuentra enterrado, mirando en dirección a La Meca, Yaser Arafat. do, empezando por la muerte de Yaser Arafat, la próxima retirada israelí de Gaza y el respaldo internacional a la gestión conciliadora del nuevo líder palestino. Además del agotamiento de ambos pueblos ante la espiral de violencia registrada entre 2000 y 2004. Conflicto que ha costado la vida de 3.189 palestinos y 940 israelíes. A juicio de la página editorial del New York Times, es pronto para decir si toda esta buena voluntad es sólo fatiga de combate o una nueva fase en un conflicto que ha provocado tanta sangre y lágrimas. Muchos argumentarán que la tregua anunciada el martes terminará como tantas otras Mubarak, algo más que un testigo LUIS DE VEGA ENVIADO ESPECIAL EL CAIRO. La cumbre del martes en Sharm el- Sheij ha dejado claro que el presidente Hosni Mubarak está dispuesto a ser algo más que un vecino de palestinos e israelíes o un mero testigo de los acuerdos de paz en Oriente Próximo. Pasados más de veinte años desde que Israel devolviera el desierto del Sinaí, donde se ha celebrado la reunión entre Sharón y Abbas, el líder egipcio no esconde sus intenciones de convertirse en actor principal de todo Un precio alto Ambas organizaciones, por lo tanto, se mantendrán fieles a su palabra dada a Abu Mazen pero sólo si a Israel no le sale gratis la tregua no declarada. El precio incluye asimismo la retirada de las tropas israelíes a las posiciones anteriores al estallido de la intifada de Al Aqsa (por ahora abandonarán cinco ciudades palestinas) la suspensión de la construcción del muro ilegal y la puesta en marcha de negociaciones políticas. Todo pues cogido con alfileres. Pese a ello, la química entre Sharón (ha dado la orden de permitir la entrada por Erez de mil trabajadores palestinos desde Gaza a partir de hoy) y Abu Mazen permite albergar tibias esperanzas. Ambos líderes volverán a reunirse pronto, quizás en el rancho de cuanto se cuece en la zona. En el balneario del mar Rojo no sólo se escenificó el acuerdo de alto el fuego entre los eternos enemigos sino que, con la presencia también de Jordania, se percibieron guiños a otros dos países de la zona, Líbano y Siria, que también mantienen litigios con los israelíes. La intifada había precipitado la salida del embajador de Egipto en Tel Aviv, cuyo regreso junto al jordano se anunció en Sharm el- Sheij, y estos cuatro años las relaciones diplomáticas habían permanecido prácticamente congeladas. Pero en los últimos meses el calor de una serie de gestos como el intercambio de presos o la firma de un acuerdo comercial en materia textil han llevado a Egipto e Israel al terreno del deshielo. Finalmente Sharón y Abbas aceptaron celebrar su primer encuentro en tierras egipcias con Mubarak como maestro de ceremonias. Ante la sorpresa de su pueblo, el presidente había dejado caer ante un grupo de intelectuales que la paz en Oriente es posible con el halcón del Likud en el poder. El Egipto oficial, monopolizado por Mubarak, y el Egipto real, una potencia árabe con más de setenta millones de almas, no van por el mismo camino. El rais egipcio, obsesionado por la seguridad, ha convertido el país del Nilo en un fortín. Estados Unidos les ha enviado en el último lustro una media de 1.900 millones de dólares anuales, de los que 1.300 van destinados a la parcela militar. Esto hace de Egipto el segundo país del mundo en la recepción de este tipo de ayudas por detrás de Israel.