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12 Nacional ETA REAPARECE CON UN COCHE BOMBA EN MADRID TESTIMONIOS JUEVES 10 2 2005 ABC Javier López Secret. gral. de CC. OO. -Madrid Pedimos a las fuerzas políticas unidad para luchar democráticamente contra la violencia etarra Rafael Simancas Portavoz del PSOE en la Asamblea Aquéllos que ponen bombas y balas se encontrarán siempre con nuestro rechazo y repulsa Gaspar Llamazares Coordinador de IU No es posible el diálogo o negociación con ETA mientras mantenga la actividad terrorista Una sanitaria atiende a los heridos a pocos metros del lugar de la explosión AP Una herida sale del hospital de campaña I. GIL La presencia del Renault 19 de color blanco estacionado en la calle Ribera del Sena llamó especialmente la atención de uno de los empleados de la empresa Bull, ya que ese lugar es en el que él suele aparcar su automóvil cada día El coche estaba aparcado en mi sitio TEXTO: CARLOS HIDALGO MADRID. Vicente Gozalbo, empleado de la empresa Bull, fue la única persona que vio que algo raro estaba ocurriendo ayer en las proximidades del Ifema, aunque obviamente no lo relacionó con ETA. Según explicó a Efe, cuando llegaba a trabajar, sobre las nueve menos cinco de la mañana, se fijó en un Renault 19 de color blanco que estaba estacionado precisamente en el lugar en el que él aparca su automóvil cada día, junto a la entrada al parking de los empleados. Pensó que se trataba del vehículo de algún compañero, pero le extrañó que no hubiera apurado el aparcamiento hasta la entrada al garaje para dejar sitio a otra persona Treinta y cinco minutos después de este episodio el coche invasor cargado con unos 30 kilos de cloratita, saltaba en mil pedazos. Eran las nueve y media de la mañana y Aurelio Robledillo, trabajador de Telefónica, llegaba a la zona para solucionar una avería. Entró por la zona norte del Campo de las Naciones e iba a poca velocidad, porque buscaba un lugar para aparcar. La deflagración le sorprendió en la calle de la Ribera del Sena, al otro lado de la mediana, a 10 metros del coche- bomba. Llevaba la ventanilla bajada cuando estalló. Inmediatamente intenté vol- ver a arrancar el motor, pero no respondía, así que bajé del coche y llamé a mi mujer y a la empresa para explicarles lo que había ocurrido relató a ABC, dando gracias por no haber salido peor parado- -sólo tenía molestias en el oído izquierdo y cortes en la frente- pese a que era la persona que más cerca se encontraba de la bomba cuando se produjo la deflagración. Tengo 53 años, pero siento que he vuelto a nacer esta mañana comentaba. A varios kilómetros La explosión pudo oírse en barrios como Canillas- -a 1,5 kilómetros del lugar del suceso- -o el de La Concepción, cercano a Ventas, y cogió por sorpresa a los casi 500 trabajadores de las empresas informáticas Bull y Steria, que comparten el edificio junto al que los terroristas pusieron la bomba. Nadie les dio noticia del aviso de bomba, y si alguien dice lo contrario, miente afirmó Luis Javier Prieto, uno de los empleados de Bull. Creíamos que el edificio se iba a caer. Las mujeres chillaban y lloraban. Vi cómo el coche, que habían aparcado en línea junto a la entrada al garaje, había sido despedido junto a la mediana comentó. Enseguida quedó activado el protocolo de emergencias de la empresa, por el cual una persona por cada una de las seis plantas del edificio se encargó de evacuarlo. Algunos de los trabajadores fueron llevados a la rotonda más lejana y otros, cinco de ellos, heridos, al cercano Hotel Sofitel, donde se les habilitó un salón y les repartieron mantas. Un autobús del establecimiento les condujo a los hospitales de campaña habilitados por el Samur. De allí, al cabo de las horas, comenzaron a salir los afectados. Algunos, como una chica que se encontraba en la recepción del edificio, en la planta baja, apenas podían articular palabra: Estoy muy mal. Oí la explosión y me desplazó; me entró un ataque de nervios, había mucho humo... comentó entre sollozos y temblando. Otro de los trabajadores relató la escena de los hechos en el primer momento: Mis compañeros estaban sangrando a causa de los cristales de las ventanas; yo, como estaba a 10 metros, no he sufrido heridas, pero mi jefe se tuvo que hacer un torniquete en la mano con la corbata, y también tenía heridas en la cabeza Con mayor tranquilidad se expresó el director general de Bull, Julio del Valle, herido en una mano, quien se encontraba en su despacho. Afortunadamente, el respaldo de mi asiento, que es bastante grande, evitó que sufriera mayores heridas, puesto que estaba sentado de espaldas a la ventana Reunión accidentada Una reunión de cuatro responsables de la empresa acabó como el rosario de la aurora: La onda expansiva nos tiró al suelo a todos. Afortunadamente, sólo tenemos pequeños cortes comentaba Ignacio, director de la Unidad de Servidores y PC. Peores fueron los daños materiales. Aunque no se teme por la estructura del edificio, éste estará, al menos, dos semanas cerrado. Además, algún coche- -afirmó Del Valle- -está casi desintegrado Es el caso de otro de los empleados, que aparcó junto al coche bomba: La mitad ha mi automóvil desaparecido comentaba con humor y hasta cierto punto aliviado, porque me he librado de morir por los pelos. Hacía sólo un minuto que había entrado en la oficina Tengo 53 años, pero siento que he vuelto a nacer esta mañana dice un empleado de Telefónica