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ABC MIÉRCOLES 9 2 2005 Cultura 63 Muere el historiador Javier Tusell, a los 59 años, en plena etapa creativa Logró, como director de Bellas Artes, el regreso a España del Guernica murió ayer en Barcelona. Luchó a brazo partido contra la cruel leucemia que padecía y que le obligaba a permanecer ingresado. Trabajó hasta el último momento A. ASTORGA MADRID. Su mujer, la también historiadora Genoveva García Queipo de Llano, y sus dos hijos, Javier y Genoveva, recibían ayer innumerables muestras de dolor del mundo de la cultura, el periodismo y la política, desde el presidente del Gobierno a diputados del PP. Su familia, que le acompañó en todo momento en esta larga enfermedad. ha precisado que el historiador será enterrado en Madrid. Javier Tusell, uno de los cronistas más brillantes y cualificados de la reciente Historia de España, fue director general de Patrimonio y de Bellas Artes en la época de UCD. Gran amante y profundo conocedor del mundo del arte, fue el encargado de negociar, durante tres años, con los herederos de Pablo Picasso y el MoMA el regreso a España del Guernica en septiembre de 1981. Ese año obtuvo la cátedra de Historia Contemporánea de la UNED. b El catedrático de la UNED TUSELL, EL HISTORIADOR RICARDO GARCÍA CÁRCEL La pasión por la historia y el arte Nació en Barcelona el 26 de agosto de 1945. Se doctoró en Historia por la Universidad Complutense y se especializó en Historia Contemporánea de España (primer tercio del siglo XX) Consagrado a la docencia desde 1966, y desde 1975, por oposición, fue agregado de Historia Contemporánea Universal y de España de la Autónoma de Barcelona. Se definía como un demócrata de inspiración cristiana En política estuvo siempre cerca de José María Gil Robles, hasta que se incorporó al Partido Demócrata Cristiano de Fernando Álvarez de Miranda, integrado en la UCD. Como director general de Bellas Artes presentó en las Cortes los proyectos de una nueva ley del Patrimonio Artístico (1981) de Archivos, la ejecución del plan de restauraciones, la recuperación del patrimonio estatal y eclesiástico y la entrada de España en los circuitos internacionales del arte. Su destitución fue contestada con un homenaje al que asistieron Miró, Pablo Serrano, Tàpies y Chillida. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, envió un telegrama de pésame y las ministras de Cultura y Educación, Carmen Calvo y María Jesús Sansegundo, respectivamente, destacaron su labor Javier Tusell EFE Obra inédita En 1982 fue destituido al frente de la Dirección General de Bellas Artes por la entonces ministra de Cultura Soledad Becerril, hoy en el PP, quien ayer se unía al dolor por la muerte del historiador: Yo mantuve diferencias importantes con él- -reconocía Becerril a ABC- pero fue un gran director general de Bellas Artes. Tusell luchó por la protección y defensa del Patrimonio Histórico Artístico. Y a él se debe, junto al ministro Íñigo Cavero, la llegada a España del Guernica Fue un trabajador infatigable, un eficaz y muy competente director de Bellas Artes que nos deja una gran labor científica e historiográfica. Quiero unirme al dolor de su mujer y de sus dos hijos El portavoz del Grupo Parlamentario Catalán (CiU) en el Congreso, Duran i Lleida, lamentó profundamente el fallecimiento de Tusell, un hombre de profundas convicciones democráticas que ha hecho aportaciones a la consolidación de la democracia en España y a la convivencia Incansable trabajador, Tusell, en plena etapa creativa y amante del periodismo, escribía el epílogo de su libro Dictadura franquista y democracia, 1939- 2004 que Crítica publicará en marzo. Autor de más de 70 obras de referencia de ensayo e historia, fue reconocido con los premios Nacionales de Ensayo e Historia, el Espejo de España, el Espasa y el Jovellanos de Ensayo, el Comillas de Biografía, el Godó de Periodismo y el Blanquerna. LA TRAGEDIA DE SU MUERTE JUAN PABLO FUSI s difícil explicar la tragedia personal e historiográfica que supone la muerte de Javier Tusell, porque la dimensión personal resulta terrible si tenemos en cuenta su juventud y su enorme talento. De su amplísima obra debemos destacar una aportación inestimable: a Tusell se debe la renovación de la totalidad de la historiografía política española del siglo XX. Su temprano interés por la historia de los partidos políticos y las elecciones se vio pronto enriquecido por su análisis del franquismo, sobre todo en lo que atañe a sus relaciones internacionales. Pero también le debemos grandes biografías como las de Carrero Blanco o Arias Navarro, que desembocan en su estudio de nuestra reciente Transición, uno de los periodos que con más extensión estudió. Cabe destacar también su gran trabajo en los archivos, porque estamos hablando de uno de los historiadores E que más aportaciones documentales originales y fundamentales ha puesto sobre la mesa en las últimas décadas. Ya en su estudio de las relaciones internacionales del franquismo fue el primer historiador en documentar que España se había planteado seriamente entrar en la II Guerra Mundial. Tusell encontró documentación sobre la delegación de militares españoles que viajó a Alemania en marzo de 1940 para estudiar las consecuencias de la participación bélica de España. Cabe recordar que Tusell desmontó con estos documentos la vieja tesis de que Franco no se había planteado participar en la Guerra Mundial. Pero sus aportaciones fundamentales alcanzan también al esclarecimiento de la relación de Franco con Don Juan y a muchos otros episodios de gran relevancia. Pero hoy, todo ello está en un segundo plano, ante la tragedia de su muerte. avier Tusell se nos ha ido. Tras luchar titánicamente contra una enfermedad con una tenacidad que impresionaba a todos los que le seguíamos en la distancia, ha tirado la toalla. En este texto de urgencia, impactado, sólo acierto a subrayar tres valores del Tusell historiador. El primero es su portentosa capacidad de trabajo que atestiguan sus más de 70 libros publicados, que cubren todo el espectro de la historia contemporánea de España, desde manuales de obligada consulta a biografías (Maura, Alfonso XIII, Carrero o el rey Juan Carlos I) o estudios monográficos sobre la guerra civil, la transición política española o la democracia cristiana. Con capacidad de síntesis y al mismo tiempo, con un increíble sentido del detalle de la anécdota relevante, del dato concluyente. Su método se acercaba al inductismo anglosajón que de lo concreto permite que el lector se eleve a lo general. Su género favorito fue la biografía, porque en el espacio de una vida Tusell podía aplicar su extraordinario ojo analítico y su capacidad de construcción del edificio biográfico, pieza a pieza, dato a dato. La segunda vertiente es su capacidad de proyección mediática. Fue para el gran público la representación arquetípica del oficio de historiadores. Tusell para muchos españoles ha sido el historiador per se, el referente ineludible a la hora de invocar la memoria española del siglo XX. Un siglo casi innombrable en el franquismo que condenó la memoria cercana como intrínsecamente peligrosa. Tusell, discípulo de Seco, asumió como nadie el compromiso de explicar la historia reciente sin complejos ni hipotecas, sabiendo establecer la frontera entre la historia y el periodismo que le apasionó y que ejerció hasta su última hora. Su vocación política nunca la perdió. No se inhibió a la hora de pronunciarse en torno a la coyuntura política cotidiana. En los últimos tiempos, fue martillo implacable del PP, en particular de Aznar, y pareció aproximarse progresivamente al socialismo, aunque siempre en sus artículos recordaba sus orígenes ideológicos conservadores y quiso dejar clara su autonomía política. El tercer valor es su contribución, desde su ejercicio en Madrid, a catalanizar España, a exponer la realidad de una España horizontal, plural, abierta frente a la España vertical o centralista. Tusell fue un periférico en Madrid, que hizo más por la periferia que lo han hecho nunca los nacionalistas narcisistas. Hijo de la burguesía catalana, dignificó su papel histórico y luchó por darle protagonismo en el escenario político de la España del futuro. Se nos ha ido en plena madurez productiva. Tardaremos mucho en cubrir el inmenso vacío que deja. J