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ABC MIÉRCOLES 9 2 2005 Nacional 21 Convencido de que la democracia es imposible sin el acuerdo de una inmensa mayoría, Adolfo Suárez gobernó desde el consenso que hizo posible la Constitución Un hombre para la democracia POR CONSUELO ÁLVAREZ DE TOLEDO El TC avala la congelación salarial aprobada por el Gobierno del PP en 1997 N. C. MADRID. El Tribunal Constitucional ha desestimado los recursos de amparo presentados por UGT y CC. OO. contra la sentencia del Tribunal Supremo que validó la legalidad de la congelación salarial para 1997. En esas fechas gobernaba el PP y Mariano Rajoy era ministro de Administraciones Públicas. La decisión del Constitucional- -que será recurrida en Estrasburgo- -ahorrará a la Administración más de 3.000 millones de euros, según fuentes citadas por Servimedia. En los autos que confirman la sentencia del Supremo recurrida en amparo, el TC rechaza que aquella decisión del Ejecutivo popular vulnerara derecho constitucional alguno, así como que obedeciera a criterios voluntaristas Entiende el Constitucional que se debió a circunstancias sobrevenidas -en referencia a la aprobación del Plan de Convergencia de la Unión Económica y Monetaria- -que afectaban frontalmente a los intereses generales del Estado y que reclamaban una actuación firme en la contención del gasto público Tal compromiso comunitario era suficiente justificación de una medida tan drástica Los sindicatos consideran que se vulneró una vertiente del derecho a la libertad sindical por entender que el Gobierno vulneró la negociación colectiva pactada en 1994 para los tres ejercicios siguientes. Era su último día como presidente del Gobierno. Sentado en el banco azul oía el cansino rosario de la votación nominativa. No dudó un instante cuando vio a Tejero, pistola en ristre. Nunca como entonces me sentí con tantas fuerzas para defender nuestra democracia... me cuenta Adolfo Suárez tiempo después. El hombre solo, erguido frente a las pistolas, revivió entonces, en ráfagas de memoria apresurada, los años de la Transición. Hijo de su tiempo y de su tierra, Adolfo Suárez tenía ambición política, determinación, pragmatismo y una gran dosis de osadía. Soy un desclasado Justificaba así la heterodoxia que le permitió sobrevivir y hacer carrera en los interiores del franquismo terminal. Eran años de confidencias con Fernando Abril; el uno gobernador de Ávila, el otro presidente de la Diputación de Segovia, extraños sitios para conspirar. No ocultaba sus convicciones reformistas: No nos engañemos, no hay más camino que legalizar los partidos y hacer una democracia Y ante aquellas Cortes puso toda su capacidad de convicción para que se hicieran el hara- kiri con la Reforma Política. Pero nadie en el todo- Madrid daba un duro por el personaje. Un secundario, un inexperto, frente a Areilza, Fraga y compañía. Salvo el Rey, claro. El entonces joven Rey tomó su decisión: la hora de la democracia. Y Adolfo Suárez fue nombrado presidente de un Gobierno con aires de provisionalidad. Así comenzó la larga marcha de la Transición. Denostado como traidor desde la derecha inmovilista, despreciado por la izquierda que desconfiaba de sus intenciones reformadoras, Suárez decidió gobernar para la inmensa mayoría, perpleja entre aquellos extremos. Y se fijó como objetivo hacer políticamente normal lo que en la calle es simplemente normal Frente a los radicalismos propugnó el consenso. Y el 15 de junio de 1977 los españoles votaron en libertad. Con ETA mordiendo los talones y el golpismo agazapado en los cuarteles, sustentado por aquella UCD amalgamada de buenas intenciones y ocultas ambiciones, Suárez contó con complicidades impagables- -Carrillo en la izquierda; Monseñor Tarancón, desde la Iglesia; Josep Tarradellas, en Cataluña- -y con deslealtades previsibles. Frenó la tentación de la derecha excluyente y pactó una Constitución para todos. Fue su mejor momento. Legitimado por las urnas, Adolfo Suárez continuó pactando para completar el proceso constitucional: Cataluña, el País Vasco, Galicia. Pero los tiempos del consenso terminaron. Acosado por un PSOE implacable, debilitado por las guerras internas del centrismo cuarteado, atormentado por la incomprensión de sus próximos ABC regala mañana su biografía Adolfo Suárez la biografía del ex presidente del Gobierno, cerebro y piloto de la Transición de la dictadura a la democracia, está escrita por Carlos Abella, economista y ex director general de Relaciones Informativas de la Presidencia del Gobierno desde 1981 hasta diciembre de 1982. En este libro, la biografía más reciente y completa de las publicadas sobre el ex jefe del Ejecutivo, los hechos hablan más que las opiniones y Abella narra con todo lujo de detalles el complejo proceso de la Transición que él hizo modélico hasta lograr el consenso casi unánime de las fuerzas políticas, económicas y sociales para levantar la democracia, que culminó en el nacimiento de la Constitución de 1978. La ley de leyes ha traído el más largo periodo de paz, estabilidad política y prosperidad económica que ha conocido la Nación española en toda su historia que ahora algunos cuestionan. la que tantos y tantas veces le admiraron. Tampoco hallará ahí la paz. La muerte de Amparo, su mujer y de Marian, hija adorada, le dejarán herido. Gravemente. Hoy Adolfo Suárez vive refugiado en una lejanía desconocida a donde quizás no lleguen los ruidos del quiebro constitucional ni los chirridos de una pretendida segunda transición. Su silencio, forzado, se hace denso. Se echa de menos su talante. Adolfo Suárez y sitiado entre el terror etarra y la conspiración ultra, en soledad total, Suárez siente terminado su tiempo. Y se va. Pero no pudo ser. El tormento ha de continuar. Fracasado el CDS se dedicará a la familia y el recuerdo. Y ahora sí, todo el mundo se hace lenguas de su valía personal y política mientras en su casa de La Florida contempla desde la lejanía el devenir de esta España por Zarrías: Chaves dijo la verdad y el tiempo nos dará la razón JOSÉ CEJUDO SEVILLA. Chaves dijo la verdad en todo momento y el tiempo nos dará la razón Con estas palabras, el consejero de la Presidencia de la Junta de Andalucía, Gaspar Zarrías, se erigía ayer en portavoz del gobierno autonómico para responder a las críticas surgidas por el anuncio que el dirigente del PSOE hizo en Cuba la pasada semana sobre una futura visita al país caribeño de Su Majestad el Rey y del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, desmentida por Zarzuela y por el Ministerio de Asuntos Exteriores. Tras lamentar que se pretenda hacer una tormenta en un vaso de agua tomó como referencia las palabras textuales que Chaves pronunció ante los periodistas, para llegar a la conclusión de que el presidente de la Junta sólo habló de la posibilidad de que esos viajes pudieran realizarse en 2006. Parece ser- -recordó el consejero que afirmó Chaves- porque así me lo ha dicho también José Luis Rodríguez Zapatero, que efectivamente a lo largo de 2005 no había agenda, no solamente por problemas electorales, sino también por la preparación de la Cumbre Iberoamericana; y que posiblemente, y me imagino que de eso hablarán en marzo los dos ministros de Asuntos Exteriores, en el año 2006 se podría llevar a cabo la visita del Rey No a corto plazo De ello, según Zarrías, se desprende, por un lado, con toda rotundidad, que no se iba a hace ningún viaje a corto plazo, que no había agenda para el año 2005 y por otro, que existía la posibilidad de que se pudiera hablar en marzo, entre quienes pueden decidir, el ministro cubano Pérez Roque y el español Miguel Ángel Moratinos, para que hubiera un viaje en el medio plazo, el año 2006 El consejero de la Presidencia subrayó el término posibilidad por lo que el presidente de la Junta se refirió a algo que naturalmente estaba por concretar por los dos ministros de Asuntos Exteriores. Al respecto recordó Gaspar Zarrías que el propio Gobierno español ha precisado que no es que no se vaya a hacer ese viaje, no que en estos momentos no está concretado en la agenda El consejero, sin embargo, no quiso opinar sobre la circunstancia de que determinadas fuentes diplomáticas hayan cuestionado que el presidente de una Comunidad autónoma se refiera a los planes de Su Majestad el Rey, y reclamó que se desvele el anonimato para a partir de ahí analizarlo Zarrías repitió de forma insistente que el presidente de la Junta de Andalucía había dicho la verdad, aseguró que el tiempo nos dará la razón y tampoco quiso responsabilizar a los periodistas que acompañaron a Chaves en la gira por Centroamérica de haber malinterpretado sus palabras, ya que no estaba en su ánimo matar al mensajero