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ABC MIÉRCOLES 9 2 2005 Opinión 5 Regular Pese al considerable plazo con que ha contado la Administración para informar de los trámites necesarios para que los inmigrantes legalicen su situación, el papeleo se ha atascado en ventanillas y aledaños. Organismos oficiales, empresarios y afectados giran, con pasos en falso, idas y vueltas, en un círculo de malentendidos. La regularización del ministro Jesús Caldera no pasa de regular. Solidaridad a la medida El mundo del revés, de nuevo por obra y gracia del Gobierno vasco, que ha enviado a la Audiencia Nacional a un grupo de observadores para que se respeten todas las garantías procesales en el juicio contra 35 miembros de la rama juvenil de la banda terrorista ETA. Nunca se ha personado como acusación en los procesos por los asesinatos cometidos en el País Vasco, cuenta con el apoyo de la ilegalizada Batasuna para aprobar sus planes y ahora se presenta en la Audiencia Nacional en defensa de los derechos de los militantes de Jarrai. Otra vez el Gobierno vasco, solidaridad a la medida. Algo había No fue una simple indiscreción lo que llevó a Manuel Chaves a anunciar en Cuba las posibles visitas de los Reyes y el presidente del Gobierno a la isla. Algo había. Algo sabía. Chaves dijo la verdad en todo momento aseguró ayersu consejerode Presidencia, Gaspar Zarrías, cuyo testimonio revela que es el Gobierno de Zapatero el que trata de lavarse las manos en este nuevo traspié diplomático. Top secret El secreto mejor guardado del periodismo estadounidense pronto podría quedar al descubierto, ya que el mítico Garganta Profunda, cuyas revelaciones impulsaron el escándalo Watergate y la caída del presidente Nixon, está gravemente enfermo. Al menos eso asegura John Dean, consejero de la Casa Blanca cuyo testimonio, en 1973, contribu- yó a la dimisión de Nixon. En un artículo periodístico, Dean asegura que Garganta Profunda está enfermo y que incluso su obituario está preparado en el diario que reveló el escándalo, el Washington Post En la imagen de archivo, Woodward y Bernstein, reporteros del Post que entraron en contacto con el misterioso confidente, y algunas de sus anotaciones. EL SOPLO DEL SIGLO JAVIER REVERTE ODAS las profesiones alardean de una mítica propia y la del periodismo no puede tener otra mejor que la del Watergate Era el año 1973 y dos jóvenes periodistas americanos empleados por el Washington Post Bob Woodward y Carl Bernstein, arruinaron la carrera de un presidente, Richard Nixon, obligándole a dimitir, firmes en un empeño, que duró veintiséis meses, de eso que hoy se conoce como periodismo de investigación Des- T de entonces se nos hicieron familiares palabras como scoop (exclusiva de prensa) e impeachment (en los Estados Unidos, fórmula constitucional de acusación por delito a un presidente que puede concluir con su suspensión en el cargo) La mitología de aquella brillante tarea periodística se completó con una magnífica película de Sidney Pollack, Todos los hombres del presidente en la que Robert Redford y Dustin Hoffman interpretaban a Wood- ward y Bernstein. Desde aquel filme, no hay periodista de investigación, al menos en España, que no aparezca en las fotos con tirantes, camisa a rayas y corbata de nudo descuidado. Al parecer, para investigar, no hay nada mejor que unos tirantes. Pero siendo realistas, hay que decir que los scoops se producen, en prensa, porque hay alguien que quiere contar algo. Siempre es la delación la causa de la exclusiva. Un periodista puede ser magnífico en su trabajo, pero si no existe el soplón alguien a quien le interesa hacer daño a un poderoso, no hay nada que hacer. Los soplones eligen a los periodistas, no son los periodistas quie- nes encuentran la exclusiva. Ni siquiera con tirantes. En el Watergate había un confidente cuyo nombre dio la vuelta al mundo: Garganta Profunda. Fue él quien escogió a Woodward y a Bernstein para hundir a Nixon. Y los dos informadores se comprometieron entonces a guardar su identidad en secreto hasta el día de su muerte. Ahora agoniza y, al parecer, sabremos muy pronto quién era. El famoso scoop tendrá nombre y apellidos. En buena ley, los dos talluditos periodistas, que en 1973 eran dos jóvenes reporteros con hambre de balón, deberían leer, al unísono, un hermoso discurso mortuorio en honor de tan ilustre soplón.